miércoles, 18 de abril de 2012

Educadores y educadoras de España... ¡Vámonos a Hogwarts!


Recortes de Educación en España


Los políticos de este país deben de saber más magia que Harry Potter. Leo constantemente en las noticias que los recortes en educación no traerán consigo despidos ni un descenso en la calidad de la educación.

Vamos a ver si me entero. Pongamos que un alumno de secundaria (que es el mundo que yo conozco) tiene 30 horas de clase a la semana (6 horas de clase al día de media, 5 días lectivos a la semana). Pongamos que un profesor de un IES da 18 horas de clase a la semana. (A esas 18 horas le tenemos que sumar todas las horas que dedica a preparación de sus clases, corrección de exámenes, entrevistas con padres, reuniones, y un largo etcétera, que no dejan su horario laboral semanal por debajo de las 40 horas semanales. Eso se lo puedo asegurar a cualquiera). Pensemos ahora en un instituto pequeño que tenga tres vías por curso (1ºA, 1º B y 1ºC por ejemplo) y tengamos en cuenta a los alumnos de secundaria obligatoria con su media de 30 horas de clase a la semana. Bueno, esas 30 horas multiplicadas por las tres vías del instituto y por los cuatro cursos de educación secundaria obligatoria, da un total de 360 horas lectivas a la semana. Si dividimos esas horas totales de clase entre las 18 horas que tienen de media de clase a la semana nuestros profes, tenemos que necesitamos 20 profesores para nuestro colegio.
Ahora qué pasa si subimos en dos las horas lectivas de cada uno de nuestros profesores. ¡Anda! Resulta que con 18 trabajadores tenemos suficientes profes para nuestro cole.
¿Qué pasa si decidimos subir las horas lectivas a 25 horas semanales? Pasa que, con 14 profes tenemos suficiente para dar todas las horas de clase de nuestro pequeño instituto. En un solo colegio, y considerando sólo la educación secundaria, tenemos 6 personas en nuestro centro con las que ya no sabemos qué hacer. Si según los políticos de este país no se van al paro, puede que vayan a dar clase a Harry Potter en Hogwarts y por eso se les ha perdido la pista (mira, podemos darle argumento a J.K. Rowling para que siga escribiendo entregas hasta que a Harry le salgan canas). El problema de aumentar los horarios es tan sencillo como hacer una división, y tan crudo como saber que esas 6 personas de nuestro cole ficticio se van a ir a la cola del paro. No sé cómo encontrarán trabajo cuando en el resto de institutos del país están haciendo los mismos recortes.

Luego viene la segunda parte del problema. En un instituto de secundaria, cada profesor es responsable de unas asignaturas concretas. Uno puede ser especialista en Educación Plástica y Dibujo Técnico. Con esta formación podría dar Historia del Arte, pero difícilmente se vería dando Francés, Física o Química. ¿Qué ocurre si echamos a los ocho profesores de nuestro colegio? Que sus horas tendrán que distribuirse entre los compañeros que queden. Y le tocará dar Matemáticas, Francés, Física o Historia, a personas que no controlan esas materias en condiciones para dar unas buenas clases. Pasará que nuestros hijos recibirán una educación peor. Y yo sé, por experiencia, que los profesores harán lo que esté en su mano para sacar adelante esos retos (o marrones, depende de cómo se mire) que les caigan encima, pero también sé que se tardan años en preparar en condiciones una asignatura. Pensad cómo os sentiríais vosotros si mañana os dicen que tenéis de dar clase de Francés a alumnos de 15 años el curso que viene que tienen un nivel avanzado del idioma. “¡Pero si yo hace veinte años que no hablo francés!”- replicaríais. "Pues ya eres el que más sabe de los que estamos en el centro", sería la posible respuesta.

En el horario laboral semanal de los colegio concertados, el horario completo supone ya desde hace años 25 horas lectivas semanales. Lo que se había conseguido en los colegios públicos, para obtener un rendimiento óptimo de los profesores, se está tirando por la borda. El cuerpo humano tiene un límite. Hay  un cierto número máximo de horas seguidas de clase que puede dar una persona manteniendo al 100% sus capacidades (o, por lo menos al 80%). Si la capacidad de concentración humana es de una o dos horas a pleno rendimiento, imaginad a un profesor de Matemáticas (o de cualquier otra asignatura, es por poner un ejemplo) que lleva cuatro horas dando clase y la va a por la quinta.

La gente rememora cuando ellos iban al colegio, y se deben de pensar que es igual recibir una clase, que impartirla. Os puedo asegurar que no tiene nada que ver. Menos aún cuando tu audiencia tiene entre 12 y 18 años. ¿Sabéis lo que es un chaval en edad adolescente? Pues multiplicad por 30 (veremos si en unos meses tenemos que multiplicar por 40 ya que también quieren aumentar el número de alumnos por clase) y por 4, 5, 6, 7, u 8 horas al día de clase (dependiendo del día de la semana). El rendimiento del profesor, no es el mismo con más alumnos por hora y con más horas al día.  La atención del alumno tampoco es la misma. No es ni lejanamente parecida.

En manos de los profesores dejamos lo más preciado, que es la educación de nuestro futuro, de quienes nos gobernarán, de quienes pagarán nuestras pensiones y harán de este mundo un mundo mejor (o peor). En eso, no se puede escatimar.

Ahora vienen los políticos con su varita mágica y dicen que todo esto no va a afectar a la calidad de la educación. Y yo les digo simplemente que esto no es un cuento, que a nosotros nos educaron bien y nos enseñaron a ser críticos y llamar las cosas por su nombre: dejen de engañarnos y de darnos categoría de tontos.

1 comentario:

Pαυŀα dijo...

jajajaja :D