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lunes, 28 de octubre de 2013

La Emoción de la Historia

El pasado viernes fui con mis alumnos de Plástica de 4º de la ESO a ver la exposición de Georges Méliès, la magia del cine, al Caixa Fórum. A mí Mèliés siempre me ha emocionado, y hablé de ello en este post hace un tiempo. Estaba muy ilusionada con esta visita, porque sabía que tenía un gran potencial para enganchar con los alumnos y conseguir que apreciaran la visión del cineasta. Preparamos la exposición viendo "La invención de Hugo", en la que se presenta la figura de Méliès como el genio y visionario que fue. Hablamos de la película de Scorsese que nos acercó a un personaje tan misterioso y fascinante, que el resto de la historia del niño, los relojes y la estación se queda relegada a un segundo plano. ¡Uno quiere saber más de papá Georges! 



Para que un alumno entendiera en qué época nos estamos moviendo, vimos en clase un documental muy interesante sobre la historia del cine. Así uno se da cuenta de que el  invento del cinematógrafo estaba hecho, pero nadie había establecido la conexión entre cine y arte que Méliès tuvo clara desde el principio. 




Por eso hay que invertir en todos los campos del saber. Alguien debería recordarle esto al Gobierno de nuestra nación. Los investigadores y científicos pueden dar con la máquina a la que un artista pone la magia. Edison y los hermanos Lumiere consiguieron aunar inventos previos como la linterna mágica, el zootropo, el praxinoscopio o los rotoscopios con la cronofotografía. Si se podía hacer con dibujos, ¿por qué no hacerlo con fotografías? Hasta ahí los Lumiere supieron desarrollar el cinematógrafo, pero se quedaron en grabar imágenes en movimiento sin ir más allá. Pese a que estos cortometrajes impresionaban muchísimo a la gente de la época, los Lumiere sabían que su capacidad de sorpresa se agotaría, se acabarían cansando, y quedaría reducido a una moda pasajera. Tuvo que entrar en escena un artista, George Méliès, para darle una vuelta de tuerca al asunto. Los Lumiere no le quisieron vender un cinematógrafo precisamente porque le pronosticaban una corta vida, pero Méliès no se dio por vencido: encontró la manera de hacerse con uno parecido, y acabó por fabricarse el suyo propio. Mèliés aplicó al cine todo lo que habñia aprendido del teatro y la magia. El cine se convierte en algo mágico en las manos de este singular genio. 




No pudimos dejar de ver la película "Viaje a la Luna" antes de ir a ver la exposición de la Caixa, y el videoclip de los "Smashing Pumpkins" inspirado en ella. Los dos se pueden ver en el post que escribí sobre Méliès.  Los alumnos entonces empiezan a pensar que este hombre, si ha inspirado pelis de Scorsese y videoclips de grupos musicales, debía de ser alguien realmente singular. 

Cuando a ti un tema te interesa y te emociona, sin querer lo transmites a tus alumnos. No puedes evitarlo. Y si a eso le añades un tiempo previo de preparación de una actividad, al final consigues que realmente saquen mucho partido a la salida extraescolar. Ellos sabían algo del tema, e iban con ganas. Nuestra guía les dijo, para su absoluto deleite, que sabían mucho de Méliès. Y eso hizo que se sintieran cómodos y aportaran y preguntaran todo lo que les venía a la cabeza, que fueron muchas cosas y muy interesantes. Hubo un momento en que nos paramos en frente de una capa de astrónomo que el propio Méliès había diseñado y llevado en algunas de sus películas. Los chavales se quedaron asombrados y preguntaron si la capa era de verdad. La guía les aseguró que lo era, igual que todos los objetos que podían ver dentro de vitrinas en la exposición. Casi con la boca abierta, dijeron: "Pero entonces esa capa tiene mucho valor. ¡La diseñó él! ¡Y se la puso él!". Y la guía no pudo sino emocionarse, al ver que estos alumnos realmente apreciaban el pedacito de historia que ella llevaba mostrándoles durante la última hora. 

Dibujo para el story board de "Viaje a la Luna"
Dibujo de Méliès para el story board de "Viaje a la Luna"

Cuando se despidió de nosotros, les dijo que eran un grupo que les había emocionado, y que no cambiasen nunca. "Si sois capaces de apreciar el pasado"- les dijo- "seréis capaces de hacer grandes cosas en el futuro, porque entenderéis de dónde venís".

