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martes, 5 de febrero de 2013

Inside The Masters

Inside the Masters


Internet es maravilloso. Hay días en que nos llegan imágenes llenas de ingenio como ésta que no he podido evitar compartir en Agujetas Mentales

A veces uno tiene una idea y le cuesta mucho encontrar una imagen que ilustre con fidelidad lo que su mente está imaginando, o, mejor aún, el sentimiento que le invade por dentro. Cuando una imagen está tan bien llevada y muestra una idea tan clara, no puedes evitar pensar que alguien relacionado con el mundo de la publicidad puede estar detrás de todo esto.

Inside the Masters

Ya lo dijo Shakespeare: "Estamos hechos de la misma materia que los sueños".  Los artistas son personas que saben darle forma, color y estructura a sus sueños. Y me parecen tan geniales estos tres artistas de los que nos habla la imagen, como el artista (o grupo de artistas) a quien/es se le haya ocurrido esta fantástica idea. Una misma realidad, tres visiones; tres sentimientos; tres representaciones. Algo hay en el interior de cada uno de nosotros que nos hace únicos. Es, para mí, uno de los más intrigantes misterios de la vida: ¿Cómo ven la realidad las personas que me rodean? ¿Qué ven ellos tras los aconteciemientos que comparten conmigo cada día?

Lo mejor, y lo peor, es que nunca lo sabremos. De estos tres que tenemos en esta evocadora imagen, sabemos un poco más. Lo sabemos a través de sus cuadros, que no dejan de ser autopsias de sus vidas, de sus sentimientos, de sus ilusiones, de sus miedos, experiencias y frustraciones. Obras en las que muchos intentamos encontrar solución o cunsuelo para los problemas que tenemos hoy en día.

Internet pone al alcance de nuestra mano miles de ideas. No ha habido una era más inspiradora que la nuestra. Tenemos miles de ideas y de soluciones a un solo click. Aunque, a veces, tanta información nos sobrecoja. Esta imagen me llegó vía Facebook, como una de tantas que se cuelgan, comparten y comentan sin pena ni gloria para sus creadores. Investigando un poco he descubierto que es de una agencia de publicidad muy conocida llamada DDB. Hicieron la campaña para la Escuela de Arte del Museo de Arte de Sao Paulo. Simplemente GENIAL.

domingo, 16 de diciembre de 2012

"No se preocupe. Ya se parecerá"

- "Picasso no sabía pintar. Eso lo hago yo. Es que... menudas cosas más raras. Es una porquería".

Esa fue la reacción de un alumno de 15 años el otro día, cuando vio este retrato del pintor malagueño en la Fundación Mapfre. Fuimos a una visita guiada por la maravillosa exposición "Retratos. Obras Maestras del Centre Pompidou" que os recomiendo para estas vacaciones. Estará en Madrid hasta el 6 de enero.

Retrato de una mujer_Picasso_Fundacion Mapfre

Siempre que un alumno me dice que Picasso no sabía pintar, le muestro este otro cuadro: "La primera comunión". Entonces se hace el silencio y se detecta, en esa mirada de contrariedad, que el mundo del arte para él ha dejado de tener sentido (si es que alguna vez lo tuvo).  Esto lo pintó Picasso con catorce añitos, y después decidió que aquello no era lo que él había venido a decir al mundo. 


Picasso_primera_comunion


Una vez entendido que el problema no es la habilidad, el alumno atiende más a razones. En el caso que os contaba, estábamos en una visita guiada, y la guía les hizo una pregunta clave:


-¿Véis en este retrato (el primero que os he enseñado en el post) si Picasso tenía afecto por la persona a la que retrataba?
- Sí- contestaron ellos sin dudar ni un momento.
- ¿Quién podía ser esa persona?- inquirió la guía
- Su madre- dijeron unos -Su amante- añadieron otros. 
- ¿En qué notáis ese afecto?- preguntó la guía
- En los colores, que son pasteles, son colores amables. En la mirada de la modelo. En la importancia que le da, sin retratar nada en el fondo- contestó una alumna. 
- ¿Qué podrías decir de esta mujer?- siguió indagando la guía
- Bueno, pues que es una persona soñadora. 
- ¿Por qué?
- Por su mirada. No mira al pintor, está mirando al infinito.
- ¿Qué más?
- Pues... una persona calmada, tranquila. Esta sentada, con los brazos apoyados. 
- Ahora os voy a enseñar una foto, y váis a ver a quién estaba retratando Picasso. Decidme en qué se parece el retrato a la imagen fotográfica.
  

Dora Maar


 - Pues tiene la misma mirada de soñadora. Se parece, aunque no es igual, pero transmite lo mismo. 

La guía entonces explicó que esa mujer era Dora Maar, una fotógrafa con la que Picasso tuvo una historia de amor. En este momento, Picasso estaba totalmente enamorado de la mirada de la misteriosa Dora. Y eso se transmite en la obra. 

No es la primera vez que le ha pasado esto a Picasso. Le pasó en vida con el retrato que le hizo a Gertrude Stein en 1906. Cuando le dijeron que el retrato no se parecía a la modelo, él replicó: "No se preocupe, ya se parecerá". La salida de Picasso ante la crítica es única. Mi lectura de esa respuesta, es que la evolución del arte y la sociedad ha hecho, efectivamente, que entendamos el parecido de los retratos de Picasso con la realidad.

Gertrude Stein
  
Puede que el parecido no sea fotográfico. ¡Pero qué diferente es lo que transmite este retrato si lo comparamos con el de Dora! Aquí, más que afecto, vemos respeto, admiración. La mirada, que tampoco mira al pintor, no es una mirada soñadora, sino determinada. Es una mirada al futuro; es una mirada con un proyecto. Su postura corporal, su  actitud, es vanguardista; igual que lo fue su postura ante el arte y la literatura. Como dijo la alumna, "no es igual, pero transmite lo mismo". 

