lunes, 25 de junio de 2012

Modo Esponja

Ayer estuve planificando mis vacaciones. Tengo la suerte de poder ir este año a una isla en la que nunca antes he estado, y por lo que me han contado, es maravillosa.

No sé si a vosotros os pasa, pero yo cuando viajo y aterrizo en una ciudad que no es la mía, tengo que pateármela entera, verlo todo, entrar en todas partes y que no se me quede ni un rinconcito sin ver. Entro en un estado en el que todo me parece maravilloso y genial, e intento impregnarme del espíritu de la ciudad. Intento grabar la sensación que me producen los olores, las calles, la gente, los tonos de sus edificios, para poder recordarlas cada vez que vea una foto de ese viaje, o que alguien me mencione esa ciudad.

Lyon_Naiara Briones
Arquitectura en Lyon
Por ejemplo, pienso en Lyon y me vienen a la mente las formas helicoidales de las escaleras de caracol, las calles estrechas, los contrastes entre la parte antigua y la nueva, las alargadas plantas de los edificios que me recuerdan a las teclas de un piano, la ensalada lionesa que tiene bacon y huevo escalfado, el embutido, los macarons, los corchos de chocolate, las tienditas maravillosas de detalles increíbles, las láminas con ilustraciones ideales y los puestos de libros antiguos. Me recuerda a los hermanos Lumiére y al Museo del Cine que está en la casa que tenían en Lyon, que me recorrí una y otra vez  intentando fotografiar esa imagen y esa sensación en mi cerebro. Me vienen los recuerdos de los paseos, de las visitas, de las miles de escaleras y cuestas imposibles, del dolor de piernas, de la montaña que reza y la montaña que trabaja, del increíble Museo de las Miniaturas, el Museo de Bellas Artes, la Plaza de Terreaux, el Ayuntamiento y los increíbles frescos lyoneses, que son pinturas que cubren las fachadas de los edificios. Me pongo a pensar y no paran de agolparse recuerdos simplemente maravillosos. Ya os digo que yo hago el esfuerzo consciente en cuanto piso una ciudad de empaparme hasta los huesos de ella. Y funciona.
Lyon_Naiara Briones
La comida Lyonesa

Casa_hermanos_Lumiere_Lyon
Exterior e interior de la cas de los hermanos Lumiere en Lyon

Museo de las Miniaturas_Lyon
Museo de las Miniaturas y Guignol

frescos Lyoneses. Catedral de Fourviere y Torre Metálica
Arriba, frescos Lyoneses. Catedral de Fourviere y Torre Metálica

Por eso me gusta pensar que cuando viajo estoy en modo esponja. Todo me inspira, todo me gusta, todo me parece interesante, y todo lo absorbo. Y, por supuesto, todo es digno de ser fotografiado. Os he hecho un recopilatorio de fotos de esos viajes a Lyon, ciudad que me enamora. Al final, muchos recuerdos de nuestros viajes quedan en las fotos que tomamos. Con esos recuerdos uno tiene inspiración para rato. Por eso en vacaciones, me gusta tener unos días de playa (o campo) y desconexión total, y otros días de una ciudad nueva (en España o fuera, la cosa es conocer el mundo un poquito más) que me cargue las pilas de la creatividad.
Plaza de Terreaux, Lyon
Plaza de Terreaux, en Lyon

Últimamente, porque me doy cada vez más cuenta de la cantidad de cosas que ocurren en las grandes ciudades sin que nos percatemos, intento vivir en modo esponja también en Madrid.  De la vida cultural de Madrid empiezas a contar y no paras. Hay tanto que hacer que es inabarcable. A mí me llegan invitaciones para inauguraciones de expos casi todas las semanas, por mail y por carta. Hay tanto que hacer que uno se desborda. No caigáis en eso. Despacito y buena letra. Yo aquí os hablo de mi experiencia con la vida cultural de Madrid en muchas entradas, pero eso es un filtro que yo hago. Hay que mirar la oferta probar, y decidir lo que será una constante en nuestro tiempo libre porque nos ha gustado. Lo que no nos ha aportado demasiado, lo descartamos. Bien es cierto que el modo esponja es muy apropiado en vacaciones, porque no tenemos los agobios diarios de los estudios y el trabajo en la cabeza, y nos queda hueco para llenarlo de esas nuevas sensaciones. Así que, cuando uno se pone en modo esponja pero no está de vacaciones, tiene que tomárselo con un poco más de calma para no agobiarse. La vida cultural tiene que aportarnos buenos momentos y nuevas ideas, pero ser sobre todo una vía de escape a nuestras preocupaciones diarias, no una carga. Si lo vemos como una carga, hay que relajar el ritmo, o encontrar actividades que nos llenen más. 

Lo bueno del modo esponja en la propia ciudad, es que podemos tomarlo sin agobios. En la ciudad en la que residimos estamos muchas semanas al año, y no tenemos los días contados como cuando hacemos visitas turísticas. Poco a poco uno va viendo, va visitando, y se va empapando de su propia ciudad. Y, aunque parezca difícil, siempre es sorprendente. Os recomiendo que os compréis una guía de Madrid como si fuerais “guiris”. Yo tengo varias, y todavía no las he completado. Me queda muchísimo por descubrir. Las guías os hablarán de lugares y monumentos que no teníais ni idea de que existían en Madrid. Podéis hacer planes de una mañana o de una tarde y visitar ese rinconcito que no conocíais y que recomiendan. Os parecerá de tontos, pero no sabéis la cantidad de cosas chulas que esconden las guías. Yo tengo tres guías de Madrid que me gustan. Os iré hablando de ellas a ratitos, pero eso será otro día.

3 comentarios:

Sara dijo...

Acabo de descubrir tu blog por casualidad y me ha enamorado.
Te sigo :)

Un besazo inmenso.
http://zapatodetacon.blogspot.com.es/

Loreto dijo...

A mí me pasa exactamente lo mismo. Vaya a donde vaya siempre quiero verlo todo aunque sí un poco estresada, eso sí debería cambiarlo. Por cierto, me encantan las fotitos. Un besito!!

Pαυŀα dijo...

Es genial que pienses asi. Yo cuando me voy de viaje me gusta ver los sitios en los que voy a estar, las costumbres que hay, como es la gente e intento aprenderme alguna palabra en su idioma.
Respecto a Madrid, nunca he tenido la ocasión de poder conocerlo mas a fondo pero espero hacerlo. A veces conoces mas otros sitios que el lugar en donde vives.
Te deseo unas felices vacaciones Naiara :)