E, igual que la guía, yo no puedo dejar de emocionarme con mis alumnos, en momentos como estos (y muchos otros). Mi capacidad de sorpresa siempre se altera con estos chicos, que, efectivamente, creo que harán grandes cosas en el futuro. 



martes, 22 de octubre de 2013

Una experiencia surrealista

El pasado domingo tuve una experiencia muy surrealista. Fui con dos buenas amigas a ver la exposición del Thyssen "El surrealismo y el sueño". Investigando en internet, resulta que a lo largo de los años es la primera exposición que se basa en el surrealismo y el sueño. 


Fragmento del cuadro "El arte de la conversación" de René Magritte. 1963


Los sueños son algo que fascina a más de uno. Cuando se dice que los artistas surrealistas pretendían plasmar visualmente sus sueños, uno tiende a buscar incansablemente en los cuadros esos rastros de la vida de los autores. Esa intrahistoria de cada uno. Pero, a la vista de esta exposición, es imposible. 

Claude Cahun. "Autorretrato". 1932


Nuestra mente tiene unas incurables ganas de ENTENDER. Necesitamos encontrar un sentido a todo aquello que tenemos delante. Así hemos ido evolucionando y descubriendo las leyes que rigen el mundo en que vivimos, y hemos conseguido vivir con un nivel de comodidad enorme en algunas partes del planeta. Necesitamos encontrar respuestas como locos. Los sueños, son una forma de encontrar respuesta a conflictos y contradicciones que hemos vivido a lo largo del día. Pero las leyes del mundo en el que vivimos durante el día, ya no rigen cuando perdemos la consciencia. Y en los sueños, todo es posible. 
 

"El arte de la conversación" de René Magritte
 
 Llevamos buscando respuestas en nuestros sueños, desde el principio de los tiempos, como parece transmitirnos Magritte en el cuadro "El arte de la conversación". Sin embargo, al abrir los ojos, traídos de vuelta al mundo por el repetitivo sonido del despertador, incuso recordando partes de nuestros sueños, nos cuesta mucho establecer la lógica de los sucesos que acabamos de visualizar. Hasta al propio soñador le vuelven loco sus sueños. Tanto, que hay personas que eligen ni siquiera acordarse de ellos. ¡Bastante tienen con sus otros dos tercios de vida!

Así que no hay nada más surrealista, que meterte en los sueños de otro. Como en la película "Origen", pero a lo bestia. Sin diseñadores, ni arquitectos ni nada que se le parezca. Uno se pasea por la exposición alucinado por las imágenes oníricas, pero intentando entender... Y no entendiendo nada. Así que te sientes un poco impotente ante tanta información y tan pocas conclusiones. Como en todas las exposiciones sobre surrealismo, encontramos cuadros de Magritte que nos dan un poco de oxígeno, y alimentan nuestros cerebros con algunas respuestas.
 
Me ha gustado mucho leer la revista digital que han preparado con motivo de la exposición, por algunos puntos que plantea.  
 
 
 
Hay obras de Dalí, Magritte y Dora Maar que me entusiasmó ver al natural, y algunos descubrimientos que me ha gustado encontrar allí. Y además de los cuadros, fotos y vídeos, me encantaron de la muestra los criterios escogidos para la organización de las obras

- Los que abrieron las vías (de los sueños). Antecedentes fundamentales, a modo de introducción.
 
- Yo es otro. Variaciones y metamorfosis de la identidad.
 
- La conversación infinita. El sueño es la superación de Babel: todas las lenguas hablan entre sí, todos los lenguajes son el mismo. 
 
- Más allá del bien y del mal. Un mundo donde no rigen ni la moral ni la razón.
 
- Donde todo es posible. La omnipotencia, todo es posible en el sueño. 
 
- El agudo brillo del deseo. La pulsión de Eros sin la censura de la vida consciente.
 
- Paisajes de una tierra distinta. Un universo alternativo que, sin embargo, forma parte de lo existente. 
 
- Turbaciones irresistibles. La pesadilla, la zozobra. 
 
"Papilla estelar". Remedios Varo
 
José Jiménez, el comisario de la exposición, pasó de fechas y de autores. Incluso obvió la división habitual por temática que muestran los cuadros, para adentrarse en las facetas de los sueños. Me parecieron unos criterios maravillosos... y muy surrealistas. Muchas veces, en un sueño nos despertamos contrariados, porque a veces tú no eres tú, y las personas a tu alrededor también cambian. Sabes que es tu hermano o un amigo, pero tiene la cara de otra persona. La identidad se disfraza en los sueños. Creo que la conversación infinita de los sueños, se puede identificar con el lenguaje visual. En el mundo onírico siempre mandan las imágenes. Y, por cierto, dicen que no para todo el mundo son en color. Hay personas que sueñan en blanco y negro. 
 
