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lunes, 28 de octubre de 2013

La Emoción de la Historia

El pasado viernes fui con mis alumnos de Plástica de 4º de la ESO a ver la exposición de Georges Méliès, la magia del cine, al Caixa Fórum. A mí Mèliés siempre me ha emocionado, y hablé de ello en este post hace un tiempo. Estaba muy ilusionada con esta visita, porque sabía que tenía un gran potencial para enganchar con los alumnos y conseguir que apreciaran la visión del cineasta. Preparamos la exposición viendo "La invención de Hugo", en la que se presenta la figura de Méliès como el genio y visionario que fue. Hablamos de la película de Scorsese que nos acercó a un personaje tan misterioso y fascinante, que el resto de la historia del niño, los relojes y la estación se queda relegada a un segundo plano. ¡Uno quiere saber más de papá Georges! 



Para que un alumno entendiera en qué época nos estamos moviendo, vimos en clase un documental muy interesante sobre la historia del cine. Así uno se da cuenta de que el  invento del cinematógrafo estaba hecho, pero nadie había establecido la conexión entre cine y arte que Méliès tuvo clara desde el principio. 




Por eso hay que invertir en todos los campos del saber. Alguien debería recordarle esto al Gobierno de nuestra nación. Los investigadores y científicos pueden dar con la máquina a la que un artista pone la magia. Edison y los hermanos Lumiere consiguieron aunar inventos previos como la linterna mágica, el zootropo, el praxinoscopio o los rotoscopios con la cronofotografía. Si se podía hacer con dibujos, ¿por qué no hacerlo con fotografías? Hasta ahí los Lumiere supieron desarrollar el cinematógrafo, pero se quedaron en grabar imágenes en movimiento sin ir más allá. Pese a que estos cortometrajes impresionaban muchísimo a la gente de la época, los Lumiere sabían que su capacidad de sorpresa se agotaría, se acabarían cansando, y quedaría reducido a una moda pasajera. Tuvo que entrar en escena un artista, George Méliès, para darle una vuelta de tuerca al asunto. Los Lumiere no le quisieron vender un cinematógrafo precisamente porque le pronosticaban una corta vida, pero Méliès no se dio por vencido: encontró la manera de hacerse con uno parecido, y acabó por fabricarse el suyo propio. Mèliés aplicó al cine todo lo que habñia aprendido del teatro y la magia. El cine se convierte en algo mágico en las manos de este singular genio. 




No pudimos dejar de ver la película "Viaje a la Luna" antes de ir a ver la exposición de la Caixa, y el videoclip de los "Smashing Pumpkins" inspirado en ella. Los dos se pueden ver en el post que escribí sobre Méliès.  Los alumnos entonces empiezan a pensar que este hombre, si ha inspirado pelis de Scorsese y videoclips de grupos musicales, debía de ser alguien realmente singular. 

Cuando a ti un tema te interesa y te emociona, sin querer lo transmites a tus alumnos. No puedes evitarlo. Y si a eso le añades un tiempo previo de preparación de una actividad, al final consigues que realmente saquen mucho partido a la salida extraescolar. Ellos sabían algo del tema, e iban con ganas. Nuestra guía les dijo, para su absoluto deleite, que sabían mucho de Méliès. Y eso hizo que se sintieran cómodos y aportaran y preguntaran todo lo que les venía a la cabeza, que fueron muchas cosas y muy interesantes. Hubo un momento en que nos paramos en frente de una capa de astrónomo que el propio Méliès había diseñado y llevado en algunas de sus películas. Los chavales se quedaron asombrados y preguntaron si la capa era de verdad. La guía les aseguró que lo era, igual que todos los objetos que podían ver dentro de vitrinas en la exposición. Casi con la boca abierta, dijeron: "Pero entonces esa capa tiene mucho valor. ¡La diseñó él! ¡Y se la puso él!". Y la guía no pudo sino emocionarse, al ver que estos alumnos realmente apreciaban el pedacito de historia que ella llevaba mostrándoles durante la última hora. 

Dibujo para el story board de "Viaje a la Luna"
Dibujo de Méliès para el story board de "Viaje a la Luna"

Cuando se despidió de nosotros, les dijo que eran un grupo que les había emocionado, y que no cambiasen nunca. "Si sois capaces de apreciar el pasado"- les dijo- "seréis capaces de hacer grandes cosas en el futuro, porque entenderéis de dónde venís".

E, igual que la guía, yo no puedo dejar de emocionarme con mis alumnos, en momentos como estos (y muchos otros). Mi capacidad de sorpresa siempre se altera con estos chicos, que, efectivamente, creo que harán grandes cosas en el futuro. 



domingo, 16 de diciembre de 2012

"No se preocupe. Ya se parecerá"

- "Picasso no sabía pintar. Eso lo hago yo. Es que... menudas cosas más raras. Es una porquería".

Esa fue la reacción de un alumno de 15 años el otro día, cuando vio este retrato del pintor malagueño en la Fundación Mapfre. Fuimos a una visita guiada por la maravillosa exposición "Retratos. Obras Maestras del Centre Pompidou" que os recomiendo para estas vacaciones. Estará en Madrid hasta el 6 de enero.

Retrato de una mujer_Picasso_Fundacion Mapfre

Siempre que un alumno me dice que Picasso no sabía pintar, le muestro este otro cuadro: "La primera comunión". Entonces se hace el silencio y se detecta, en esa mirada de contrariedad, que el mundo del arte para él ha dejado de tener sentido (si es que alguna vez lo tuvo).  Esto lo pintó Picasso con catorce añitos, y después decidió que aquello no era lo que él había venido a decir al mundo. 