El que se ha plantado delante de una hoja en blanco para hacerle un retrato a alguien, se habrá dado cuenta de que lo más difícil es captar precisamente esa expresión, ese aura, esa actitud frente a la vida. Cada uno tenemos la nuestra, y es completamente diferente a la de los demás. A veces un retrato consigue mimetizar los rasgos, pero la obra parece el retrato de un muñeco, de un maniquí sin vida. Le falta alma. Picasso consiguió en sus retratos captar el alma de las personas. Con trazos toscos, simplificados, geométricos, mezclando puntos de vista y confundiendo al espectador. Siempre innovando. 

Por supuesto que la alumna que hizo el comentario final no es el alumno que dijo que Picasso era una mierda. Éste último salió diciendo lo mismo que decía antes de entrar. Pero que uno o dos alumnos miren el arte con otros ojos después de una de estas actividades extraescolares, para mí no tiene precio. Merece todos los esfuerzos. Será un alumno que encuentre un refugio a sus pensamientos y una salida hacia la libertad. Gracias, una vez más, a la Fundación Mapfre por hacer posibles estos momentos. Una alumna de 15 años descubriendo a Picasso es el objetivo más difícil que puede tener cumplir cualquier programación didáctica de Plástica en este país. Gracias por ayudarnos a conseguir que cada día su retrato de Gertrude, se parezca más a Gertrude.

lunes, 3 de septiembre de 2012

...Podría Volver...

Dos Comediantes. Edward Hopper, 1965
Dos Comediantes, 1965
El viernes os hablé de Hopper, pero me dejé un as en la manga para comentarlo en otro post. Es esta pintura con la que he abierto la entrada. Fue la última pintura de Edward Hopper. Se representó, dando su último adiós junto a su inseparable esposa Jo, mujer que aparece en muchas de sus obras. Como dije el viernes, aun siendo tímido, era un pintor observador y mordaz. Aquí nos cuenta que la vida es como una obra de teatro, un acto, un juego. La vida es una representación, y lo que mostramos de nosotros, un papel, un disfraz. En este cuadro Hopper está llegando al final de su representación. Decía Jo que Edward era un hombre de muy pocas palabras, pero que cuando hablaba era siempre para hacer un comentario sagaz o divertido. De la misma forma, no fue un autor muy prolífico, pero los cuadros que pintó están llenos de contenido. Éste me resulta especialmente interesante por el momento de la vida que representa. 

Os dejo un poema de Robert Frost que acompaña al cuadro maravillosamente. "¡Me voy... zarpo ahora! Y podría volver si no me siento satisfecho con lo que he aprendido al haber muerto".

AHoRa Me Voy AFueRa CaMiNaNDo...

Ahora me voy afuera caminando
El desierto del mundo,
Y mis zapatos y mis medias
No me molestan.
Dejo atrás
Buenos amigos en la ciudad.
Dejemos que beban bastante vino
Y que luego se acuesten.
No crean que me voy
Desterrado la oscuridad exterior,
Como Adán y Eva
Fueron expulsados del Paraíso.
Olvida el mito.
No hay nadie
Que pueda expulsarme de aquí
Ninguno que pueda echarme fuera.
A menos que me equivoque
Sólo obedezco
La llamada de este canto:
"¡Me voy... zarpo ahora!".
Y podría volver
Si no me siento satisfecho
Con lo que he aprendido
Al haber muerto.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Tintoretto al desnudo


El Paraíso. Tintoretto, 1588
El Paraíso. Tintoretto, 1588

Aunque no suelo escribir los fines de semana, hoy hago una excepción para recomendaros un plan en el centro de Madrid, cortito, y que sólo vais a poder disfrutar hasta el lunes. En el Museo Thyssen podéis encontrar una muestra gratuita, que muestra el proceso de restauración de una de sus obras paradigmáticas: "El Paraíso" de Tintoretto. 
Si veis que no os da tiempo, siempre podéis echar un vistazo a este microsite que han preparado en el Thyssen.

Os dejo el vídeo que se muestra en la exposición para que veáis el desconocido trabajo de los restauradores de los museos.


Mirad con qué mimo y precisión deslcuelgan el cuadro, lo trasladan, le cambian el bastidor, y toman muestras para analizar los materiales con los que está preparado y pintado el cuadro. Veréis también cómo toman radiografías, imágenes infrarrojas y ultravioletas que desvelan las distintas fases del dibujo del cuadro, las costuras de la tela, los cambios en la composición e incluso inscripciones que el pintor decidió eliminar para la versión definitiva del cuadro. 


Restauración de El Paraíso de Tintoretto. Museo Thyssen
Restauración de El Paraíso de Tintoretto
En la exposición se han hecho ampliaciones a gran formato tanto de detalles del cuadro, como de esas mismas partes en su versión infrarroja, ultravioleta o radiografía. Supongo que a Tintoretto, igual que a cualquier artista, no le sentaría nada bien ver que más que su cuadro, también su estilo propio y su destreza se han desnudado antes estos rayos indiscretos que dejan ver todas las etapas de la obra. Es imprescindible contar con estas pruebas para poder restaurar de la mejor manera las obras de arte. Sin embargo, estoy segura que los artistas pedirían que sus secretos no se airearan ante el gran público. Igual que un médico no desvela los secretos de los pacientes... ¿No os parece curioso pensar que a un artista no le gustaría ver este despliegue informativo de las etapas previas de su obra? Como Tintoretto no está aquí para contárnoslo, nos quedaremos con la duda y aprovecharemos para aprender de su obra.

