Mostrando entradas con la etiqueta Escritos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escritos. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de enero de 2016

...Sabía que VoLVerías...

Cuando leo la última fecha en la que publiqué algo en mi querido blog el "28 de octubre de 2013" me entran escalofríos de pensar que hace ya más de dos años. ¿Dónde se ha ido todo ese tiempo?

Hace no mucho, uno de los últimos días del año 2015, quedé con una amiga muy querida, que me recordó que tenía este espacio tan especial para mí abandonado desde hacía mucho. "De vez en cuando me meto a ver si hay suerte y has escrito algo... Pero nada". Y yo le dije: "Tengo que volver a escribir. Lo tengo que retomar". Y aquí estoy. Desde el día 1 de enero estrenando propósitos de año nuevo, y por fin hoy he quitado las telarañas de esa parte de mi cerebro que por algún motivo se resistía a asumir el vértigo de comprobar que, efectivamente, mi amado blog sigue aquí esperando que actualice una entrada y le dedique tiempo de nuevo. 

Foto tomada en Sevilla estas Navidades. Momento inspiración.

Es difícil entender por qué a veces dejamos de hacer actividades que nos llenan de satisfacción. ¿Por qué deja uno de hacer deporte cuando se siente de maravilla después? ¿Por qué se deja de quedar con amigos que son queridos y nos llenan el corazón de buenos momentos? ¿Por qué a veces pasan meses sin que le dediquemos tiempo a nuestros hobbies, a esas actividades que hacen que la vida tenga mucho más sentido porque nos hacen sentir que estamos haciendo lo que hemos venido a hacer al mundo? No lo sé. No tengo ni idea. Aunque sé que nos pasa en mayor o menor medida a todos. Para mí una de esas actividades que me da muchos buenos momentos ha sido escribir en este blog. Y me ha dado una mezcla de nerviosismo, miedo, pereza y vergüenza volver a entrar en él después de tanto tiempo. Porque me he tenido que enfrentar cara a cara a esa pregunta, y no he sabido responderla. ¿Por qué tanto tiempo sin pasar por aquí?

Simplemente supongo que me acomodé o dejé de pensar que lo que contaba aquí era importante. Quizá dejó de tener sentido. Quizá un día por otro, la casa sin barrer. Cuando uno deja de hacer algo y van pasando los días, parece que ese miedo o esa pereza o esa vergüenza a retomar la actividad se van acumulando... Como cuando llevas mucho tiempo sin ir al gimnasio y sientes que la gente te mira con cara reprobatoria, o que la tarjeta de socio va a ponerse a pitar y no vas a poder entrar porque han cambiado algo y el de recepción te va a decir: "¡Con que llevas tres semanas sin aparecer por aquí, ¿eh???". 

Mi hermano dice que funcionamos por ciclos. Dice que tenemos temporadas se ciclo alto, donde estamos mucho más cerca de ser todo lo buenos que podemos ser, y temporadas de ciclo bajo, donde nos retroalimentamos en nuestra miseria y todo lo que podía salir mal sale mal, la tostada se nos cae siempre por el lado de la mantequilla, si éramos pocos parió la abuela, montas un circo y te crecen los enanos, te pasa lo último que te faltaba, cae la gota que colma el vaso, te ponen la pierna encima para que no levantes cabeza, y todas esas cosas tremendas que temes que te pueden pasar, pues van y te pasan. Y entonces encadenas un día con otro de "pobre de mí" y tu vida te parece una edición ilustrada de la Ley de Murphy. Y puede que por el camino dejes de hacer cosas que te hacen sentir de maravilla porque dejes de sentirte motivado para hacerlas, porque dejas de sentir que merecen la pena, y creo que en el fondo lo que sientes es que tú mismo mereces menos la pena. Los malos pensamientos pueden llegar a hacernos mucho daño, y es difícil deshacernos de ellos. Entre tú y yo, normalmente el que te pone la pierna encima para que no levantes cabeza sueles ser tú mismo. Es cierto que no podemos evitar que nos pasen muchas de las cosas que nos pasan en la vida, pero sí podemos cambiar nuestra forma de reaccionar ante lo que nos pasa.