Picasso_primera_comunion


Una vez entendido que el problema no es la habilidad, el alumno atiende más a razones. En el caso que os contaba, estábamos en una visita guiada, y la guía les hizo una pregunta clave:


-¿Véis en este retrato (el primero que os he enseñado en el post) si Picasso tenía afecto por la persona a la que retrataba?
- Sí- contestaron ellos sin dudar ni un momento.
- ¿Quién podía ser esa persona?- inquirió la guía
- Su madre- dijeron unos -Su amante- añadieron otros. 
- ¿En qué notáis ese afecto?- preguntó la guía
- En los colores, que son pasteles, son colores amables. En la mirada de la modelo. En la importancia que le da, sin retratar nada en el fondo- contestó una alumna. 
- ¿Qué podrías decir de esta mujer?- siguió indagando la guía
- Bueno, pues que es una persona soñadora. 
- ¿Por qué?
- Por su mirada. No mira al pintor, está mirando al infinito.
- ¿Qué más?
- Pues... una persona calmada, tranquila. Esta sentada, con los brazos apoyados. 
- Ahora os voy a enseñar una foto, y váis a ver a quién estaba retratando Picasso. Decidme en qué se parece el retrato a la imagen fotográfica.
  

Dora Maar


 - Pues tiene la misma mirada de soñadora. Se parece, aunque no es igual, pero transmite lo mismo. 

La guía entonces explicó que esa mujer era Dora Maar, una fotógrafa con la que Picasso tuvo una historia de amor. En este momento, Picasso estaba totalmente enamorado de la mirada de la misteriosa Dora. Y eso se transmite en la obra. 

No es la primera vez que le ha pasado esto a Picasso. Le pasó en vida con el retrato que le hizo a Gertrude Stein en 1906. Cuando le dijeron que el retrato no se parecía a la modelo, él replicó: "No se preocupe, ya se parecerá". La salida de Picasso ante la crítica es única. Mi lectura de esa respuesta, es que la evolución del arte y la sociedad ha hecho, efectivamente, que entendamos el parecido de los retratos de Picasso con la realidad.

Gertrude Stein
  
Puede que el parecido no sea fotográfico. ¡Pero qué diferente es lo que transmite este retrato si lo comparamos con el de Dora! Aquí, más que afecto, vemos respeto, admiración. La mirada, que tampoco mira al pintor, no es una mirada soñadora, sino determinada. Es una mirada al futuro; es una mirada con un proyecto. Su postura corporal, su  actitud, es vanguardista; igual que lo fue su postura ante el arte y la literatura. Como dijo la alumna, "no es igual, pero transmite lo mismo". 

El que se ha plantado delante de una hoja en blanco para hacerle un retrato a alguien, se habrá dado cuenta de que lo más difícil es captar precisamente esa expresión, ese aura, esa actitud frente a la vida. Cada uno tenemos la nuestra, y es completamente diferente a la de los demás. A veces un retrato consigue mimetizar los rasgos, pero la obra parece el retrato de un muñeco, de un maniquí sin vida. Le falta alma. Picasso consiguió en sus retratos captar el alma de las personas. Con trazos toscos, simplificados, geométricos, mezclando puntos de vista y confundiendo al espectador. Siempre innovando. 

Por supuesto que la alumna que hizo el comentario final no es el alumno que dijo que Picasso era una mierda. Éste último salió diciendo lo mismo que decía antes de entrar. Pero que uno o dos alumnos miren el arte con otros ojos después de una de estas actividades extraescolares, para mí no tiene precio. Merece todos los esfuerzos. Será un alumno que encuentre un refugio a sus pensamientos y una salida hacia la libertad. Gracias, una vez más, a la Fundación Mapfre por hacer posibles estos momentos. Una alumna de 15 años descubriendo a Picasso es el objetivo más difícil que puede tener cumplir cualquier programación didáctica de Plástica en este país. Gracias por ayudarnos a conseguir que cada día su retrato de Gertrude, se parezca más a Gertrude.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Hacer es comprender

Viendo la buena acogida que ha tenido la entrada de ayer, no dudéis que colgaré alguna recetilla más de vez en cuando :) Sobre todo ahora que me estoy sumergiendo en el mundo culinario.

Hoy voy a hacer una pequeña reflexión desde las impresiones de este comienzo de curso. Estos días, antes de empezar con las clases, estuve destruyendo exámenes de años anteriores (llega un punto en que no se puede guardar más, y tenemos que ir haciendo hueco a las nuevas generaciones). Después de pasarme una horita destruyendo pruebas escritas, no pude evitar preguntarme si los conocimientos en las cabezas de los alumnos que rellenaron esos folios, habrán desaparecido ya o si aún quedará algo de todas las palabras, trazados y conceptos que fueron capaces de desarrollar hace un par de años. ¡Cuántas cosas aprendemos en la escuela que olvidamos cuando cerramos el libro el último día de clase! ¿Imagináis cuántos conocimientos tendríamos si consiguiéramos retener todo lo que algún día aprendimos?

