jueves 15 de octubre de 2009

A MiS SuEñOs NO LeS QuiTeS ChiCha



Resulta sorprendente que una imagen de una campaña internacional, como la que muestra a Filippa Hamilton retocada como si fuera una muñeca Bratz, pueda llegar a salir a la calle en cualquier parte del mundo. No quiero pensar cuántos ojos (pertenecientes a profesionales de la imagen además) han de dar su visto bueno para que una imagen de estas características llegue a forrar los edificios de una ciudad, pero supongo que serán más de un par. Y lo que no entiendo es la falta de gusto estético y de responsabilidad moral en una firma internacional de peso como Ralph Lauren.

El portavoz de la firma pedía disculpas por “una imagen distorsionada del cuerpo de una mujer” ¿Distorsionada? Que la cabeza de una mujer sea más ancha que sus caderas es una incoherencia de proporción detectable por un niño de 11 años. ¡Si Policleto levantara la cabeza! Aberración es un término mucho más adecuado a lo que han retratado en esa imagen.




Hasta Karl Lagerfeld, que asegura que “nadie quiere ver una mujer redonda” sería capaz de saber cuándo la delgadez y el photoshop son “too much”. Perdona que discrepe, Karl, pero si el mundo de la moda sigue así, las modelos dejarán de vestir moda para vestir mortajas. Es cierto que hay mucho de sueños e ilusiones en la moda, como dice este modisto, pero no por eso tienen que mostrar a seres a punto de morir de inanición. Nos llevamos las manos a la cabeza con la campaña de Oliviero Toscani para Nolita hace un par de años donde se mostraba a una mujer con un cuerpo devastado por el monstruo de la anorexia. Ha pasado el tiempo, y a día de hoy sin embargo se siguen mostrando en los telediarios las pasarelas con esqueléticas modelos del desfile de Chanel. Si la moda es cíclica quizá esas fotos de Lizzie Miller en la revista Glamour sean una señal de que algo está cambiando. Un adelanto de que afirmaciones como la de Karl Lagerfeld, empiezan a oler un poco a naftalina. Es más Karl, te diría que a tus 71 años no estaría mal que te dejaras de dietas y de vez en cuando te comieras un buen bocata de chorizo, que manjares como ése en esta vida hay pocos.

Karl, a mis sueños no les quites chicha

lunes 22 de junio de 2009

Ayer y Hoy





En la vida siempre hay un antes y un después. Un día en el que de repente las cosas son diferentes que ayer. Un punto de inflexión y de no retorno. Ayer sí, hoy no. Y ya nunca más nada volverá a ser como antes.




Ya nunca más disfrutaré de tu invisible pero constante compañía. Ni compartirás conmigo tu mirada cómplice. Nunca más estarás ahí. Y no valió de nada hacerse a la idea. Porque mientras estabas, no podía hacerme a la idea de tu ausencia. Mejor o peor, pero estabas. Podía disfrutar de tu presencia. De tu tacto, de tu infinita complicidad. Pero ahora que no estás, no puedo superar tu ausencia, y no cabe más que recordar los momentos que ya no volverán. Nunca volverán.


La muerte se lleva definitivamente de nuestro lado a quienes amamos, y no tiene vuelta atrás.


Las decisiones son fáciles de tomar cuando existe un plan B. Cuando uno se plantea que lo que harás, en el peor de los casos, tendrá otra salida de emergencia. Pero lo cierto es que la ausencia infinita de alguien que llenó tu vida no tiene salida de emergencia. No habrá forma de salir de la nostalgia absoluta que generará su recuerdo cada vez que la cruda sombra de su ausencia aparezca en nuestra mente oscureciendo cada pensamiento.


La única presencia que dejamos en este mundo es la de los recuerdos que proyectaremos en la mente de quienes disfrutaron de nosotros en vida. No podré dejar de acordarme de ti siempre que entre en casa y nadie se acerqué hacia mis rodillas a saludarme. Echaré de menos esa forma de olisquearme para averiguar en qué lugares he estado, o qué he hecho. Me acordaré de ti tanto que sé que va a doler. Y tus fotos dolerán por recordarme que ya no puedo disfrutar de quien fuiste.