Y bueno, escribiendo esto se me ocurren unas cuantas cosas que me han pasado en estos dos años que han sido entre difíciles y muy difíciles, y que quizá no he sabido gestionar bien. Me he dejado llevar en ciclo malo de modo personal de supervivencia... Esas épocas que te preguntan "¿Qué tal?" y dices "Tirando". Pues eso. Así que en este año 2016 uno de mis propósitos más importantes es volver a escribir aquí. Porque creo que ya vale de ciclos malos y hay que retomar lo que me hace sentir bien. He aprendido hoy, escribiendo este post, que dedicar tiempo a lo que nos gusta hacer es dedicarnos tiempo a nosotros mismos y trabajar en nuestra autoestima. Así de importante es. ¡Cómo se nota que cuando uno se pone a escribir se ponen en orden los pensamientos! Con el simple hecho de escribir, todo cobra bastante más sentido. Así que éste es mi primer post en mucho tiempo, y ya, aun sin terminar de escribirlo me siento un poco más consolada, tranquila y en paz conmigo misma. He quitado el miedo a entrar aquí, sin saber lo que iba a escribir, y he encontrado un remanso de paz. Gracias agujetasmentales.blogspot.com por ser paciente conmigo y esperarme. Sabía que volverías a ser una parte importante de mi vida.

martes, 8 de octubre de 2013

Catfish... Mentiras en la Red

El otro día estuve viendo un programa de televisión muy curioso en MTV. Se llama "Catfish". Los presentadores (y productores) del programa son contactados por personas que tienen una relación online con alguien, pero sospechan que la identidad de la persona que está al otro lado de la pantalla del ordenador, puede ser distinta de la que les han contado.


En el programa aparecía una chica que se había prometido a un joven que no había visto nunca. Misteriosamente en dos años no habían podido verse ni por web cam. "¿No te parece extraño?" le preguntaba el conductor principal del programa, Yaniv (Nev) Schulman. Y ella, simplemente, decía que confiaba en él. Confiaba a ratos, puede decirse, porque la realidad es que había escrito al programa porque algo había dejado de tener sentido hace tiempo. El muchacho le había mandado una serie de fotos que quitaban el hipo. Un guapísimo hombre de color, con los ojos claros, una sonrisa imponente,y un cuerpazo de escándalo... Y unas de  esas fotos que cantan a estudio y a portada de revista a kilómetros. Decía que era un cantante de rap, y siempre estaba grabando en el estudio. De ahí que no pudiese quedar, o no tuviese tiempo de conectar la web cam. Nev y Ariel (su compañero de aventuras) tardan más o menos media hora en desenmascarar al impostor. Primero comprueban que las fotos pertenecen a un muchacho que es modelo, y nada tiene que ver con el supuesto prometido de la chica. Después, descargando las canciones que el supuesto rapero le manda a ella por internet, llegan a la conclusión de que están lejos de ser las grabaciones de un estudio profesional. Así que buscan esos archivos en internet, y encuentran al autor de los mismos. 

- "Mira"- le dicen a la protagonista de la historia- "éste es el chico que ha compuesto las canciones. ¿Le conoces?"

- "Sí... Pero... No entiendo nada... Es el primo de mi mejor amiga. Vive con ella cerca de aquí..."
Total, que allá se van, cámara en mano, Nev, Ariel y la muchacha a desenmascarar al primo cabrón que llevaba dos años engañándola. Resulta que, efectivamente, con quien había estado hablando por teléfono, ése que definía como su alma gemela, su media naranja, y no sé cuántas cosas más, era el primo de su amiga. Un chaval escuchimizado y feito, nada que ver con el dios de ébano que la pobre infeliz había imaginado esperándola en el altar. Pero no es esto lo peor de todo. Lo que riza el rizo es que la idea fue de la maldita amiga. Sin saber qué hacer cuando la protagonista de esta historia empezó a salir de fiesta y despendole y llevarse a un tío distinto a casa cada noche, decidió que la mejor manera era que se echase un novio. Y como lo de echarse novio físico ya no se lleva, ni corta ni perezosa se compró un móvil para comenzar su "affair", se hizo un perfil de facebbok para el caballero andante, y empezó a ligarse virtualmente a su propia amiga. Cuando ella quiso hablar por teléfono, metió a su primo en el montaje, y siguió con la mentira. 
Yo miraba atónita la televisión, con los ojos como platos, pensando cuántas veces las realidad supera a la ficción. Mira que sé que las mujeres podemos llegar a ser malas, retorcidas, y sobre todo nos gusta meter la nariz en todo lo que no nos incumbe... Pero si esto llega a ser el argumento de una peli, hubiese pensado que era hasta rebuscado. Supongo que, pensando lo mismo que yo, Nev le pregunta:
- "Pero... ¿por qué le dijiste que sí cuando te pidió matrimonio?" 