Lo escucho, lo olvido; Lo veo, lo recuerdo;   Lo hago, lo comprendo


Mi reto este año es conseguir que los alumnos entiendan además de escuchar, ver y memorizar. Este dicho, creo que es un proverbio chino, es una máxima que todo el que pretende enseñar algo a otra persona debería de tener en mente:

I hear, I forget; I see, I remember; I do, I understand
Lo escucho, lo olvido; Lo veo, lo recuerdo; 
Lo hago, lo comprendo

Lo escucho, lo olvido; Lo veo, lo recuerdo;   Lo hago, lo comprendo

Como a todos nos toca ser profesores en algún momento de nuestras vidas (oficialmente o no), me parecía interesante esta reflexión. Todos hemos pasado por el colegio, y tenemos la sensación de haber aprendido y olvidado cientos de cosas. Espero que este curso consigamos que haciendo, los alumnos comprendan lo completo que puede llegar a hacerte sentir la expresión artística (tanto la propia, como la que otros han dejado como legado para nuestro deleite).
 

martes, 3 de julio de 2012

Cerrando Etapas

Siento no haber escrito estos días, pero no me ha dado la vida para más, la verdad. El pasado jueves, tuvimos una cena de graduación en la que despedimos a los alumnos de 2º de Bachillerato del colegio, y les deseamos lo mejor para esta nueva etapa de sus vidas. Estos alumnos han sido muy especiales para mí, porque son el primer curso que he visto crecer desde los 12 años y me apeteció hacerles un obsequio para que recordasen siempre un par de consejos que a mí me hubiese gustado recibir a su edad. 
Os dejo unas fotitos del regalo, que consistía en una taza con una frase de un wonderconsejo de Mr. Wonderful: "la única parte donde el éxito aparece antes que el trabajo es en el diccionario". 



Me parece algo que está muy bien tener en cuenta para su futura vida de estudiantes en la universidad, y después como trabajadores en el mundo laboral. Las tazas son objetos que tendemos a mirar mientras nos tomamos nuestro café mañanero y nos desperezamos. Por eso me gustan las tazas con mensaje: a base de repetirnos la misma idea, acabará calando. 
La otra parte del regalo fue una tarjeta, un poco especial. La hice aprovechando blocs de dibujo técnico antiguos. Esos blocs han acompañado a los alumnos a lo largo de muchos cursos, y los han llenado de trazados, de anotaciones y problemas. Con cada portada, hice una tarjeta. Por dentro, forré cada tarjeta con una copia del examen en el que mejor nota había sacado cada alumno a lo largo del curso, para recordarles de lo que son capaces cuando trabajan. Os dejo unas imágenes de las tarjetas, que no podían ser más handmade. Cada una iba personalizada con su nombre. Desde que existe Marengo Studio, intento que cada detalle y cada regalo tengan un toque único y personal. Lo mejor de un regalo no es el dinero que inviertes en él, sino la parte de ti que pones, de tus ilusiones, de tus ganas de hacer las cosas bien, de tus mejores deseos.



 Dentro adjunté una nota, que decía lo siguiente:

¡Hola!
Después de terminar 2º de Bachillerato y Selectividad, podéis estar seguros de que acaba de terminar una de las temporadas más estresantes de vuestra vida. Pero tened claro también, que esto no ha hecho más que empezar.
Comenzasteis hace unos años abriendo un camino en una dirección, hacia una carrera universitaria enfocada al campo de las ciencias. Dentro de unos días tenéis que tomar una bifurcación importante: qué carrera escoger. No tengáis miedo, porque la vida es larga, y tenemos tiempo de  equivocarnos. Lo importante es ser siempre sinceros con nosotros mismos y dar marcha atrás cuando nos damos cuenta de que nos hemos perdido, aunque empezar otro camino siempre dé mucho miedo y pereza. Es mejor rectificar a tiempo, que estar toda una vida perdidos sin saber a dónde queremos ir.
Los años de universidad serán distintos a lo que conocéis ahora, y os esperan momentos  maravillosos, pero también muy duros. Largas temporadas de estudio intenso, asignaturas que parecen imposibles de seguir o de aguantar, problemas, dificultades, y dudas, muchas dudas. Lo bueno es que todo eso se riega con momentos estupendos en compañía de mucha gente que estáis a punto de conocer, y que harán el camino más fácil.
Os tengo que decir que yo os echaré de menos. He tenido especial cariño siempre a vuestro curso. Supongo que porque os he visto crecer desde 1º de la ESO que vine a hacer mis prácticas, hasta que habéis terminado en el colegio, y habéis cerrado una etapa. ¡Quién me lo iba a decir a mí! La fase del colegio no cuesta tanto cerrarla, aunque dé un poco de vértigo mirar hacia delante sin saber qué vamos a encontrar. Luego vendrán otras etapas cuando acabéis la carrera y busquéis trabajo, cuando os mudéis fuera de casa, cuando os caséis (si decidís hacerlo), e iréis poco a poco pasando de nivel, como en los videojuegos. Cada etapa de la vida tiene su parte buena. Sólo hay que saber disfrutarla.
Ha sido un placer teneros en clase, mis chicos de Dibujo Técnico. Estoy muy orgullosa de todos y cada uno de vosotros. Creo que podéis llegar allí donde queráis dirigiros. Para acabar os voy a dar dos consejos  que creo que son muy válidos:
1.    Tened cuidado con lo que pensáis. Lo que os decís a vosotros mismos cada día cala en vuestra autoestima. No quiero que el miedo, ni los nervios, ni la inseguridad, ni terceras personas tóxicas, os hagan olvidar que sois formidables y que podéis con todo lo que os propongáis.
2.    Trabajad duro. Ya lo dijo Picasso “La inspiración existe, pero tiene que pillarte trabajando”. Creo que este consejo es tan importante que debéis recordarlo cada día, y por eso os he hecho este regalo de una taza donde os lo recordará con el café (o el cola-cao) que os toméis por la mañana. Sin trabajo, no tendréis recompensa.
Y, lo peor, nunca sabréis hasta dónde habríais podido llegar.