Se sabe por estos estudios que Tintoretto preparó la tela en tonos oscuros y fue sacando los tonos medios y claros a base de tonos claros de pintura en capas más matéricas. También se ven muchas correcciones en la composición de varias zonas de la obra. Algunos personajes desaparecen para evitar un abigarramiento excesivo en algunas partes. Otras veces, las figuras simplemente cambian de postura. Los personajes de la obra fueron pintados como anatomías desnudas, que Tintoretto "vistió" posteriormente. Y hay unas inscripciones que se ven en capas subyacentes de pintura, que Tintoretto decidió eliminar.

Restauración de El Paraíso de Tintoretto. Museo Thyssen
Restauración de El Paraíso de Tintoretto. Museo Thyssen

Estratigrafía de un cuadro
Estratigrafía de una obra pictórica

Junto a los detalles del cuadro, también vemos estratigrafías, que son micro muestras de pintura tomadas de la obra, vistas al microscopio. Así se puede determinar exactamente las capas de la obra y los materiales utilizados para preparar la tela, las imprimaciones y la calidad de los pigmentos. También se pueden ver las capas de barniz. Según los expertos, los pigmentos utilizados por Tintoretto, eran de primer calidad.

De todos estos estudios también se deducen las antiguas restauraciones y repintes de los cuadros que se han hecho en épocas anteriores, cuando la tecnología no daba para tanto como ahora, y a veces los materiales y procedimientos no eran los más adecuados. 
Todo este proyecto de conservación de arte ha sido ideado y financiado por el Bank of America Merrill Lynch, que es un programa único que otorga subvenciones a museos sin ánimo de lucro de todo el mundo para conservar obras de arte de valor histórico o cultural que necesitan restauración. La restauración se ha llevado a cabo en el hall central del Thyssen y ha sido la primera restauración de una obra de arte a la vista del público en un museo español. Vamos, como una operación televisada a corazón abierto. La muestra me ha parecido muy interesante y didáctica. Una pena que termine justamente cuando comienza el curso escolar.

viernes, 31 de agosto de 2012

(grass) Hopper... el saltamontes que pintaba girasoles


SelfPortrait. Edward Hopper
SelfPortrait 1925-30


Algo tiene esa mirada. No nos mira directamente, sino de lado. Con una cierta timidez, asomándose debajo de ese sombrero, unos ojos azules como el cielo nos observan y podríamos decir que nos cuestionan. El gesto de este hombre me recuerda a la sonrisa más famosa de la Historia del Arte, la de la Mona Lisa. Un gesto a caballo entre la sonrisa y la seriedad ¿Os suena este hombre? Es Edward Hopper, uno de los pintores realistas norteamericanos más maravillosos del siglo XX. Hasta el 16 de septiembre tenéis la oportunidad de ir a ver la mayor exposición de obras de este artista que se haya realizado nunca en Europa. Podéis verla en el Thyssen, con obras procedentes de las colecciones del MoMA (NYC), Metropolitan (NYC) y Museo de Fine Arts de Boston, entre otros.

En el título del post, le he llamado saltamontes (GrassHopper) porque así es como sus compañeros de clase llamaban a este pintor, cuando aún era un tímido adolescente. Parece que la incapacidad de relacionarse mediante palabras con sus compañeros dio rienda suelta a otra forma de comunicación, que sería la ilustración, y, posteriormente, la pintura. 

Gasolinera. Edward Hopper. 1940
Gasolinera, 1940

Rieles al atardecer, 1928
De noche en la oficina. Edward Hopper. 1940
De noche en la oficina, 1940
La mirada de Hopper es tímida, siempre observando desde la distancia los lugares, las personas, las rutinas, la intimidad de los hogares a través de las ventanas. Esa mirada de su autorretrato, ladeada, escondida, discreta pero a la vez intensa, sólo la vemos una vez sobre un liezo en ese autorretrato. El resto de obras que nos muestra Hopper representan lo que llega a su retina a través de esa mirada y, por un corto espacio de tiempo, conseguimos tener los ojos del artista. 
En sus propias palabras: "En el desarrollo de todo artista siempre se encuentra el plan de la obra futura ya en la obra primeriza. El núcleo, en torno al cual el artista levanta su obra, es él mismo; es el yo central, la personalidad o como se la quiera llamar, y esto apenas cambia desde el nacimiento a la muerte. Lo que una vez fue el artista, lo es siempre con leves variaciones. Los vaivenes de la smodas en relación con los métodos o los temas le cambian poco o nada". Y en el caso de su obra, sus palabras quedan confirmadas. ¿Qué fue lo que intentó este artista?. Él mismo lo explica: "Quizá no sea muy humano. Mi intención era pintar la luz del sol en la pared de una casa". Pintando la luz del sol en las superficies, tallando con su pincel el blanco del lienzo como la luz moldea con las sombras la realidad, Hopper consiguió pintar la luz. Si nos fijamos bien en los cuadros de Hopper, veremos que las superficies son planas, pero los colores de luces y sombras están tan estudiados que consigue con planos lo mismo que sus antecesores, los impresionistas, con sus nerviosas pinceladas. En los cuadros de Hopper no hay detalles, y sin embargo al entornar los ojos nos parece que estamos, ya no frente a una foto, sino frente a una ventana.