Yaniv Schulman, el presentador y productor del reality, que además lo ha vivido en su propia piel, como demostró en la peli "Catfish" del 2010.
La amiga contesta que le pilló tan de sorpresa, que no supo reaccionar de otra manera. Y la pobre alma cándida prota de esta historia, no podía creer que, al final, se había quedado sin el negrazo tío bueno cantante de rap, sin su mejor amiga, y sin autoestima.

Se acaba el programa y una piensa... ¿Cómo puede haber gente tan ingenua en el mundo? Y creo que simplemente a veces tenemos ganas de creernos las cosas. Estamos más cómodos y más felices así. Sabemos que puede no ser real, que nos estamos autoengañando... Pero también sabemos que buscar la verdad puede ser mucho más doloroso. Sin embargo, es precioso pensar que hay un tío monumental que te conoce mejor que la mejor de tus amigas, que te quiere sin haberte visto nunca, y quiere pasar el resto de los días de su vida contigo, simplemente porque eres genial. Porque, para qué engañarnos, este pensamiento es la bomba. Es fácil, es bonito y es maravilloso. Y es que sería estupendo que todo funcionase de esa manera tan sencilla. Ahora bien, no sé los años de terapia que le harán falta a la pobre protagonista para superar esta historia... 


Viendo otros capítulos, creo que el mundo está dividido entre los que necesitan creer, y los que necesitan engañar, porque su realidad tampoco les gusta. Me preocupa esta tendencia que tenemos a intentar ignorar la realidad y buscarnos otra que nos gusta más, aunque no exista. ¿No es más honesto intentar sacar lo mejor de lo que uno tiene? ¿No es eso mejor que intentar engañarse a uno mismo o engañar a los demás? Esta tendencia ha debido existir desde siempre. El engaño es tan antiguo como el ser humano. Lo malo de nuestra época es que internet ahora le da cobijo y aliento a todas esas personas que son amigas de los disfraces y las farsas. Estas historias, como es lógico, siempre acaban mal. Pero me parece interesantísimo el formato del programa. Sobre todo, cuando uno investiga y resulta que a Neve le pasó lo mismo, y grabó una película documental al respecto en 2010, que también se llama "Catfish". Resulta que al pobre le engañó la dama del drama, que llegó a inventarse, no sólo al personaje del que se enamora Nev, sino que, para hacerlo más creíble, se inventa a todos sus amigos y les crea perfiles de Facebook. 

 El marido real de semejante "drama queen" le cuenta a Nev una historia sobre el pez "Catfish" (en español siluro; ése pez que tiene como bigotes y siempre está rebuscando algo en el fondo de los pantanos, y la arenilla de los acuarios) que servirá para poner título a la película y al reality. Le cuenta una historia sobre un problema cuando se transportaba bacalao vivo desde Asia a Norte América, y la carne acababa blanda y asquerosa por la inactividad del pez durante el largo tiempo del trayecto. Para que los bacalaos estuviesen activos y su carne se mantuviese tersa, de acuerdo con la historia de Vince, el marido de nuestra inventiva amiga, los pescadores empezaron a poner siluros con los bacalaos para que les mordiesen en la cola y les mantuviesen activos. Vince dice que su mujer es como esos siluros, porque la vida sería aburrida y monótona si no tuviésemos a alguien mordiéndonos en las aletas.


jueves, 13 de diciembre de 2012

Un bonito relato para pensar

Por unos minutos se me ha escapado la fecha mágica del 12 del 12 del 12 para escribir, pero me conformo con el 13 del 12 del 12. 
Hoy me ha mandado un compañero del trabajo un relato corto muy inspirador, que me ha gustado tanto como para compartirlo aquí. Da mucho que pensar. Espero que os guste tanto como a mí.
  
En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:

- ¿Tú crees en la vida después del parto?

- Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.

- ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?

- No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.

- ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.

- Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.

- Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.

- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.

- ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?

- ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.

- ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.

- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo.
 ¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella...

martes, 3 de julio de 2012

Cerrando Etapas

Siento no haber escrito estos días, pero no me ha dado la vida para más, la verdad. El pasado jueves, tuvimos una cena de graduación en la que despedimos a los alumnos de 2º de Bachillerato del colegio, y les deseamos lo mejor para esta nueva etapa de sus vidas. Estos alumnos han sido muy especiales para mí, porque son el primer curso que he visto crecer desde los 12 años y me apeteció hacerles un obsequio para que recordasen siempre un par de consejos que a mí me hubiese gustado recibir a su edad. 
Os dejo unas fotitos del regalo, que consistía en una taza con una frase de un wonderconsejo de Mr. Wonderful: "la única parte donde el éxito aparece antes que el trabajo es en el diccionario". 



Me parece algo que está muy bien tener en cuenta para su futura vida de estudiantes en la universidad, y después como trabajadores en el mundo laboral. Las tazas son objetos que tendemos a mirar mientras nos tomamos nuestro café mañanero y nos desperezamos. Por eso me gustan las tazas con mensaje: a base de repetirnos la misma idea, acabará calando. 
La otra parte del regalo fue una tarjeta, un poco especial. La hice aprovechando blocs de dibujo técnico antiguos. Esos blocs han acompañado a los alumnos a lo largo de muchos cursos, y los han llenado de trazados, de anotaciones y problemas. Con cada portada, hice una tarjeta. Por dentro, forré cada tarjeta con una copia del examen en el que mejor nota había sacado cada alumno a lo largo del curso, para recordarles de lo que son capaces cuando trabajan. Os dejo unas imágenes de las tarjetas, que no podían ser más handmade. Cada una iba personalizada con su nombre. Desde que existe Marengo Studio, intento que cada detalle y cada regalo tengan un toque único y personal. Lo mejor de un regalo no es el dinero que inviertes en él, sino la parte de ti que pones, de tus ilusiones, de tus ganas de hacer las cosas bien, de tus mejores deseos.



 Dentro adjunté una nota, que decía lo siguiente:

¡Hola!
Después de terminar 2º de Bachillerato y Selectividad, podéis estar seguros de que acaba de terminar una de las temporadas más estresantes de vuestra vida. Pero tened claro también, que esto no ha hecho más que empezar.
Comenzasteis hace unos años abriendo un camino en una dirección, hacia una carrera universitaria enfocada al campo de las ciencias. Dentro de unos días tenéis que tomar una bifurcación importante: qué carrera escoger. No tengáis miedo, porque la vida es larga, y tenemos tiempo de  equivocarnos. Lo importante es ser siempre sinceros con nosotros mismos y dar marcha atrás cuando nos damos cuenta de que nos hemos perdido, aunque empezar otro camino siempre dé mucho miedo y pereza. Es mejor rectificar a tiempo, que estar toda una vida perdidos sin saber a dónde queremos ir.
Los años de universidad serán distintos a lo que conocéis ahora, y os esperan momentos  maravillosos, pero también muy duros. Largas temporadas de estudio intenso, asignaturas que parecen imposibles de seguir o de aguantar, problemas, dificultades, y dudas, muchas dudas. Lo bueno es que todo eso se riega con momentos estupendos en compañía de mucha gente que estáis a punto de conocer, y que harán el camino más fácil.
Os tengo que decir que yo os echaré de menos. He tenido especial cariño siempre a vuestro curso. Supongo que porque os he visto crecer desde 1º de la ESO que vine a hacer mis prácticas, hasta que habéis terminado en el colegio, y habéis cerrado una etapa. ¡Quién me lo iba a decir a mí! La fase del colegio no cuesta tanto cerrarla, aunque dé un poco de vértigo mirar hacia delante sin saber qué vamos a encontrar. Luego vendrán otras etapas cuando acabéis la carrera y busquéis trabajo, cuando os mudéis fuera de casa, cuando os caséis (si decidís hacerlo), e iréis poco a poco pasando de nivel, como en los videojuegos. Cada etapa de la vida tiene su parte buena. Sólo hay que saber disfrutarla.
Ha sido un placer teneros en clase, mis chicos de Dibujo Técnico. Estoy muy orgullosa de todos y cada uno de vosotros. Creo que podéis llegar allí donde queráis dirigiros. Para acabar os voy a dar dos consejos  que creo que son muy válidos:
1.    Tened cuidado con lo que pensáis. Lo que os decís a vosotros mismos cada día cala en vuestra autoestima. No quiero que el miedo, ni los nervios, ni la inseguridad, ni terceras personas tóxicas, os hagan olvidar que sois formidables y que podéis con todo lo que os propongáis.
2.    Trabajad duro. Ya lo dijo Picasso “La inspiración existe, pero tiene que pillarte trabajando”. Creo que este consejo es tan importante que debéis recordarlo cada día, y por eso os he hecho este regalo de una taza donde os lo recordará con el café (o el cola-cao) que os toméis por la mañana. Sin trabajo, no tendréis recompensa.
Y, lo peor, nunca sabréis hasta dónde habríais podido llegar.