La degradación del cuerpo me hace pensar que estamos aquí de paso. Parecería lógico pensar que en un universo infinito existe un lugar en el que descansar después de pasar por esta vida y por esta muerte. Yo nunca tuve una mente matemática. Jamás comprenderé que dos rectas paralelas se corten en el infinito. Porque el infinito para mí no es un lugar. Lugar es el césped del jardín. Era mi cara sobre tu pelaje calentado por el sol del verano. Bienestar y cariño. Eso es infinito. No recuerdo ni un sitio donde me sintiera más en casa que sobre tu lomo. Y siempre pensaba que ahí contigo mis problemas eran menos. Si para ti no significaban nada, yo quería pensar que por un ratito para mí tampoco. Infinito era el cariño de tu mirada. Tus ojos brillantes detrás de un flequillo. Un lametazo en la cara llena de lágrimas. Tu compañía. Tu presencia en cada momento de mi vida desde los once años.


Ayer estabas aquí, y hoy no sé donde estás. Y eso me angustia, pues sé que tu infinito estaba a mi lado. Sólo con estar conmigo eras un perro feliz y yo, una persona mejor. Siempre me has parecido el cariño más puro. La mejor demostración de fidelidad y de amor incondicional. Y por eso nunca podré olvidarte ni dejar de quererte. Hasta el infinito, con lo que eso signifique. Y más allá.


La diferencia entre ayer y hoy es que ayer era una persona completa, y hoy me faltas tú.

sábado 30 de mayo de 2009

"No me gustan las fotos cuando duelen"_ A. GARCÍA-ÁLIX




"Nietzsche dijo que no hay mundo sin espejo.

Un espejo para desnudar el alma.


La escenografía visible de un sentimiento al compás de sus emociones.

Hoy tengo la conciencia de que una forma de ver es una forma de ser.

Soy fotógrafo.

La fotografía es el espacio donde imaginarme.

En la fotografía, destino y presente sueñan en el latir de un fragmento de tiempo, un permanente pasado.

Un permanente pasado...

No hay retorno posible.

Con las fotografías un mar de recuerdos se despierta.

Se agita. Se encrespa...

Fotos y más fotos que dejan tras de sí un eco. El eco de mis pasos.

La fotografía es un certificado de presencia... De ausencia.

La fotografía es iconografía de muerte. Está en su naturaleza. En ella ya no somos como somos. Somos como éramos...

Ciertamente en la fotografía hay un elemento fatalista.

En cien años todos calvos. Quiero decir que una colección de retratados es una colección de futuros cadáveres.

La fotografía es un poderoso médium.

Nos lleva al otro lado de la vida.

Y allí, atrapados en su mundo de luces y sombras,

siendo sólo presencia, también vivimos.

Inmutables. Sin penas. Redimidos nuestros pecados.

Por fin domesticados... Congelados.


Al otro lado de la vida... De donde no se vuelve."


Alberto García-Álix


jueves 7 de mayo de 2009

...Encuentro...