Luz del sol en el segundo piso, 1960. Edward Hopper
Luz del sol en el segundo piso, 1960

Hopper decía que los humanos somos girasoles. Siempre buscando la luzY al son que marca esa luz, aparecen en su obra, casi de forma anecdótica pero llamando poderosamente la atención de quien contempla sus cuadros, personas que viven sus pequeñas vidas bañándose en esa luz. En la luz del atardecer, de media mañana, de los primeros rayos de luna... Uno de los cuadros que más me ha llamado la atención de la exposición ha sido "Grupo de gente al sol". Hopper vio a estas personas en medio de la ciudad robándole unos rayos al sol, pero los representó en un paraje idílico, con unos trigales y unas montañas azuladas de fondo. Seguramente, el lugar donde esas personas hubieran escogido estar, de haber podido elegir. Es una obra de un humor sutil y entrañable, que me parece representativa de la búsqueda de Hopper de esa luz y esos girasoles en sus cuadros. Estas personas, trajeadas, y claramente fuera de contexto, son los girasoles que Hopper representó durante toda su vida, bailando al son del sol.

 "Con un apuntador detrás de cada tragaluz soplándole una réplica mordaz, los tímidos tendrían la última palabra", ya lo dijo el personaje Amelie Poulain. Digamos que (grass)Hopper, el saltamontes que pintaba girasoles, tenía la réplica mordaz pegadita en las cerdas de su pincel.


Grupo de gente al sol. Edward Hopper. 1960
Grupo de gente al sol. 1960

viernes, 15 de junio de 2012

Kirchner, sombras de aire

Es difícil entender los gustos de las personas. A veces las cosas nos gustan o nos disgustan, pero no sabemos explicar por qué. Hay algo que no nos acaba de convencer, un detalle, un gesto, un color, algo que despierta nuestra antipatía o, por el contrario, algo que conecta con nosotros. Estas sensaciones las tenemos con todo lo que nos rodea: con lugares, personas, objetos, comida, marcas, días del año, colores... Y también nos pasa con los artistas.

Yo tenía un poco de manía a Ernst Ludwig Kirchner. Esta vez sí sé por qué. Aparecía en mi libro de Historia del Arte de 2º de Bachillerato como autor de un cuadro que se me antojaba muy inquietante; los personajes alargados y sombríos pululando como zombis en una ciudad que parecía del inframundo, la inestable perspectiva, los colores terciarios, las miradas vacías, las pinceladas violentas. Es un autor que se me antojaba hostil. Precisamente por esa sensación nunca me he dedicado a investigar en su obra en profundidad. Me quedé con ese recuerdo sombrío del expresionismo alemán en la figura de este autor. Y eso es lo malo de los gustos: hacen que creemos etiquetas que ponemos a las cosas, personas, lugares, comidas, o lo que sea, y nunca más (salvo en muy contadas situaciones) volvamos a darles una oportunidad. Una de esas escasas ocasiones se dio cuando vi que había una exposición sobre Kirchner en Madrid, y decidí ir a verla para ampliar mi visión (obviamente muy limitada) sobre su obra.

Esta es la página del libro de Historia del Arte y el cuadro al que me referí antes  (aún lo conservo, porque es un buen libro de consulta). Los post its eran y siguen siendo mis esquemas mentales para estudiar. Es una buena técnica de estudio, para los que estéis estudiando ;)

En esta exposición de la Fundación Mapfre, Kirchner se nos presenta como un pintor de contrastes, muy influido por su época y por el ambiente que le rodeó en su vida. Fue un artista que experimentó con técnicas muy diferentes, y buscó su alma y su expresión más íntima hasta el final de sus días. No sólo he conseguido cambiar mi visión de este artista: he descubierto que, como personas, tenemos mucho en común.

Como la mayoría de los artistas de vanguardia (y la mayoría de los artistas a lo largo de la historia del arte), Kirchner se vio atraído por la ciudad en su juventud.  Vivió en Dresde y Berlín años muy intensos e influidos por la gran ciudad, sus relatos y habitantes. Kirchner se encontró en la dicotomía en la que nos encontramos todos a lo largo de nuestras vidas: el frenesí de la ciudad que no duerme y nos alimenta con su actividad insomne y febril, o la tranquilidad del campo, la conexión con la naturaleza y la paz interior que nos transmiten los paisajes y la vida rural. ¿Nunca habéis sentido la tentación de ir a vivir a un rincón tranquilo del mundo? ¿A un lugar donde la vida sea menos complicada, menos cara, menos sofisticada? ¿Donde lo superficial ya no importe y la vida se resuma a nuestra conexión con la naturaleza, con los demás y con nosotros mismos? Yo he sentido muchas veces esa necesidad. La revivo cada año cuando me voy de vacaciones a algún pueblo casi desconocido cercano al mar o a la montaña, pero que parece no verse contaminado por el estrés y el ritmo de las ciudades. Cuando uno está allí y se desconecta del frenesí de la gran ciudad, cuando consigue salir del proceso de desintoxicación, simplemente se quedaría allí toda la vida, contemplando el paisaje, reflexionando y viendo el tiempo pasar. 

Kirchner no sólo vivió en esta bifurcación de caminos toda su vida, sino que dejó buena constancia de ello a través de sus obras. Quién diría que es la misma mano la que realizó obras tan diferentes como las que siguen:


"Cinco cocottes en la calle" Kirchner 1914
"Cinco cocottes en la calle" 1914

"Valle del Serting en otoño"  Kirchner 1925-26
"Valle del Serting en otoño" 1925-26
Pues sí, son del mismo autor; claro que en momentos muy diferentes de su vida. La primera obra es una xilografía (grabado en madera), que retrata los caricaturescos y oscuros personajes de la ciudad de Berlín entre los años 1911 y 1915. Los excesos de la ciudad (demasiado trabajo, demasiadas drogas, demasiada actividad) acabaron haciendo mella en el artista y en su personalidad, y tuvo en 1915 una crisis que le obligó a recuirse en diferentes sanatorios de Suiza y Alemania. En 1917 se trasladó a Davos, la ciudad más alta de los Alpes suizos. Allí viviría veinte años de su vida, retratando los paisajes y la vida rural. Lo curioso es que este cambio de aires, influyó definitivamente en Kirchner. No sólo en los motivos de sus cuadros, que pasaron a ser retratos de la vida alpina, sino que también se calmó su pincelada, y su paleta se volvió más optimista. Kircher es un autor que nos sirve para ilustrar lo definitivo que es el ambiente y la época que le toca vivir a un autor para explicar y comprender su obra.
Si no hubiera sido por esta etapa en los Alpes, estoy bastante segura de que Kirchner no hubiese encontrado la paz interior para desarrollar su "Nuevo estilo", en el que se inspiró en las técnicas de bordado y en la tapicería alpina, así como por la influencia de los nuevos movimientos de vanguardia con los que seguía en contacto (cubismo, fauvismo, abstracción). Estos cuadros de su última etapa me parecen exquisitos en cuanto a composición y cromatismo, y el concepto es muy original. Son cuadros que pueden servir para explicar la evolución paulatina y constante del arte figurativo en pos de la liberación del motivo realista: la abstracción.

"Desnudo en Naranja y Amarillo" Kirchner 1929-30
"Desnudo en Naranja y Amarillo". 1929-30
"Gran pareja de enamorados. Matrimonio Hembus" Kirchner 1930
"Gran pareja de enamorados. Matrimonio Hembus" 1930

"Mujer rubia con vestido rojo. Retrato de la señora Hembus";Kirchner 1932
"Mujer rubia con vestido rojo. Retrato de la señora Hembus" 1932
La evolución de Kirchner es muy sorprendente. Pasó de superficies llenas de nerviosas pinceladas, que traían a la mente a Van Gogh, con abundante materia, perspectivas claustrofóbicas y personajes temibles, a cuadros llenos de armonía, pureza y geometría. Esta etapa es muy poco conocida, pero me parece muy interesante. Es el retrato de la paz interior, esa que todos andamos buscando en la vida.

Kirchner definió la creación como un campo de batalla, que le recordaba al entrenamiento físico. Lo cierto es que su vida fue un entrenamiento y una búsqueda continua. Le tocó vivir años difíciles. Durante el nazismo, 639 de sus obras fueron consideradas "arte degenerado" y fueron retiradas de los museos alemanes.  Kirchner fue expulsado de la Academia de las Artes prusiana. En 1938, cuando Austria se une a Alemania, Kirchner teme la invasión de Suiza, destruye parte de su obra, y se suicida tal día como hoy, un 15 de junio. Fue enterrado en el cementerio de Davos, el paisaje que le dio paz interior, y veinte años de tranquilidad. 


Como he dicho más arriba, hay algo en las primeras etapas de Kirchner que recuerda a Van Gogh. Algo en sus pinceladas, en su nerviosismo, en su forma de transmitir. Esa tensión interior se demostraban en los autorretratos que sendos artistas se realizaron. A mi entender, la paz que Kirchner encontró en los Alpes le dio la tranquilidad necesaria para seguir viviendo y pintando durante 21 años más que Van Gogh, quien decidió dejar este mundo a la edad de 37 años. Esta decisión de Kirchner hizo que llegaran hasta nosotros las obras de su madurez como artista. Hoy, 74 años después de su muerte, en el día de su aniversario, quiero homenajear a este artista y animaros a que conozcáis su obra, una obra llena de su alma, de sombras de aire. Muchas veces la revisión de etiquetas y gustos personales, nos trae estupendas sorpresas.





miércoles, 13 de junio de 2012

O-B-D-C


El Roto O-B-D-C
El Roto "O-B-D-C"

Soy una firme creyente en la disciplina. Creo que a cierta edad, lo creamos o no, la disciplina es imprescindible para crecer sabiendo lo que está bien y lo que está mal; lo que podemos hacer y decir, y lo que no; cómo debemos tratar a nuestros mayores; cuál es la forma correcta de comportarse. Creo que los niños necesitan límites, y que no ponérselos puede implicar que tengan serios problemas en su desarrollo personal posterior. Uno puede tener problemas de autoestima cuando madura tanto por un exceso de disciplina (padres y profesores demasiado exigentes y rígidos, sin los cuales uno se siente perdido al tener que desenvolverse solo en la vida) como por defecto (padres y profesores para los que todo está bien, por lo que nos equivocaremos muchas veces sin su supervisión en la vida, y empezaremos a dudar de nosotros mismos).

Habiendo dejado clara mi postura, también creo que esta disciplina que imponemos, tiene que dejar un espacio para la creatividad y la toma de decisiones. Tenemos que enseñar a los niños a comportarse, a discernir lo moral de lo inmoral, y una vez maduran, tenemos que enseñarles a pensar y decidir por sí mismos. El sabio refranero español lo deja bien claro: “una de cal y una de arena” o “en el punto medio está la virtud”. Es muy difícil encontrar el punto medio, sobre todo cuando se intenta educar a tantos niños y tan diferentes. A veces me doy cuenta de lo acostumbrados que están los niños a hacer exactamente lo que se les pide que hagan. Uno de esos momentos es cuando corrijo trabajos de Educación Plástica. Cuando propones un trabajo, les das unas guías, y ellos te piden todas las especificaciones posibles para saber de qué manera van a sacar más nota (cuáles van a ser tus criterios al corregir): si pongo más color, si utilizo esta técnica, si pongo más figuras, si lo hago más grande o más pequeño… Pero pocos son los que utilizan las directrices que has dado para hacer algo donde intervenga, además,  la creatividad. Esto pasa porque están acostumbrados a que innovar suele ser sinónimo de salirse del camino establecido, y sacar menos nota o enfrentarnos a una reprimenda.