Espero que de vez en cuando os acordéis de mí, porque el Dibujo une mucho (lo que ha unido el diédrico, que no lo separe el tiempo) y me mandéis un correito contándome qué tal van las cosas.
Os deseo de lo bueno, lo mejor. Un abrazo fuerte

 


Últimamente me da mucho que pensar esto de cerrar etapas en la vida. Son los momentos culminantes en los que te das cuenta de que, aunque día a día casi ni nos percatamos, el tiempo pasa y la vida sigue.

viernes, 22 de junio de 2012

La Norma (II parte)

Como lo prometido es deuda, y la semana pasada os prometí que iba a colgar esta redacción que escribí hace unos años, aquí os la dejo. Por hoy no escribo nada más, que bastante tiene el post de hoy con el texto que sigue. El que no sepa de qué va el asunto, tiene que ponerse en antecedentes aquí. Luego, si quiere seguir leyendo, aquí está la redacción.

LA NORMA

Norma: Regla que se debe seguir o a la que se debe ajustar la conducta.

De cuantas definiciones he buscado para norma, creo que esta es la que mejor se adapta a nuestro caso.
            Aunque creo que es obvio por qué se deben seguir ciertas normas establecidas, y dado que hacer este trabajo forma parte de la norma, expondré a continuación ciertos datos y una breve opinión al respecto.

            Las normas en la sociedad nos remiten inevitablemente a la historia de esa sociedad, formada por miles de individuos que desde el principio de los tiempos ya establecieron ciertas normas de convivencia. Desde que empezamos a estudiar la historia del mundo, aparecen documentos estableciendo ciertas normas que se deberían cumplir, de forma implícita o explícita.
            Algunas tradiciones de este tipo han llegado hasta nuestros días, como por ejemplo el Derecho Romano. Roma creó un Derecho escrito que recogía la tradición romana y las costumbres de los pueblos sometidos, y que definía los derechos y deberes de los ciudadanos respecto al Estado y las relaciones interpersonales. El Imperio Romano es el mejor ejemplo para explicar cómo una norma que incluya y someta a TODOS puede beneficiar al conjunto. El urbanismo y la creación de redes viarias, así como la imposición de una moneda ÚNICA en todo el Imperio y la difusión del Latín por todos los territorios conquistados, llegaron a convertirse en importantes elementos de la romanización.
            Sin embargo, la creación de una norma implica una cierta jerarquización, se ponga uno como se ponga. Siempre hay un grupo creador de esa norma, que tiene que velar para salvaguardarla. La corrupción o mala conducta de este grupo, como en el caso de al mismo Imperio Romano, pueden hacer que todo se desmorone. Los emperadores comenzaron a gobernar de una forma dictatorial, y el ejército se hizo el amo de la situación. Esta debilidad fomentó la presión de los pueblos bárbaros en las fronteras y al mismo tiempo el fin del Imperio romano de Occidente (476 dC).
            Podemos incluir dentro de este mismo apartado, otros ámbitos de estudio, como pueden ser la religión o la misma historia del arte.
En el ámbito religioso, podemos remontarnos hasta los mismos albores de la religión cristiana, a partir del siglo I d.C., cuando se difundieron entre la sociedad romana algunas religiones orientales que intentaban dar respuestas a las cuestiones existenciales de las gentes. La que más arraigó fue el cristianismo, dado que presentaba la pobreza como una virtud, y aseguraba una vida mejor después de la muerte. Después de ser practicada de forma clandestina durante un periodo de tiempo, Teodosio reconoció el cristianismo como la religión oficial y única del imperio con el Edicto de Tesalónica(380 dC). Además, cabe mencionar que a partir del siglo II se desarrolló una jerarquía eclesiástica, al tiempo que desaparecía el carácter asambleario del cristianismo inicial. Desde entonces y hasta hoy, las autoridades de la Iglesia, se reúnen cada cierto tiempo para deliberar y decidir sobre dogmas y disciplina eclesiástica. El primer concilio celebrado fue el de Nicea, en el siglo IV, y el último el Vaticano II, en la segunda mitad del siglo XX.
            En la Historia del Arte, es bien sabido la existencia de ciertas normas artísticas, que marcaron las épocas que hoy conocemos. Por mencionar una de estas normas, a la que se recuerda con este mismo sustantivo, recordemos el Ora et Labora de la regla de San Benito, que tanto influirá en la construcción de la abadía de Cluny. En el siglo X la abadía benedictina de Cluny, en Borgoña, protagonizó un movimiento de reforma de la vida monástica, que se extendería por toda Europa, y que marcará una importantísima época en el campo artístico: el arte Románico.