- ¿Sonia?
- ...- Sonia, de pie esperando cruzar la calle, miró de reojo al muchacho, mientras daba un sorbo al café que llevaba en la mano y fruncía el ceño dejando entrever que no tenía ni idea de con quién estaba hablando.
- ¿No sabes quién soy? Yo sí sé quién eres...
- ...- ella le miró fijamente entornando los ojos como queriendo escanear en sus pupilas su número de la seguridad social- lo siento, pero ahora mismo no caigo.
Entre la confusión del encontronazo, el semáforo se había puesto de nuevo en rojo para los peatones. Sonia miró angustiada al personaje colorado y luminoso de la señal que le indicaba que no le quedaba más remedio que quedarse hablando con el extraño desconocido que decía conocerla.
- Pues como no me des alguna pista...- dijo ella mientras empezaba a darse cuenta de que, después de todo, no le disgustaban sus ojos.
- Bueno, es que hace mucho tiempo, es normal. Soy David.
- Pues... Encantada, David- dijo ella mientras se inclinaba ofreciendo la mejilla para soltar a su vez un distraído beso al aire rozando su cara. Podía haber fingido acordarme de quién eres, pero la verdad es que me pillas en blanco.
- Siempre fuiste un poco despistada.
- ...- no sabía si sentirse halagada o indignada por el comentario. ¿Quién era este personaje que creía conocerla tanto?- sí- dijo al fin- lo sigo siendo.
- Hay cosas que nunca cambian- dijo él sonriendo triunfante.
- Te diría algo de ti, David, pero... es que no consigo recordar tu cara.- dijo ella con una gran sonrisa alimentada por el ansia de terminar con la incertidumbre lo antes posible.
- Bueno, es que, al fin y al cabo, nos hemos conocido hace un momento.
- ¿Cómo dices?- preguntó ella confundida.
El pasivo monigote colorado se tornaba de nuevo verde señalando a los pasivos viandantes que era la hora de reanudar su peregrinación allá donde se dirigieran. Sin embargo, esta vez fue Sonia la que no se movió.
- Decía que me acabas de conocer. Es normal que no sepas nada de mí- dijo él sin dejar de mostrar esa sonrisa picarona en su rostro.
- Pero... ¡Has dicho que me conocías!
- He dicho que sé quién eres... Lo cual quizá no sea completamente cierto... ¿Te invito a un café?
- No, si ya tengo...- Sonia no pudo terminar la frase. Según miró al vaso de papel de Starbucks se dio cuenta de que en él estaba escrito su nombre. Con la boca abierta, volvió a mirarle...
- Por eso sé quién eres... Y si no te has dado cuenta de ello, es porque eres despistada, supongo.
- Pues has acertado.- dijo ella, entre divertida y avergonzada por la situación.
- Si te acabas el café, te invito a otro.
Sonia se dio media vuelta, y dio unos pasos alejándose del atrevido desconocido. Tiró el vaso de papel en una papelera cercana, y volvió al lado de David en la acera de aquel paso de cebra de la madrileña glorieta de Bilbao.
- Oye, me apetece un café.- dijo sonriendo- Y también me apetece conocerte.
- Siempre fuiste curiosa.
- Y tú un payaso.

miércoles 22 de abril de 2009

Si la vida te da la espalda... ¡Aprovecha para tocarle el culo!

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Aquí os dejo este vídeo... Una bonita reflexión sobre el miedo. El miedo es, ante todo, una decisión. La decisión entre dar un paso atrás, o asumir los riesgos y las consecuencias y superarnos a nosotros mismos cada día. Autopropinarnos un empujón a tiempo. Dotarnos a nosotros mismo de alas. Como diría Frida Kahlo... "¿Pies, para qué os quiero si tengo alas para volar?"

martes 7 de abril de 2009

EnTreVisTa ETB

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ETB me ha hecho una entrevista con motivo de mi exposicion en el aeropuerto... Aqui os dejo el video, para que veais por lo menos virtualmente de que va la expo... Y por que no para que, los que podais, os acerqueis a verla...

lunes 6 de abril de 2009

¡¡CoMetE eL MuNdO!!




Este mes de abril, expongo mis fotos en el aeropuerto de Madrid Barajas, en la T2. He puesto a la exposicion el titulo de "¡Comete el mundo!", ya que son fotos que utilizan como materia prima la comida. He invertido una gran dosis de esfuerzo, ilusion, dinero, tiempo y sueño en esta muestra, para que todos y cada uno de los que leeis de vez en cuando este blog, y los que no lo leeran nunca conozcais un pedacito mas de mi a traves de mis imagenes.


miércoles 4 de marzo de 2009

...Hay beSoS y BesOs...