A mí me costó mucho deshacerme de la forma en que aprendí a hacer las cosas en el colegio. Me costó hasta 2º de bachillerato darme cuenta de que podía cuestionar lo que está escrito en los libros (aunque sean libros de texto y me los haya tenido que estudiar), o lo que dice un profesor. Todo en esta vida es subjetivo, porque todo lo han producido, pensado o escrito personas, o sea, sujetos. Aprender a cuestionar nos da libertad, nos hace personas críticas con el mundo en que vivimos. No sé si nos hace más felices, porque es verdad que cuando no te crees todo lo que ves, lo que oyes o lo que lees, creas más indignación en tu interior que cuando crees todo lo que escuchas.  Pero sí es verdad que nos hace personas más libres. Y eso, a la larga, hace que las sociedades funcionen mejor. Pero eso no lo enseñan en casi ningún colegio, porque es más incómodo.

No sé si alguno tenéis la experiencia de dar clase. La verdad es que creo que, como tantas cosas, todos deberíamos experimentarlo, al menos una temporadita de nuestras vidas. Los alumnos más fáciles son los que nunca cuestionan lo que dices. Eres el profesor, y punto. Los alumnos que cuestionan lo que dices te ponen a prueba y hacen tu día a día más difícil. Sin embargo, a la larga, esos alumnos son un reto que nos hace renovarnos y pedirnos cada día un poco más a nosotros mismos. No me refiero a alumnos que te cuestionen como persona, si no a esos alumnos que realmente se paran a pensar en lo que dices, y a veces no les cuadra. O les cuadra tanto, que establecen una conexión muy especial contigo como profesor, que recordarán toda su vida.

Os voy a poner un ejemplo visual. Hay veces que los alumnos me sorprenden y tomo nota de sus reacciones o hago fotos de sus trabajos para tener una ilustración de mis pensamientos para mejorar mis clases, mis criterios de evaluación y, por qué no, mi visión del arte y de la vida. Siempre estamos aprendiendo de la visión de los demás. Explicando teoría del color a alumnos de 12 años, nos encontramos con los colores primarios, secundarios, complementarios, el círculo cromático, etc. Estas son las ilustraciones del libro que explican las relaciones entre los colores:
Teoría del Color
Teoría del Color

Éste es un ejercicio del libro que me gusta que hagan para que consigan un efecto de transparencia a través de los colores (el número 1):

Teoría del Color
Ejercicio Teoría del Color

Después de darles las mismas directrices a todos para conseguir un trabajo parecido al de la muestra, y sin mucho margen de maniobra, se obtienen resultados muy distintos. Parece que todos van a ser iguales, pero, al ponerte a corregir, te das cuenta de que hay interpretaciones tan distintas como estas que os muestro:

Teoría del Color
Teoría del Color

Este trabajo está bien entendido, bien pintado, bien mezclado y, según los criterios de evaluación establecidos es un 10.

Teoría del Color
Teoría del Color

Este otro alumno no ha trabajado con colores planos, los bordes no están depurados, las superposiciones se han amontonado y, sin embargo, tiene un alma y un carisma especial. ¿Lo veis? El primero ha seguido las normas, y es un 10. Al segundo no le puedo poner un 10 porque no sigue los criterios que se han dado en clase (pintura plana, bordes nítidos), pero tiene una plasticidad y una composición muy interesante. La composición de la zona central está muy bien trabajada, dada la dificultad que presentaban las superposiciones de las figuras tal como están colocadas. Este alumno ha ido un poco más allá. El resultado, según los criterios, es que no ha seguido las normas y, aunque sea genial, no puede sacar tan buena nota como el primero porque no sería justo.

He empezado este post con un comic de "El Roto" que creo que ilustra muy bien su contenido. ¿A qué se enseña en las aulas? A veces a o-b-d-c-r. La obediencia hasta un cierto punto es necesaria. Por eso los artistas muchas veces no cuadran en las Escuelas y Facultades de Arte (Dalí sin ir más lejos). Algunos no saben seguir normas, o no quieren seguir indicaciones. Si no hubiese unos criterios de evaluación y unos objetivos, no sabríamos a qué atenernos para hacer un trabajo. Si yo cambio los criterios según corrijo, no sería justa con todos los alumnos. Pero tiene que haber un espacio en el aula para la creatividad y la toma de decisiones personales.

Así podríamos tratar a este alumno; no te pondré un 10 en este trabajo porque te has saltado una indicación importante, pero sí un 8. He detectado que tienes una visión especial, y te explicaré por qué tu trabajo me parece bueno. Quizá juntos descubramos así un camino en el que tú te sientes cómodo y yo también porque creo que llegaremos a algún lugar nuevo. A lo mejor así descubrimos que tu forma de pensar es distinta y bien canalizada es genial. Esa es la riqueza de valorar la diferencia y ayudar a cada uno a pensar por sí mismo. Podemos abrir caminos que aún están por descubrir. Y si no, que se lo digan a Kandinsky.

domingo, 20 de mayo de 2012

"Eso no es Arte"

"Sin Título" Chema Madoz
Fotografía de Chema Madoz


Hay una reflexión que he hecho personalmente miles de veces, pero nunca la he compartido aquí. Quizá alguien pueda ayudarme a salir de mis cavilaciones y entender qué pasa en el mundo.