Espero que de vez en cuando os acordéis de mí, porque el Dibujo une mucho (lo que ha unido el diédrico, que no lo separe el tiempo) y me mandéis un correito contándome qué tal van las cosas.
Os deseo de lo bueno, lo mejor. Un abrazo fuerte

 


Últimamente me da mucho que pensar esto de cerrar etapas en la vida. Son los momentos culminantes en los que te das cuenta de que, aunque día a día casi ni nos percatamos, el tiempo pasa y la vida sigue.

viernes, 22 de junio de 2012

La Norma (II parte)

Como lo prometido es deuda, y la semana pasada os prometí que iba a colgar esta redacción que escribí hace unos años, aquí os la dejo. Por hoy no escribo nada más, que bastante tiene el post de hoy con el texto que sigue. El que no sepa de qué va el asunto, tiene que ponerse en antecedentes aquí. Luego, si quiere seguir leyendo, aquí está la redacción.

LA NORMA

Norma: Regla que se debe seguir o a la que se debe ajustar la conducta.

De cuantas definiciones he buscado para norma, creo que esta es la que mejor se adapta a nuestro caso.
            Aunque creo que es obvio por qué se deben seguir ciertas normas establecidas, y dado que hacer este trabajo forma parte de la norma, expondré a continuación ciertos datos y una breve opinión al respecto.

            Las normas en la sociedad nos remiten inevitablemente a la historia de esa sociedad, formada por miles de individuos que desde el principio de los tiempos ya establecieron ciertas normas de convivencia. Desde que empezamos a estudiar la historia del mundo, aparecen documentos estableciendo ciertas normas que se deberían cumplir, de forma implícita o explícita.
            Algunas tradiciones de este tipo han llegado hasta nuestros días, como por ejemplo el Derecho Romano. Roma creó un Derecho escrito que recogía la tradición romana y las costumbres de los pueblos sometidos, y que definía los derechos y deberes de los ciudadanos respecto al Estado y las relaciones interpersonales. El Imperio Romano es el mejor ejemplo para explicar cómo una norma que incluya y someta a TODOS puede beneficiar al conjunto. El urbanismo y la creación de redes viarias, así como la imposición de una moneda ÚNICA en todo el Imperio y la difusión del Latín por todos los territorios conquistados, llegaron a convertirse en importantes elementos de la romanización.
            Sin embargo, la creación de una norma implica una cierta jerarquización, se ponga uno como se ponga. Siempre hay un grupo creador de esa norma, que tiene que velar para salvaguardarla. La corrupción o mala conducta de este grupo, como en el caso de al mismo Imperio Romano, pueden hacer que todo se desmorone. Los emperadores comenzaron a gobernar de una forma dictatorial, y el ejército se hizo el amo de la situación. Esta debilidad fomentó la presión de los pueblos bárbaros en las fronteras y al mismo tiempo el fin del Imperio romano de Occidente (476 dC).
            Podemos incluir dentro de este mismo apartado, otros ámbitos de estudio, como pueden ser la religión o la misma historia del arte.
En el ámbito religioso, podemos remontarnos hasta los mismos albores de la religión cristiana, a partir del siglo I d.C., cuando se difundieron entre la sociedad romana algunas religiones orientales que intentaban dar respuestas a las cuestiones existenciales de las gentes. La que más arraigó fue el cristianismo, dado que presentaba la pobreza como una virtud, y aseguraba una vida mejor después de la muerte. Después de ser practicada de forma clandestina durante un periodo de tiempo, Teodosio reconoció el cristianismo como la religión oficial y única del imperio con el Edicto de Tesalónica(380 dC). Además, cabe mencionar que a partir del siglo II se desarrolló una jerarquía eclesiástica, al tiempo que desaparecía el carácter asambleario del cristianismo inicial. Desde entonces y hasta hoy, las autoridades de la Iglesia, se reúnen cada cierto tiempo para deliberar y decidir sobre dogmas y disciplina eclesiástica. El primer concilio celebrado fue el de Nicea, en el siglo IV, y el último el Vaticano II, en la segunda mitad del siglo XX.
            En la Historia del Arte, es bien sabido la existencia de ciertas normas artísticas, que marcaron las épocas que hoy conocemos. Por mencionar una de estas normas, a la que se recuerda con este mismo sustantivo, recordemos el Ora et Labora de la regla de San Benito, que tanto influirá en la construcción de la abadía de Cluny. En el siglo X la abadía benedictina de Cluny, en Borgoña, protagonizó un movimiento de reforma de la vida monástica, que se extendería por toda Europa, y que marcará una importantísima época en el campo artístico: el arte Románico.