            La norma es estrictamente necesaria para una existencia en comunidad como a la que estamos sometidos desde el mismo momento en que pisamos este mundo, pero también hay que decir, para ser objetivos, que la trasgresión de la norma ha supuesto los mayores y más importantes cambios en la historia de la Humanidad.
            No podemos olvidarnos que, tras cada cambio, hubo un hecho, un personaje o una comunidad que de una manera u otra se opuso a la norma existente hasta el momento.
            El ejemplo que viene dado tras esta introducción a la cuestión es la por todos conocida Revolución Francesa. A finales del siglo XVIII, Francia era un estado eminentemente agrícola, feudal en lo económico y político, y con una sociedad organizada en estamentos. A los privilegios de nobleza y clero, se añadían la pervivencia de usos feudales en la economía, que impedían el desarrollo de la pujante burguesía. Para la mayoría de los franceses aquel era un sistema agotado, por lo que se necesitaba una revolución radical.
            Lo mismo podríamos aplicar a los levantamientos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, en contra de la dominación napoleónica y la invasión de la península por las tropas francesas.
            ¿Qué hubiera ocurrido si los obreros españoles nunca hubieran dejado sus puestos de trabajo en 1855 con la primera huelga general en España? Quizá aún estaríamos luchando por nuestro derecho de asociación y unas condiciones de trabajo más humanas.
Podemos aplicar esto mismo al arte y la literatura vanguardistas, por ejemplo. Las vanguardias, por definición, suponen la ruptura de la norma establecida. Futurismo, Cubismo, Creacionismo, Expresionismo... La creación de nuevas realidades a partir de una desmembración y nueva alineación de la realidad existente. Los caligramas de Gillaume de Apollinaire o los manifiestos de Filippo Tomasso Marinetti, hicieron época, constituyendo una fuerte influencia en nuestros literatos posteriores de la generación del 27, como Gerardo Diego o Alberti.

No quiero extenderme más, aunque podría, en estos datos históricos que argumentan una posible postura ante el tema planteado. Lo que me gustaría dejar bien claro aquí, es que el acontecimiento promotor de este trabajo en sí, y del “castigo” o lo que sea que este pretende constituir, no se debe, en mi opinión,  a una transgresión de la norma por el mero hecho o placer de romper lo estrictamente establecido, sino a  un momento de ira o enajenación mental, si se me permite. No creo que un individuo que analice detenidamente lo que significa la acción de tirar una silla por la ventana de un instituto lleno de gente que se mueve por las instalaciones continuamente, llegue a realizar esta acción. Si a pesar de recapacitar llegara a lanzar el objeto, estamos hablando de un enfermo mental o psicótico que necesita ayuda. Si lo hizo sin pensar, quizá el mayor castigado en estos momentos sea él, pensando en lo que hubiera podido suceder con un poco menos de suerte.
Quizá ha querido con su “hazaña” llamar la atención de la gente del instituto y de los profesores; esa atención que nunca ha conseguido por otros medios(En este caso... Lo ha conseguido. Quizá acababa de averiguar que ha suspendido lengua, o que su novia/o le engaña con otra/o... ¿Quién lo sabe?
No sé por qué puede alguien tirar una silla por la ventana, pero mi padre me contó que en su instituto tiraron un banco una vez, así que dejémoslo en que es una “chiquillería” por mucho que se parezca a un acto vandálico. De hecho, por mucho que se empeñe la Dirección en que los primeros implicados son los alumnos pertenecientes a esa ala, si yo estuviera tan hastiada con el mundo como para querer tirar una silla por la ventana, lo cierto es que me subiría al piso más alto del edificio en cuestión, para verla caer desde más arriba, sobre todo si estudio en un primer piso. En una clase vacía puede entrar cualquiera, entendiendo por cualquiera CUALQUIERA, sin restricciones de alas, aulas, sexo o edad.
Así que puede que todo esto tenga poco que ver con cumplir las normas, y mucho que ver con un individuo y su propio mundo, que más que romper las normas, pretendía demostrarse algo a sí mismo.