"Sin Título" Chema Madoz
Fotografía de Chema Madoz
Hace unos años estuve hablando con mi hermano sobre el arte contemporáneo. Se nos ocurrió preguntarnos por qué el arte plástico es la única faceta de la cultura que no entiende ni comparte la gente joven (al menos el grueso de la gente joven). Os pondré un ejemplo, comparándolo con la música. Hay millones de adolescentes y jóvenes que se vuelven locos con la música pop, la música electrónica, el rap o el rock. Millones de fans a lo largo y ancho del mundo defienden sus novedosas propuestas musicales frente a sus predecesores, padres, abuelos, profesores o hermanos mayores, quienes están, a sus ojos, totalmente desfasados. A los mayores esta música se les antoja ensordecedora, y no entienden lo que los más jóvenes encuentran en unos sonidos que para ellos son estruendosos, y en unas letras que nunca se han parado a escuchar.

"Sin Título" Chema Madoz
Fotografía de Chema Madoz
Hay escritores que se han convertido en best sellers por la gran acogida que han tenido entre la gente joven, como Stephanie Meyer (creadora de la saga "Crepúsculo"), J. K. Rowling (progenitora del personaje de "Harry Potter"), Blue Jeans (quien se hizo famoso debido a una serie de libros que empezó con "Canciones para Paula") o Federico Moccia (cuyos relatos de amor se han hecho mundialmente famosos, empezando por "A tres metros sobre el cielo"). 
He leído a todos estos autores, y os diré algo. Quizá no sean los autores que nuestros nietos estudiarán como los iconos de la literatura de nuestra época, y seguramente sus biografías no "caerán" en la Selectividad del año 2253. Sin embargo, estos autores hacen que millones de niños, adolescentes y jóvenes devoren libros y dejen volar su imaginación. Hacen que nuestros niños pidan libros para sus cumpleaños en vez de videojuegos, y que frecuenten las bibliotecas. Es muy importante que los más jóvenes se den cuenta de que en los libros hay muchas soluciones para los problemas de su día a día. Siempre hay un libro que puede ayudarte en un momento de tu vida, porque una vez, una persona que estaba pasando por algo parecido, lo tradujo a palabras y escribió una historia. Encontrar ese libro, en ese momento de tu vida, es encontrar a alguien, que en otro espacio y en otro tiempo, te está dando un valioso consejo. Estos autores conectan con nuestros jóvenes lectores más que Cervantes con su Quijote. Tenemos que entenderlo. Y por ello, tenemos que admirar a estos escritores, ya que cumplen con una gran labor en nuestra cultura. Sin unos comienzos de disfrute en la lectura, uno no seguirá adelante con este recomendable vicio que es leer.

"Sin Título" Chema Madoz
Fotografía de Chema Madoz
Pensamos en el cine, y nos damos cuenta de que muchas de las películas que atraen a millones de espectadores, están basadas en esos mismos relatos best seller. La verdad es que los títulos favoritos de los adolescentes suelen ser los que hablan de los problemas de su particular mundo: de amor, de amistad, de acción. Los jóvenes y adolescentes están muy al día en el mundo del cine y de las series televisivas.
Sin embargo, cuando uno se refiere al mundo de las artes plásticas, el panorama cambia radicalmente. Muchas veces, al preguntar en una clase de adolescentes de 16 años cuántos habían ido a ver una exposición que no fuese en el Museo del Prado con el colegio, la respuesta ha sido uno o dos alumnos en una clase de treinta. 
Si uno les muestra una obra de Kandinsky (y mira que hablamos de un artista que produjo obra hace más de un siglo), la primera reacción es:
- "¡Pero si eso también lo pinto yo! Eso no es arte"
Me gusta hacerles caer en la cuenta, de que les gusta sentirse los más modernos del mundo, pero son igual de anticuados que sus abuelos cuando se refiere al arte. Fijaos que la diferencia es radical. En la música y en la literatura o el cine, los más jóvenes defienden lo que sus mayores detestan. En las artes plásticas, los niños repiten exactamente lo que seguramente han oído muchas veces en boca de sus padres o abuelos: Los artistas contemporáneos son unos caraduras que intentan hacerse ricos tomando el pelo a los cuatro tontos que se creen el rollo intelectual que venden con sus obras.
Uno de mis objetivos en clase es intentar cambiar el comentario "Eso no es arte" por "Ese tipo de arte (o ese artista) personalmente no me gusta (o no entiendo su obra)".
Comprendo que a un adolescente no le guste el teatro o la ópera, porque son formas de contar historias que no conectan con el mundo vertiginoso plagado de imágenes y relatos en tres dimensiones de los videojuegos y el cine 3D. Pero es curioso que aún entiendan mejor a Velázquez que es del siglo XVII (o crean entenderlo) que a Daniel Canogar, quien habla, crea y vive ahora mismo.

Está claro que uno de los problemas es la falta de formación en el mundo del arte. Siempre pensaré que historia del arte debería de ser una asignatura obligatoria, igual que historia de España, o literatura. Los artistas nos dan perspectivas muy personales de la época que les ha tocado vivir, y por lo tanto de su pedacito de historia. Dedican su vida y su talento a ello, aunque a veces esto les lleve a vivir en la más absoluta de las miserias. 
Desde luego, mientras yo siga en el mundo de la educación, los alumnos que pasen por mis clases, aprenderán a mirar con otros ojos el arte contemporáneo, y a preguntarse qué es lo que cuentan los artistas con sus obras.

"Sin Título" Chema Madoz
Fotografía de Chema Madoz

Una vez Pedro Lozano, un profesor de la Facultad, me dijo que él pensaba que cuando uno entra en una sala a ver una exposición, es como cuando entra en la Bolsa. Yo no puedo esperar entender lo que ocurre con todos esos números, las acciones, el ibex 35, las subidas y las bajadas sin haber estudiado antes cómo funciona la economía. De la misma manera, no puedo esperar entender a un artista si no he estudiado qué es lo que pasó en su vida, en su época, y, en resumidas cuentas, lo que pasó por su cabeza para producir su obra. 
Pedro tiene razón. Y entonces el problema se hace más grande. Las películas, los libros, la música que requieren conocimientos previos para ser entendidos, normalmente gustan a una minoría intelectual. Si a la poca formación que tiene la mayor parte de la sociedad en arte le añadimos que el mensaje de muchas obras está encriptado, entonces nos encontramos con una barrera muy difícil de derribar. 

