Agujetas mentales es lo que uno siente una mañana después de haberse pasado una noche en vela pensando en una idea, en un sentimiento, en una ballena. Las agujetas mentales son un sonido como a muelle oxidado y viejo en las sienes y una sensación como de resaca pesada y pastosa en algún remoto rincón de tu cerebro. Las agujetas aparecen cuando uno piensa. Lo que no tengo claro es si cuanto más se ejercita uno en esto de la creación, las agujetas van siendo más llevaderas. Lo cierto es que, el mejor remedio para las agujetas mentales, es seguir pensando.
jueves, 16 de noviembre de 2006
... y ésta soy yo...
Es difícil enfrentarme de repente a este cuadro de texto en blanco. Un desafiante tabulador que parpadea esperando las palabras que describan quién soy. Soy Naiara, porque así tuvo a bien llamarme quien me regaló el latido de mi corazón. Soy una vida entre paréntesis. Una acentuación del mundo en el que vivo. Soy una mirada y un silencio.
Nací en Bilbao un jueves 2 de junio, en medio de aquella semana hace 23 años... y hace más o menos 20 años, 6 meses y 3 días que hice mi primer dibujo. Mi madre lo tituló "pez"... aunque en realidad era una ballena. Creo que fue entonces cuando decidí que quería ser artista... y aquí estoy. Terminé mi carrera de Bellas Artes en Madrid, que es aquello que estudian los que dibujan ballenas con tres años, y aquellos psicóticos que no pueden darle mejor salida a sus paranoias.
He saltado del grafito, la tinta china y el papel de estraza, al óleo y al lino, de ahí al freehand y al quark express, durante horas frente a una pantalla de ordenador... Y ahora estoy sumergida en la caligrafía de la luz, mirando a través de un objetivo, para conseguir un objetivo: dibujar una ballena (aunque pueda parecer un pez).
La vida es un extraño ciclo, que empieza donde acaba, pero a veces del revés. Somos un reflejo. Un paréntesis minúsculo entre miles de años y millones de existencias. Siempre viví obsesionada con las ballenas, creo que desde aquella primera vez que intenté crear una por mis propios medios y el intento fue medio fallido, porque se veía más pez. Y seguiré obsesionada siempre, por contar lo que acontece entre mis dos orejas.
Pero ¿a caso no es maravilloso que haya locos en este mundo que aún se dediquen a escribir en blogs y a dibujar ballenas?
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