Hay muchos tipos de besos. Infinitos tipos de besos quizá. Incluso uno por cada persona que ha vivido, vive o vivirá en el planeta tierra. Sin embargo, y a riesgo de parecer simplista, creo que todos los besos se pueden dividir en dos tipos: los besos Brancusi, y los besos Rodin.
No sé si estamos genéticamente predestinados a apostar por uno de los dos tipos. No sé si el que besa nace o se hace, pero lo que sé, es que cualquiera podría caer dentro de una de estas dos categorías en algún momento de su vida. Quizá se quede estancado en una sola durante toda su vida.
A veces uno besa al otro como una unidad inseparable. Un beso de dos para formar un nuevo uno. Un ente nuevo en sí lleno de vida: el beso. Uno besa sintiéndose parte integrante de un algo más grande que le sobrepasa y le sobrecoge. Besa la parte por el todo. Besa metonímicamente. Este beso, es el beso de Brancusi. Un bloque de piedra en el cual se distinguen levemente dos masas que encajan a la perfección para armar una forma contundente y rotunda. Sin formar parte de ese todo, las partes no tienen sentido, serían amorfas, incompletas, ridículas, desprotegidas. Por separado no tendrían razón de ser. El beso de Brancusi, es un beso de enamorados.
Otras veces, y definitivamente en otras ocasiones y a otro tipo de personas, uno las besa como parte independiente. Un beso que es unión casi por coincidencia, por casualidad. Besa sintiéndose un todo poderoso, independiente y magnífico que momentáneamente se nutre de la energía de otro todo sin llegar a sentirse nunca parte de nada más grande. El beso pierde entidad, se convierte en circunstancia. El beso circunstancial. Son dos fuerzas que coinciden en un punto en el tiempo y el espacio, pero seguirán la inercia de sus propios intereses. Este beso, es el beso de Rodin. Dos fuerzas independientes, coherentes en sí mismas, completas, rotundas. Se complementan en un momento, pero parecen dos imanes que se atraen para repelerse peligrosamente tras un movimiento en falso. Dos fuerzas compensadas que tienden a descompensarse a la menor ocasión. El todo es un concepto secundario, momentáneo, porque las partes nunca sacrificarán su independencia por conseguir completar una forma conjunta y duradera. El beso de Rodin, es un beso de amantes.
Lo curioso del caso, es que a veces uno se encuentra un día de verano en una playa con un desconocido al que nunca pensó ni siquiera llegar a besar, ni metonímica ni circunstancialmente. Ni de broma. Y no sólo le acaba besando a lo Rodin, sino que va dándose cuenta beso a beso, de que su entidad como parte pierde consistencia. Poco a poco uno va perdiendo forma, sintiéndose cada vez más como parte de un todo que, sin el contacto del otro, no tiene tanto sentido. Un día uno es capaz de mirarse en los ojos del otro para ver un todo completo, y entonces darse cuenta de que se ha convertido en un beso de Brancusi. Entonces se dará cuenta de que se ha enamorado.
Quizá se pueda aplicar la propiedad conmutativa, y un beso de Brancusi, se pueda independizar por partes en un beso de Rodin, cuando la independencia de las partes puede más que ese proyecto conjunto que una vez formaron los dos pedazos de piedra.
Sólo lo siento por aquellos que se quedaron estancados y sin poder salir en alguna de estas dos categorías durante toda su vida. Esas personas tienen aún mucho que sentir.

martes 10 de febrero de 2009

"La LuNa" de Jaime Sabines






La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien dormir


Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito de aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencatados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.

martes 13 de enero de 2009

No ClaVaR AguJaS

Este es mi particular buen deseo para el 2009. Sea este el reflejo de todos mis buenos propósitos para este nuevo año que estamos estrenando. Ésta es mi manera de concentrarme en lo positivo. Clavar agujas en mis virtuales muñecos de vudú, para conseguir focalizar mis objetivos: una aguja en la felicidad y dos en el amor. Dicen los haitianos, que el modelo de muñeco con vello púbico trae protección, salud y amor... ¡Feliz año 2009!




viernes 17 de octubre de 2008

...PoRQue ReSPiRo...

