jueves, 26 de enero de 2012

HeChiZo del PaSadO



Me gusta leer la vida de los artistas y escritores del pasado por la misma razón que me gusta ver fotos antiguas o películas en blanco y negro. Me da la sensación de que estoy reviviendo una época especial y entrañable, que nada tiene que ver con mi mediocre día a día o el de las personas que me rodean. Mi sentido común me dice que este pensamiento es una memez, un absurdo, una tontería. El día a día de aquellas personas fue tan mediocre, tan normal, tan tormentoso o maravilloso como el mío o el de cualquiera. ¡Pero es una sensación tan bonita la que me produce dejarme llevar por mis pensamientos idílicos!

Por este motivo me gustó tantísimo la película de Woody Allen “Midnight in Paris”. Me sentí comprendida al ver que también él (y por la aceptación que tuvo la peli, supongo que muchos como él) siente algo especial cuando lee sobre la vida de Picasso o de Dalí, o rebusca en los detalles de un cuadro algo nuevo sobre la vida de estos genios. Estoy segura que ninguno de ellos vio en el pasar de sus días la magia y el hechizo que vemos los demás cuando imaginamos esos tiempos. 

Así, cuando algunos de nosotros muramos, si es que alguno trasciende, nuestras vidas y relaciones, nuestros complejos y obsesiones serán vistos como esos mágicos y épicos momentos en los que todo era más entrañable, más intelectual, más inspirador. Ya lo dijo Manrique “como a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado fue mejor”.

Ayer mismo, la princesa prometida de mi hermano Ángela Armero, publicó en Notodo su último corto, en el cual se inspira en la original forma en que mi hermano le pidió matrimonio: con una maraña de letras de “Scrabble”. Me gusta pensar que en un futuro, cuando pase el tiempo y quizá ni siquiera estemos aquí, algún crítico mirará la obra de Ángela, aquel corto gracioso y original que se llama “Resuélvelo” y lo relacionará con su relación con mi hermano y la capacidad analítica de éste que más tarde sería su marido y apoyo durante toda su vida, Gorka Briones. Y quizá también enlacen conmigo, su hermana, la fotógrafa que murió en el intento (como todos los mortales). Y aquel que lea sobre nuestra época pensará que fue una época dorada, hechizante y peculiar, que nunca se repetirá. ¿Por qué no empezar a vivir hoy mismo nuestro pasado mágico y convertirlo en el presente eterno?

martes, 10 de enero de 2012

SoNReiR



Cuando estoy en mi mesa de escritorio trabajando, sonrío cada vez que necesito coger un trozo de celo. Sonrío, porque me causa ternura ver que mi dispensador de celo es una rana. Pensaréis ¿una rana? Pues sí. Es una rana de una marca de diseño francesa que se llama Pylones. En Pylones, los dispensadores de celo son ranas, los paraguas tienen forma humana, una regadera puede convertirse en un bolso, y, entre otros divertidos objetos, las tazas tienen alas de ángel. Es como encontrarse con las extrañas y maravillosas criaturas que Alicia se cruzó en el país de las maravillas. Lo bueno es que no se quedan en la pantalla del cine, o en nuestra memoria, sino que nos las podemos llevar a casa y verlas todos los días.

Me parece muy divertido pensar en una casa en la que todos los objetos fueran de tiendas como Pylones o la Loja do Gato Preto, que también es una de mis favoritas (esta vez portuguesa) en cuanto a decoración. Todos sus objetos son únicos, no porque sólo haya uno, sino porque esos diseñadores han conseguido sacar al mercado una idea que rompe con los esquemas de la decoración convencional. Y únicos, porque consiguen que la vida sea más divertida.

Hay otras marcas que adoro tener en el cuarto de baño, y en mi estuche de maquillaje. Una marca inglesa como Lush que produce exfoliante labial con peta zetas, gel con aroma a chicle, o jabones con textura de gelatina, nos regala sonrisas con cada producto. Cada vez que compras un envase de Lush, una etiqueta te muestra quién (con foto incluida) elaboró tu producto y en qué fecha. En cada bolsa, su manifiesto empresarial: creemos en la cosmética fresca y divertida. Sólo tengo que decir una cosa: "Amén". Al lado de los exfoliantes labiales de Lush, siempre está bien contar con el "Benetint" (tinte para las mejillas y labios) de Benefit. Los productos de esta marca estadounidense son buenos, pero su imagen de marca es aún mejor. "The Porefessional" (producto para disminuir la apariencia de los poros abiertos), "Hervana" (good kharma face powder) o "Dr. Feel Good" (bálsamo para aplicar antes del maquillaje) son algunos productos que, además de ser buenos, son divertidos. En benefit las fragancias tienen nombre de mujer, y los packaging son su casa (¡con muebles y todo!). Con todos estos detalles, uno sale del cuarto de baño con la sonrisa puesta.

Es cierto que la vida tiene muchas caras. Unas más bonitas que otras. Hay días que quizá lo único que consiga arrancarte una sonrisa sea algo tan simple como un dispensador de celo con forma de rana. No tiene alma, pero transmite el alma de esos creadores increíbles que pusieron toda la potencia de su imaginación en ese diseño. Y si ese objeto existe, es porque la vida a través del cristal por el que miran algunas personas este mundo, es de un color diferente. Es optimista y divertido. Eso nos lo cuentan los objetos y productos de estas tiendas. Eso es lo que nos aportan. Una sonrisa. ¿Y qué hay mejor en la vida que sonreir?