            La norma es estrictamente necesaria para una existencia en comunidad como a la que estamos sometidos desde el mismo momento en que pisamos este mundo, pero también hay que decir, para ser objetivos, que la trasgresión de la norma ha supuesto los mayores y más importantes cambios en la historia de la Humanidad.
            No podemos olvidarnos que, tras cada cambio, hubo un hecho, un personaje o una comunidad que de una manera u otra se opuso a la norma existente hasta el momento.
            El ejemplo que viene dado tras esta introducción a la cuestión es la por todos conocida Revolución Francesa. A finales del siglo XVIII, Francia era un estado eminentemente agrícola, feudal en lo económico y político, y con una sociedad organizada en estamentos. A los privilegios de nobleza y clero, se añadían la pervivencia de usos feudales en la economía, que impedían el desarrollo de la pujante burguesía. Para la mayoría de los franceses aquel era un sistema agotado, por lo que se necesitaba una revolución radical.
            Lo mismo podríamos aplicar a los levantamientos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, en contra de la dominación napoleónica y la invasión de la península por las tropas francesas.
            ¿Qué hubiera ocurrido si los obreros españoles nunca hubieran dejado sus puestos de trabajo en 1855 con la primera huelga general en España? Quizá aún estaríamos luchando por nuestro derecho de asociación y unas condiciones de trabajo más humanas.
Podemos aplicar esto mismo al arte y la literatura vanguardistas, por ejemplo. Las vanguardias, por definición, suponen la ruptura de la norma establecida. Futurismo, Cubismo, Creacionismo, Expresionismo... La creación de nuevas realidades a partir de una desmembración y nueva alineación de la realidad existente. Los caligramas de Gillaume de Apollinaire o los manifiestos de Filippo Tomasso Marinetti, hicieron época, constituyendo una fuerte influencia en nuestros literatos posteriores de la generación del 27, como Gerardo Diego o Alberti.

No quiero extenderme más, aunque podría, en estos datos históricos que argumentan una posible postura ante el tema planteado. Lo que me gustaría dejar bien claro aquí, es que el acontecimiento promotor de este trabajo en sí, y del “castigo” o lo que sea que este pretende constituir, no se debe, en mi opinión,  a una transgresión de la norma por el mero hecho o placer de romper lo estrictamente establecido, sino a  un momento de ira o enajenación mental, si se me permite. No creo que un individuo que analice detenidamente lo que significa la acción de tirar una silla por la ventana de un instituto lleno de gente que se mueve por las instalaciones continuamente, llegue a realizar esta acción. Si a pesar de recapacitar llegara a lanzar el objeto, estamos hablando de un enfermo mental o psicótico que necesita ayuda. Si lo hizo sin pensar, quizá el mayor castigado en estos momentos sea él, pensando en lo que hubiera podido suceder con un poco menos de suerte.
Quizá ha querido con su “hazaña” llamar la atención de la gente del instituto y de los profesores; esa atención que nunca ha conseguido por otros medios(En este caso... Lo ha conseguido. Quizá acababa de averiguar que ha suspendido lengua, o que su novia/o le engaña con otra/o... ¿Quién lo sabe?
No sé por qué puede alguien tirar una silla por la ventana, pero mi padre me contó que en su instituto tiraron un banco una vez, así que dejémoslo en que es una “chiquillería” por mucho que se parezca a un acto vandálico. De hecho, por mucho que se empeñe la Dirección en que los primeros implicados son los alumnos pertenecientes a esa ala, si yo estuviera tan hastiada con el mundo como para querer tirar una silla por la ventana, lo cierto es que me subiría al piso más alto del edificio en cuestión, para verla caer desde más arriba, sobre todo si estudio en un primer piso. En una clase vacía puede entrar cualquiera, entendiendo por cualquiera CUALQUIERA, sin restricciones de alas, aulas, sexo o edad.
Así que puede que todo esto tenga poco que ver con cumplir las normas, y mucho que ver con un individuo y su propio mundo, que más que romper las normas, pretendía demostrarse algo a sí mismo.

¡Ah! Y volviendo al tema principal de mi trabajo... Supongo que aquel que lo esté leyendo se dará cuenta perfectamente de por qué seguir las normas establecidas es importante: Nos hace la vida más fácil y mejora nuestra convivencia y entendimiento.

jueves, 14 de junio de 2012

La Norma

Ayer os hablaba de lo que enseñamos en los colegios. Muchas veces enseñamos a obedecer y cumplir normas. Pensando en esto, me acordé de algo que pasó en el insituto en el último año de bachillerato y me apetecía compartir aquí. 

La historia es que yo estaba en una de esas clases que no se portan demasiado bien. De esas clases a las que los profesores están recordando constantemente que son las peores del centro, que no se les puede dar clase, que son insufribles. Un buen día, nuestra tutora (se llamaba Lola, y era la profesora de Inglés) se puso muy seria con nosotros; mucho más que habitualmente. Había pasado algo gordo. Alguien había tirado una silla por la ventana del piso más alto del intituto (justamente el nuestro, y por la zona de nuesrta clase). Las consecuencias de algo así pueden ser terribles, pero afortunadamente no había ocurrido nada grave. La silla había aterrizado en el suelo del patio, sin chocarse en su caída con el cráneo de nadie. 
Aún así, el tema era serio. Por eso, y sin tener ni idea de quién podía ser el responsable, nos mandaron como castigo que escribiésemos una redacción sobre la importancia de cumplir las normas. Un escrito que debía de llevar por título "La Norma".  
En aquel momento, a mí no me pareció que alguien hubiese tirado una silla por la ventana por romper las normas, si no seguramente por un cabreo momentáneo. Las normas son importantes, pero a veces las rompemos porque, bajo determinadas circunstancias, no tenemos la mente fría para analizar la situación. Enajenación mental transitoria, vamos. De eso en los centros educativos hay mucho en temporada de exámenes y/o de entrega de notas.