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Este es un vídeo que trata de mi forma de ver el mundo a través de mis fotos... Es un trocito de mis pensamientos...

"Sólo sé que imagino porque siento. Necesito crear por la misma razón que necesito respirar: si no lo hiciera, no estaría viva"

domingo 12 de octubre de 2008

LAS PERSONAS CURVAS de Jesús Lizarro

Mi padre decía: a mí me gustan las personas rectas.

A mí me gustan las personas curvas,
Las ideas curvas,
Los caminos curvos,
Porque el mundo es curvo,
Y la tierra es curva
Y el movimiento es curvo;
Y me gustan las curvas,
Y los pechos curvos
Y los culos curvos,
Los sentimientos curvos;
La ebriedad : es curva;
Las palabras curvas:
El amor es curvo;
¡el vientre es curvo!
Lo diverso es curvo.
A mí me gustan los mundo curvos;
El mar es curvo,
La risa es curva,
La alegría es curva,
El dolor es curvo;
Las uvas: curvas;
Las naranjas: curvas;
Los labios: curvos;
Y los sueños; curvos;
Los paraísos, curvos
(no hay otros paraísos);
a mí me gusta la anarquía curva;
el día es curvo
y la noche es curva;
¡la aventura es curva!
Y no me gustan las personas rectas,
El mundo recto.
Las ideas rectas;
A mí me gustan las manos curvas,
Los poemas curvos,
Las horas curvas:
¡contemplar es curvo!
(en las que puedes contemplar las curvas y conocer la tierra);
los instrumentos curvos,
no los cuchillos, no las leyes:
no me gustan las leyes porque son rectas,
no me gustan las cosas rectas;
los suspiros: curvos;
los besos: curvos;
las caricias: curvas.
Y la paciencia es curva.
El pan es curvo
Y la metralla recta.
No me gustan las cosas rectas
Ni la línea recta:
Se pierden
Todas la líneas rectas;
No me gusta la muerte porque es recta,
Es la cosa más recta, lo escondido
Detrás de las cosas rectas;
Ni los maestros rectos
Ni las maestras rectas:
¡libérennos los dioses curvos de los dioses rectos!
El baño es curvo
La verdad es curva,
Yo no resisto las verdades rectas;
Vivir es curvo,
La poesía es curva,
El corazón es curvo.
A mi me gustan las personas curvas
Y huyo, es la peste, de las personas rectas.

Jesús Lizarro

martes 30 de septiembre de 2008

SiReNa VaRaDa



Sólo puedo mejorar desde lo que soy. Partir de lo que se es, es el truco para poder cambiar a mejor. Evolucionar. ¿Qué soy? Soy una sirena. Estoy en el mar, pero me siento como un pez colorado encerrado en una pecera tan pequeña que aun con mis aletas y mis branquias me ahogo aquí dentro. Me ahogo al ver, tras el transparente cristal, tras esos muros de piedra, el inmenso mar. No me reconozco en mis escamas, en mis burbujas, en mis miserias. Llevo un tiempo tan estancada, que no consigo superar el invierno. El agua fría que es, me recuerda al cálido mar que podría ser. Y quizá no mejoro porque no sé lo que soy. Ya no sé si soy pez o soy humana. Si me quedé en pez para siempre, o de un coletazo podré romper esta cárcel invisible. No hay cadenas peores que las que nos imponemos nosotros mismos. Esos muros que me separan del mar hoy, los construí yo misma ayer. Pero sé que mi salto allá afuera no tendrá marcha atrás. Y el miedo paraliza mis músculos, mi aliento, mi iniciativa. Y el agua en la que me estanco parece, si no estoy alucinada... Que me incita a saltar...