¡Ah! Y volviendo al tema principal de mi trabajo... Supongo que aquel que lo esté leyendo se dará cuenta perfectamente de por qué seguir las normas establecidas es importante: Nos hace la vida más fácil y mejora nuestra convivencia y entendimiento.

jueves, 7 de mayo de 2009

...Encuentro...

- ¿Sonia?
- ...- Sonia, de pie esperando cruzar la calle, miró de reojo al muchacho, mientras daba un sorbo al café que llevaba en la mano y fruncía el ceño dejando entrever que no tenía ni idea de con quién estaba hablando.
- ¿No sabes quién soy? Yo sí sé quién eres...
- ...- ella le miró fijamente entornando los ojos como queriendo escanear en sus pupilas su número de la seguridad social- lo siento, pero ahora mismo no caigo.
Entre la confusión del encontronazo, el semáforo se había puesto de nuevo en rojo para los peatones. Sonia miró angustiada al personaje colorado y luminoso de la señal que le indicaba que no le quedaba más remedio que quedarse hablando con el extraño desconocido que decía conocerla.
- Pues como no me des alguna pista...- dijo ella mientras empezaba a darse cuenta de que, después de todo, no le disgustaban sus ojos.
- Bueno, es que hace mucho tiempo, es normal. Soy David.
- Pues... Encantada, David- dijo ella mientras se inclinaba ofreciendo la mejilla para soltar a su vez un distraído beso al aire rozando su cara. Podía haber fingido acordarme de quién eres, pero la verdad es que me pillas en blanco.
- Siempre fuiste un poco despistada.
- ...- no sabía si sentirse halagada o indignada por el comentario. ¿Quién era este personaje que creía conocerla tanto?- sí- dijo al fin- lo sigo siendo.
- Hay cosas que nunca cambian- dijo él sonriendo triunfante.
- Te diría algo de ti, David, pero... es que no consigo recordar tu cara.- dijo ella con una gran sonrisa alimentada por el ansia de terminar con la incertidumbre lo antes posible.
- Bueno, es que, al fin y al cabo, nos hemos conocido hace un momento.
- ¿Cómo dices?- preguntó ella confundida.
El pasivo monigote colorado se tornaba de nuevo verde señalando a los pasivos viandantes que era la hora de reanudar su peregrinación allá donde se dirigieran. Sin embargo, esta vez fue Sonia la que no se movió.
- Decía que me acabas de conocer. Es normal que no sepas nada de mí- dijo él sin dejar de mostrar esa sonrisa picarona en su rostro.
- Pero... ¡Has dicho que me conocías!
- He dicho que sé quién eres... Lo cual quizá no sea completamente cierto... ¿Te invito a un café?
- No, si ya tengo...- Sonia no pudo terminar la frase. Según miró al vaso de papel de Starbucks se dio cuenta de que en él estaba escrito su nombre. Con la boca abierta, volvió a mirarle...
- Por eso sé quién eres... Y si no te has dado cuenta de ello, es porque eres despistada, supongo.
- Pues has acertado.- dijo ella, entre divertida y avergonzada por la situación.
- Si te acabas el café, te invito a otro.
Sonia se dio media vuelta, y dio unos pasos alejándose del atrevido desconocido. Tiró el vaso de papel en una papelera cercana, y volvió al lado de David en la acera de aquel paso de cebra de la madrileña glorieta de Bilbao.
- Oye, me apetece un café.- dijo sonriendo- Y también me apetece conocerte.
- Siempre fuiste curiosa.
- Y tú un payaso.