Bueno, pues yo escribí mi redacción y mi punto de vista, y esto fue lo que entregué.

la_norma_naiara_briones
La Norma

Era una redacción de tres hojas, bien documentada, que empezaba hablando de la historia de las normas en las sociedades, y acababa con mi punto de vista alrededor del acontecimiento en cuestión en mi instituto.
Después de escribirla completa, se me ocurrió una idea: entregarla escrita rompiendo la norma. La norma, en nuestro idioma, es escribir de izquierda a derecha. Pues volteé el texto, y la entregué con las palabras escritas de derecha a izquierda. Se ve mejor en este detalle:

la_norma_naiara_briones
La Norma

La redacción acababa con la siguiente frase:

¡Ah! Y volviendo al tema principal de mi trabajo... Supongo que aquel que lo esté leyendo se dará cuenta perfectamente de por qué seguir las normas establecidas es importante: Nos hace la vida más fácil y mejora nuestra convivencia y entendimiento.

La historia es que el trabajo gustó tanto a mis profesores que hicieron copias del documento (una del derecho y otra del revés) para repartir a todos los cursos del instituto. Esta idea entraría dentro de la categoría "romper la norma para entender la norma" o "la excepción que confirma la regla". 

Si os interesa leer lo que ponía en la redacción completa, escribidme un comentario, y lo cuelgo otro día. ¡Buen jueves a todos!

miércoles, 13 de junio de 2012

O-B-D-C


El Roto O-B-D-C
El Roto "O-B-D-C"

Soy una firme creyente en la disciplina. Creo que a cierta edad, lo creamos o no, la disciplina es imprescindible para crecer sabiendo lo que está bien y lo que está mal; lo que podemos hacer y decir, y lo que no; cómo debemos tratar a nuestros mayores; cuál es la forma correcta de comportarse. Creo que los niños necesitan límites, y que no ponérselos puede implicar que tengan serios problemas en su desarrollo personal posterior. Uno puede tener problemas de autoestima cuando madura tanto por un exceso de disciplina (padres y profesores demasiado exigentes y rígidos, sin los cuales uno se siente perdido al tener que desenvolverse solo en la vida) como por defecto (padres y profesores para los que todo está bien, por lo que nos equivocaremos muchas veces sin su supervisión en la vida, y empezaremos a dudar de nosotros mismos).

Habiendo dejado clara mi postura, también creo que esta disciplina que imponemos, tiene que dejar un espacio para la creatividad y la toma de decisiones. Tenemos que enseñar a los niños a comportarse, a discernir lo moral de lo inmoral, y una vez maduran, tenemos que enseñarles a pensar y decidir por sí mismos. El sabio refranero español lo deja bien claro: “una de cal y una de arena” o “en el punto medio está la virtud”. Es muy difícil encontrar el punto medio, sobre todo cuando se intenta educar a tantos niños y tan diferentes. A veces me doy cuenta de lo acostumbrados que están los niños a hacer exactamente lo que se les pide que hagan. Uno de esos momentos es cuando corrijo trabajos de Educación Plástica. Cuando propones un trabajo, les das unas guías, y ellos te piden todas las especificaciones posibles para saber de qué manera van a sacar más nota (cuáles van a ser tus criterios al corregir): si pongo más color, si utilizo esta técnica, si pongo más figuras, si lo hago más grande o más pequeño… Pero pocos son los que utilizan las directrices que has dado para hacer algo donde intervenga, además,  la creatividad. Esto pasa porque están acostumbrados a que innovar suele ser sinónimo de salirse del camino establecido, y sacar menos nota o enfrentarnos a una reprimenda.

A mí me costó mucho deshacerme de la forma en que aprendí a hacer las cosas en el colegio. Me costó hasta 2º de bachillerato darme cuenta de que podía cuestionar lo que está escrito en los libros (aunque sean libros de texto y me los haya tenido que estudiar), o lo que dice un profesor. Todo en esta vida es subjetivo, porque todo lo han producido, pensado o escrito personas, o sea, sujetos. Aprender a cuestionar nos da libertad, nos hace personas críticas con el mundo en que vivimos. No sé si nos hace más felices, porque es verdad que cuando no te crees todo lo que ves, lo que oyes o lo que lees, creas más indignación en tu interior que cuando crees todo lo que escuchas.  Pero sí es verdad que nos hace personas más libres. Y eso, a la larga, hace que las sociedades funcionen mejor. Pero eso no lo enseñan en casi ningún colegio, porque es más incómodo.

No sé si alguno tenéis la experiencia de dar clase. La verdad es que creo que, como tantas cosas, todos deberíamos experimentarlo, al menos una temporadita de nuestras vidas. Los alumnos más fáciles son los que nunca cuestionan lo que dices. Eres el profesor, y punto. Los alumnos que cuestionan lo que dices te ponen a prueba y hacen tu día a día más difícil. Sin embargo, a la larga, esos alumnos son un reto que nos hace renovarnos y pedirnos cada día un poco más a nosotros mismos. No me refiero a alumnos que te cuestionen como persona, si no a esos alumnos que realmente se paran a pensar en lo que dices, y a veces no les cuadra. O les cuadra tanto, que establecen una conexión muy especial contigo como profesor, que recordarán toda su vida.