domingo 28 de septiembre de 2008

AceITe y ViNaGrE



La vida viene con aceite y vinagre. Sólo que en la vida, al contrario que en las ensaladas, cuando ponemos de uno, automáticamente quitamos del otro. Todo lo que pasa, la vida, los días, los ratos, el tiempo siempre vivo, hay que aderezarlo. Todo el tiempo, y todo lo que pasa en ese tiempo. Y la vinagreta de la vida, se llama importancia. Una aceitera quita importancia, ve el vaso medio lleno, es optimista. Una vinagrera, pone importancia, ve el vaso vaciándose, y es más bien pesimista. Todos tenemos en la cabeza una de cada: aceitera y vinagrera. Como buenos chefs, o malos, (la vida no te pregunta si quieres vivir de mayor, sólo vives o no vives) aderezamos los acontecimientos de la ensalada vital como nos va pareciendo. Para qué negar que a mí personalmente me gusta la ensalada con mucho vinagre. Tanto, que a veces se me olvida el aceite. De pequeña, me bebía el vinagre directamente de la botella, porque me encantaban los escalofríos que sentía debajo de la lengua, y esa loca segregación de saliva en la boca, que parece que va a explotar de emoción. Hoy el vinagre en la vida no me parece igual de divertido que en mis primeros años, porque me produce una cierta acidez en la boca del estómago, un regurgitar de extrañas sustancias que me irritan las entrañas. Esas preocupaciones constantes por los problemas, que a veces parece que nos inventamos para no estar mucho tiempo sin probar el vinagre existencial. Sin embargo, me he dado cuenta de que esta ensalada de cada uno no se aliña en soledad. Otros contribuyen. Otros aportan de su aceitera y vinagrera, nuevos matices al sabor de fondo de nuestra vida. Personalmente, en el transcurso de mis días, me he percatado de la maravillosa existencia de personas en mi vida que se preocupan por echar un chorrito de aceite a mi vida, para suavizarla, y ahorrarme el escozor de mi tracto digestivo. Mi familia tiene un aceite de oliva de sabor especialmente suave, que neutraliza el más puro vinagre de vino, estridencia insoportable para mis papilas gustativas que en seguida se queman y no me dejan saborear la vida. En otra esquina de la ensaladera, se cuelan mis amigos, esas personas fantásticas que están a mi lado, a veces no sé muy bien a cambio de qué, para ayudarme a conseguir un perfecto y equilibrado sabor día a día. Así, cuando destilo vinagre por los poros de mi piel, inmediatamente lo huelen y en un par de horas hacen que todo sepa menos agrio, menos ácido, más amable y digerible para mi obsesivo coco, que es el órgano que acaba por digerir todas las ensaladas. Creo que nunca podré corresponder a tal aportación de dulzura y comprensión en mi vida, porque nunca sabré qué es lo que aporto yo a sus ensaladas. Supongo que, si todos venimos con aceitera y vinagrera y yo gasto en mí misma casi todo mi vinagre, utilizaré el aceite para los demás. Igual que posiblemente les pase a ellos, que siempre tienen aceite disponible para mí. Si sólo les resulta una décima parte de reconfortante a la hora de tragar los malos ratos, creo que doy por bien empleado mi aceite.