"Sin Título" Chema Madoz
Fotografía de Chema Madoz
Por eso a mí me gusta llevar de la mano a los alumnos ante la obra de algunos artistas, y enseñarles a desentrañar el misterio de lo que quieren contar. Primero enseñándoles cuándo y por qué surgen las vanguardias históricas y por qué el arte cambia para siempre. Cuando son un poco más mayores, mostrándoles el trabajo de artistas que están trabajando ahora mismo, y a los que no hace falta estudiar mucho, porque sus imágenes lo dicen todo. Muchos alumnos se ríen porque a lo largo del año les enseño muchas imágenes de mi fotógrafo preferido: Chema Madoz. Suyas son todas las imágenes con las que he ilustrado esta entrada, y creo que no hace falta leer su biografía para entenderlas. La mirada de Chema Madoz es clara, nítida, directa, y sobre todo inteligente. Es el tipo de obra con la que los alumnos se animan a intentar entender qué nos cuentan las imágenes. Es el tipo de artista cuya mirada crea nuevos mundos que nos invitan a pasar sin entrada VIP ni carta de presentación. Es un artista que espero que algún día ponga nombre a calles y plazas. Después de ver fotos de Chema Madoz, los alumnos miran "Las Meninas" y me preguntan: ¿Y entonces ese cuadro antiguo qué quiere decir? Y entonces, mirando a esas criaturas de hace cuatro siglos ni más ni menos, me digo que mi trabajo sirve para algo.

Chema Madoz
La mirada de Chema Madoz




miércoles, 9 de mayo de 2012

Chagall, el genio del color

El domingo pasado me acerqué a ver la exposición de Marc Chagall al Thyssen.  Hacía mucho tiempo que no me fascinaba tanto ver obra pictórica al natural. Igual que hay genios del dibujo, como lo fue Salvador Dalí, Chagall fue un genio por su percepción y representación del color. 

"Calvario" de Marc Chagall
Calvario

"La habitación amarilla" Marc Chagall
La Habitación Amarilla

Estas dos obras (Arriba "Calvario" y debajo "La habitación amarilla") fueron para mí como dos imanes, que me hicieron detenerme durante un largo tiempo, apreciando con cuanta sensibilidad y destreza utilizó en ellos Chagall su paleta. La verdad es que desmerece mostrar obra de Chagall en formato digital, porque nunca se apreciarán los contrastes cromáticos, y las sutiles variaciones que sumergen al espectador hasta lo más profundo de su obra, haciendo que se pierda en un galimatías de sensaciones indescriptibles. Eso lo tendrá que experimentar cada uno frente a sus lienzos. No sólo me gusta Chagall por los colores que utiliza; también admiro el mundo de personajes y formas tan personal que creó y que son un terrotorio privado que consiguió hacer su firma personal, inconfundible con otros artistas de la época. Admiro la forma en que absorbió y destiló las influencias de las vanguardias europeas para crear su propio lenguaje, superando, para mi gusto, a los fauvistas en la representación del color, y haciendo suyas algunos rasgos del cubismo, que integró en su obra sin llegar a quedarse totalmente con ninguno de los estilos emergentes de la época. Me gusta ver la representación de Rusia que hace Chagall, siempre presente en los picudos tejados de las casas que pintaba, en la nieve, en los violinistas, en los símbolos de sus pinturas. Y todo ello, inmerso en una abrumadora atmósfera cromática que subyuga al espectador y hace que los colores, al slair del museo, se vean más tristes que antes.

Esa percepción del color, esa capacidad de expresar a través de la materia, es tan raro encontrarla en las personas como la capacidad de retratar el mundo mediante trazados: el dibujo. Tan difícil como encontrar a personas con una visión espacial desarrollada. Hace cinco años, encontré perdido en la clase de Plástica del colegio un retrato pintado con témpera. Quizá cualquier otro lo hubiese dejado pasar, o incluso lo hubiese tirado a la basura. Su autor para mí es desconocido (el alumno que lo hizo estuvo en el colegio antes de que yo empezase a dar clase allí), y no debió de gustarle tanto su obra como para llevársela. Sin embargo, a mí me dejó fascinada la utilización del color de este artista (porque debía de serlo para hacer un retrato así), y guardé el cuadro. Tanto es así, que lo tengo colgado en un corcho que tengo aquí, en el estudio donde doy rienda suelta a mi creatividad. Está pintado en un papel, con trazos sueltos y poco cuidados, pero hay algo en él que me fascina. Pocas veces he visto salir la naturaleza de un artista con esta gracia y espontaneidad en la pintura. Contemos con que el autor tendrá entre 12 y 16 años. Uno ve alumnos que dibujan mejor que otros, que han perdido el miedo al lápiz, al papel en blanco, a enfrentarse con la realidad. Sin embargo, es aún más difícil encontrar alumnos que se atrevan a pintar una sombra azul ultramar y cian en un rostro (las sombras también tienen color), que matizan una cara utilizando rojo, y que se dan cuenta de que si el brillo de un ojo es blanco para darle vida, el resto deberá de ser gris. Os dejo aquí el retrato, y juzgad por vosotros mismos. Para mí es un espíritu de Chagall en potencia. Espero que, esté donde esté, no haya dejado de pintar. 

Retrato de autor desconocido
Retrato de autor desconocido