Os voy a poner un ejemplo visual. Hay veces que los alumnos me sorprenden y tomo nota de sus reacciones o hago fotos de sus trabajos para tener una ilustración de mis pensamientos para mejorar mis clases, mis criterios de evaluación y, por qué no, mi visión del arte y de la vida. Siempre estamos aprendiendo de la visión de los demás. Explicando teoría del color a alumnos de 12 años, nos encontramos con los colores primarios, secundarios, complementarios, el círculo cromático, etc. Estas son las ilustraciones del libro que explican las relaciones entre los colores:
Teoría del Color
Teoría del Color

Éste es un ejercicio del libro que me gusta que hagan para que consigan un efecto de transparencia a través de los colores (el número 1):

Teoría del Color
Ejercicio Teoría del Color

Después de darles las mismas directrices a todos para conseguir un trabajo parecido al de la muestra, y sin mucho margen de maniobra, se obtienen resultados muy distintos. Parece que todos van a ser iguales, pero, al ponerte a corregir, te das cuenta de que hay interpretaciones tan distintas como estas que os muestro:

Teoría del Color
Teoría del Color

Este trabajo está bien entendido, bien pintado, bien mezclado y, según los criterios de evaluación establecidos es un 10.

Teoría del Color
Teoría del Color

Este otro alumno no ha trabajado con colores planos, los bordes no están depurados, las superposiciones se han amontonado y, sin embargo, tiene un alma y un carisma especial. ¿Lo veis? El primero ha seguido las normas, y es un 10. Al segundo no le puedo poner un 10 porque no sigue los criterios que se han dado en clase (pintura plana, bordes nítidos), pero tiene una plasticidad y una composición muy interesante. La composición de la zona central está muy bien trabajada, dada la dificultad que presentaban las superposiciones de las figuras tal como están colocadas. Este alumno ha ido un poco más allá. El resultado, según los criterios, es que no ha seguido las normas y, aunque sea genial, no puede sacar tan buena nota como el primero porque no sería justo.

He empezado este post con un comic de "El Roto" que creo que ilustra muy bien su contenido. ¿A qué se enseña en las aulas? A veces a o-b-d-c-r. La obediencia hasta un cierto punto es necesaria. Por eso los artistas muchas veces no cuadran en las Escuelas y Facultades de Arte (Dalí sin ir más lejos). Algunos no saben seguir normas, o no quieren seguir indicaciones. Si no hubiese unos criterios de evaluación y unos objetivos, no sabríamos a qué atenernos para hacer un trabajo. Si yo cambio los criterios según corrijo, no sería justa con todos los alumnos. Pero tiene que haber un espacio en el aula para la creatividad y la toma de decisiones personales.

Así podríamos tratar a este alumno; no te pondré un 10 en este trabajo porque te has saltado una indicación importante, pero sí un 8. He detectado que tienes una visión especial, y te explicaré por qué tu trabajo me parece bueno. Quizá juntos descubramos así un camino en el que tú te sientes cómodo y yo también porque creo que llegaremos a algún lugar nuevo. A lo mejor así descubrimos que tu forma de pensar es distinta y bien canalizada es genial. Esa es la riqueza de valorar la diferencia y ayudar a cada uno a pensar por sí mismo. Podemos abrir caminos que aún están por descubrir. Y si no, que se lo digan a Kandinsky.

domingo, 20 de mayo de 2012

"Eso no es Arte"

"Sin Título" Chema Madoz
Fotografía de Chema Madoz


Hay una reflexión que he hecho personalmente miles de veces, pero nunca la he compartido aquí. Quizá alguien pueda ayudarme a salir de mis cavilaciones y entender qué pasa en el mundo.

"Sin Título" Chema Madoz
Fotografía de Chema Madoz
Hace unos años estuve hablando con mi hermano sobre el arte contemporáneo. Se nos ocurrió preguntarnos por qué el arte plástico es la única faceta de la cultura que no entiende ni comparte la gente joven (al menos el grueso de la gente joven). Os pondré un ejemplo, comparándolo con la música. Hay millones de adolescentes y jóvenes que se vuelven locos con la música pop, la música electrónica, el rap o el rock. Millones de fans a lo largo y ancho del mundo defienden sus novedosas propuestas musicales frente a sus predecesores, padres, abuelos, profesores o hermanos mayores, quienes están, a sus ojos, totalmente desfasados. A los mayores esta música se les antoja ensordecedora, y no entienden lo que los más jóvenes encuentran en unos sonidos que para ellos son estruendosos, y en unas letras que nunca se han parado a escuchar.

"Sin Título" Chema Madoz
Fotografía de Chema Madoz
Hay escritores que se han convertido en best sellers por la gran acogida que han tenido entre la gente joven, como Stephanie Meyer (creadora de la saga "Crepúsculo"), J. K. Rowling (progenitora del personaje de "Harry Potter"), Blue Jeans (quien se hizo famoso debido a una serie de libros que empezó con "Canciones para Paula") o Federico Moccia (cuyos relatos de amor se han hecho mundialmente famosos, empezando por "A tres metros sobre el cielo"). 
He leído a todos estos autores, y os diré algo. Quizá no sean los autores que nuestros nietos estudiarán como los iconos de la literatura de nuestra época, y seguramente sus biografías no "caerán" en la Selectividad del año 2253. Sin embargo, estos autores hacen que millones de niños, adolescentes y jóvenes devoren libros y dejen volar su imaginación. Hacen que nuestros niños pidan libros para sus cumpleaños en vez de videojuegos, y que frecuenten las bibliotecas. Es muy importante que los más jóvenes se den cuenta de que en los libros hay muchas soluciones para los problemas de su día a día. Siempre hay un libro que puede ayudarte en un momento de tu vida, porque una vez, una persona que estaba pasando por algo parecido, lo tradujo a palabras y escribió una historia. Encontrar ese libro, en ese momento de tu vida, es encontrar a alguien, que en otro espacio y en otro tiempo, te está dando un valioso consejo. Estos autores conectan con nuestros jóvenes lectores más que Cervantes con su Quijote. Tenemos que entenderlo. Y por ello, tenemos que admirar a estos escritores, ya que cumplen con una gran labor en nuestra cultura. Sin unos comienzos de disfrute en la lectura, uno no seguirá adelante con este recomendable vicio que es leer.