miércoles 17 de septiembre de 2008

El LoDo


Mi horóscopo chino es el cerdo. Nunca me gustó, desde el día en que lo supe. Cualquier otro animal me parecía más apetecible: el fiel perro, el temible dragón, incluso la cabra loca. Pero, ¿qué cualidad tiene el cerdo que lo vincule a mí? Nunca lo entendí... Hasta hoy. Hoy, de repente, un día de septiembre, creo que por fin lo entiendo: soy cerda, porque me encanta revolcarme en la mierda. Y no en cualquier mierda: en mi propia mierda. Debo de encontrar un retorcido placer en pasar mil y un veces la misma película angustiosa por mi cabeza para volver a estremecerme en los momentos de más tensión, sin tener si quiera la delicadeza conmigo misma, por no decir la picardía, de taparme los ojos con las manos para no volver a sentir un vuelco en el corazón. Porque, aunque uno ya sabe lo que le espera, ya sabe “lo que pasa”, sigue notando esa angustia extraña, que antes era por lo desconocido, y ahora por lo emocionante y tremendo aun conocido. Y quizá aquí esté el nudo a desentrañar. No sé el resto de personas, porque nunca tendré la oportunidad de salir de mí misma antes de morir, y nunca sabré qué pasará entonces, hasta que pase, pero por muy manida, maloliente y putrefacta que sea una pena, siempre encuentro el momento de sacarla del recóndito hueco de mi alma donde se halle, y me vuelvo a embadurnar y refocilar violentamente en ella hasta que me duelan todos los huesos del cuerpo, hasta que me duelan los ojos anegados de lágrimas. Nunca seré capaz de desatar una pena hasta que no llore por ella. Nunca la dejaré marchar hasta que no la deje correr por mis mejillas, hasta que no me robe un par de noches, hasta que no me haga sentir profundamente desgraciada. Ayer lloré una pena, y al hacerlo, el nudo se deshizo. Al revolcarme en el oscuro lodo de las alegrías pasadas que no volverán, las risas que se tornan oscuras porque están en un pasado estanco que no puede ya ser continuo, al retozar en nuestras risas, en tu risa, en mi risa, en tus ojos, en mis ojos, en nuestras miradas, me revolqué en nuestro lodo. Creí por un tiempo que ese lodo se tornó ya en tierra fértil, donde crecía algo bonito, lejos de la tristeza, creo que lo llaman amistad. Pero me di cuenta de que seguía siendo lodo infecto. Y, como buena cerda, tuve que revolcarme en él. Me atrajo como atrae un imán las limaduras de hierro. Como la miel a las moscas. Como una minifalda las miradas hambrientas. Como el morbo a las vidas aburridas. Me sumergí en lo que pudo ser y no fue. Ése es un lodo muy hostil, proveniente de las más bajas horas, del peor ánimo y de insoportables noches en vela. Un lodo macerado durante mucho tiempo y después olvidado, sin haber tocado en meses una pizca de aire fresco. Una porquería infecta con un olor y una textura sin parangón. Y mis lágrimas fueron agrias, por llorar sobre un pastel azucarado. Sobre la perfecta percepción que nos deja el tiempo de todo, para hacernos la vida más llevadera. Esa palmadita en la espalda de la memoria selectiva. Los dulces recuerdos hacen un lodo mucho más amargo y pestilente, en el cual ayer, me sentí una cerda. No podía salir de aquella poza. No sin llorar amargamente y sacar de mi repertorio las más tristes canciones. Sin embargo hoy, triunfal, y contra toda predicción de aquel que no sea cerdo, creo que empiezo a olvidarte de nuevo. Me metí en el mar rebozada en pestilente lodo, y el agua salada se lo llevó todo, el lodo, mis lágrimas, y un trocito de mi pena. Empiezo a darte por olvidado. Porque ya sé “lo que pasa”, sé lo que viene, sé lo que significa que ya no estés cerca. Y cuando viene ese trozo angustioso de la película, después de haberlo visto un centenar de veces y sabérmelo de memoria, cojo el mando a distancia y lo paso a toda velocidad. No quiero mirar lo que sé que no me agradará ver. Así que te dejo detrás de mí, a mi espalda, donde no tengo ojos. Y te llevaré siempre ahí, como un trocito de piel, como un lunar, como una mancha de nacimiento, una mancha del lodo que no se llevó la mar, y me recodará lo maravilloso que fue compartir unos días de mi vida contigo. Te quedaste debajo de mi piel, y sé que me dolerás como un reuma los días invierno, y cuando cambie el tiempo de una a otra estación, de una a otra relación, de un día verde a un día gris. Serás, ahí debajo de mi dermis, un pedacito de mí, de quien soy, de quien era al estar contigo. Y pasarás a formar parte del delicioso lodo del olvido, en el que no me acordaré de revolcarme hasta que me duelas de nuevo.
 

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