"Sin Título" Chema Madoz
Fotografía de Chema Madoz
Pensamos en el cine, y nos damos cuenta de que muchas de las películas que atraen a millones de espectadores, están basadas en esos mismos relatos best seller. La verdad es que los títulos favoritos de los adolescentes suelen ser los que hablan de los problemas de su particular mundo: de amor, de amistad, de acción. Los jóvenes y adolescentes están muy al día en el mundo del cine y de las series televisivas.
Sin embargo, cuando uno se refiere al mundo de las artes plásticas, el panorama cambia radicalmente. Muchas veces, al preguntar en una clase de adolescentes de 16 años cuántos habían ido a ver una exposición que no fuese en el Museo del Prado con el colegio, la respuesta ha sido uno o dos alumnos en una clase de treinta. 
Si uno les muestra una obra de Kandinsky (y mira que hablamos de un artista que produjo obra hace más de un siglo), la primera reacción es:
- "¡Pero si eso también lo pinto yo! Eso no es arte"
Me gusta hacerles caer en la cuenta, de que les gusta sentirse los más modernos del mundo, pero son igual de anticuados que sus abuelos cuando se refiere al arte. Fijaos que la diferencia es radical. En la música y en la literatura o el cine, los más jóvenes defienden lo que sus mayores detestan. En las artes plásticas, los niños repiten exactamente lo que seguramente han oído muchas veces en boca de sus padres o abuelos: Los artistas contemporáneos son unos caraduras que intentan hacerse ricos tomando el pelo a los cuatro tontos que se creen el rollo intelectual que venden con sus obras.
Uno de mis objetivos en clase es intentar cambiar el comentario "Eso no es arte" por "Ese tipo de arte (o ese artista) personalmente no me gusta (o no entiendo su obra)".
Comprendo que a un adolescente no le guste el teatro o la ópera, porque son formas de contar historias que no conectan con el mundo vertiginoso plagado de imágenes y relatos en tres dimensiones de los videojuegos y el cine 3D. Pero es curioso que aún entiendan mejor a Velázquez que es del siglo XVII (o crean entenderlo) que a Daniel Canogar, quien habla, crea y vive ahora mismo.

Está claro que uno de los problemas es la falta de formación en el mundo del arte. Siempre pensaré que historia del arte debería de ser una asignatura obligatoria, igual que historia de España, o literatura. Los artistas nos dan perspectivas muy personales de la época que les ha tocado vivir, y por lo tanto de su pedacito de historia. Dedican su vida y su talento a ello, aunque a veces esto les lleve a vivir en la más absoluta de las miserias. 
Desde luego, mientras yo siga en el mundo de la educación, los alumnos que pasen por mis clases, aprenderán a mirar con otros ojos el arte contemporáneo, y a preguntarse qué es lo que cuentan los artistas con sus obras.

"Sin Título" Chema Madoz
Fotografía de Chema Madoz

Una vez Pedro Lozano, un profesor de la Facultad, me dijo que él pensaba que cuando uno entra en una sala a ver una exposición, es como cuando entra en la Bolsa. Yo no puedo esperar entender lo que ocurre con todos esos números, las acciones, el ibex 35, las subidas y las bajadas sin haber estudiado antes cómo funciona la economía. De la misma manera, no puedo esperar entender a un artista si no he estudiado qué es lo que pasó en su vida, en su época, y, en resumidas cuentas, lo que pasó por su cabeza para producir su obra. 
Pedro tiene razón. Y entonces el problema se hace más grande. Las películas, los libros, la música que requieren conocimientos previos para ser entendidos, normalmente gustan a una minoría intelectual. Si a la poca formación que tiene la mayor parte de la sociedad en arte le añadimos que el mensaje de muchas obras está encriptado, entonces nos encontramos con una barrera muy difícil de derribar. 

"Sin Título" Chema Madoz
Fotografía de Chema Madoz
Por eso a mí me gusta llevar de la mano a los alumnos ante la obra de algunos artistas, y enseñarles a desentrañar el misterio de lo que quieren contar. Primero enseñándoles cuándo y por qué surgen las vanguardias históricas y por qué el arte cambia para siempre. Cuando son un poco más mayores, mostrándoles el trabajo de artistas que están trabajando ahora mismo, y a los que no hace falta estudiar mucho, porque sus imágenes lo dicen todo. Muchos alumnos se ríen porque a lo largo del año les enseño muchas imágenes de mi fotógrafo preferido: Chema Madoz. Suyas son todas las imágenes con las que he ilustrado esta entrada, y creo que no hace falta leer su biografía para entenderlas. La mirada de Chema Madoz es clara, nítida, directa, y sobre todo inteligente. Es el tipo de obra con la que los alumnos se animan a intentar entender qué nos cuentan las imágenes. Es el tipo de artista cuya mirada crea nuevos mundos que nos invitan a pasar sin entrada VIP ni carta de presentación. Es un artista que espero que algún día ponga nombre a calles y plazas. Después de ver fotos de Chema Madoz, los alumnos miran "Las Meninas" y me preguntan: ¿Y entonces ese cuadro antiguo qué quiere decir? Y entonces, mirando a esas criaturas de hace cuatro siglos ni más ni menos, me digo que mi trabajo sirve para algo.

Chema Madoz
La mirada de Chema Madoz