"Confesiones sin valor". Claude Cahun y Marcel Moore. 1929- 1930

Los últimos cinco criterios simplemente me parecen geniales. Describen el mundo de los sueños a la perfección. Más allá del bien y del mal. Un mundo donde no rigen ni la moral ni la razón. Es un lugar donde todo es posible. Y, además, mientras soñamos las reglas son otras y podemos nadar por el aire, respirar bajo el agua, o dar saltos kilométricos. Y, aunque es cierto que es un universo alternativo, forma parte de nuestro mundo en cuanto cerramos los ojos un rato. Un mundo donde la censura no existe en absoluto. Digamos que el mundo de los sueños es el mundo que compensa la excesiva censura a la que nos sometemos a nosotros mismos durante el día. Una vez nos permitimos perder el control, el otro extremo toma el mando. Y no siempre es tan maravilloso como nos gustaría. A veces toma el mando el deseo, y otras veces, lo toma el miedo. Podrían ser esas turbaciones irresistibles de las que habla la exposición. A veces huimos del miedo. No queremos reconocer que lo sentimos, y lo escondemos. Pero entonces sale a visitarnos por debajo de la almohada cuando desconectamos nuestra vigilia durante el sueño. A veces el miedo es tal, que nos despierta y nos trae de nuevo a la realidad, que nos puede parecer repentinamente mucho más amable. 
 
"Rompiendo el círculo vicioso" Remedios Varo

Salir del mundo de los sueños siempre trae consigo un momento de confusión. Un momento para darnos cuenta de que sólo fue un sueño. Lo bueno de los sueños, es que no podemos evitar tenerlos. No podemos evitar soñar y dejar que nuestra mente vuele. Aunque de día intentemos censurar nuestros pensamientos, siempre encontrarán una vía de escape. Y eso es esta exposición. Un montón de sueños que fueron revisados y plasmados en imágenes. Imágenes que soñaban con convertirse en obras de arte. Este sueño, se ha hecho realidad. Y salir de esta exposición es como despertar de un sueño.

domingo, 16 de diciembre de 2012

"No se preocupe. Ya se parecerá"

- "Picasso no sabía pintar. Eso lo hago yo. Es que... menudas cosas más raras. Es una porquería".

Esa fue la reacción de un alumno de 15 años el otro día, cuando vio este retrato del pintor malagueño en la Fundación Mapfre. Fuimos a una visita guiada por la maravillosa exposición "Retratos. Obras Maestras del Centre Pompidou" que os recomiendo para estas vacaciones. Estará en Madrid hasta el 6 de enero.

Retrato de una mujer_Picasso_Fundacion Mapfre

Siempre que un alumno me dice que Picasso no sabía pintar, le muestro este otro cuadro: "La primera comunión". Entonces se hace el silencio y se detecta, en esa mirada de contrariedad, que el mundo del arte para él ha dejado de tener sentido (si es que alguna vez lo tuvo).  Esto lo pintó Picasso con catorce añitos, y después decidió que aquello no era lo que él había venido a decir al mundo. 


Picasso_primera_comunion


Una vez entendido que el problema no es la habilidad, el alumno atiende más a razones. En el caso que os contaba, estábamos en una visita guiada, y la guía les hizo una pregunta clave:


-¿Véis en este retrato (el primero que os he enseñado en el post) si Picasso tenía afecto por la persona a la que retrataba?
- Sí- contestaron ellos sin dudar ni un momento.
- ¿Quién podía ser esa persona?- inquirió la guía
- Su madre- dijeron unos -Su amante- añadieron otros. 
- ¿En qué notáis ese afecto?- preguntó la guía
- En los colores, que son pasteles, son colores amables. En la mirada de la modelo. En la importancia que le da, sin retratar nada en el fondo- contestó una alumna. 
- ¿Qué podrías decir de esta mujer?- siguió indagando la guía
- Bueno, pues que es una persona soñadora. 
- ¿Por qué?
- Por su mirada. No mira al pintor, está mirando al infinito.
- ¿Qué más?
- Pues... una persona calmada, tranquila. Esta sentada, con los brazos apoyados. 
- Ahora os voy a enseñar una foto, y váis a ver a quién estaba retratando Picasso. Decidme en qué se parece el retrato a la imagen fotográfica.
  

Dora Maar


 - Pues tiene la misma mirada de soñadora. Se parece, aunque no es igual, pero transmite lo mismo. 

La guía entonces explicó que esa mujer era Dora Maar, una fotógrafa con la que Picasso tuvo una historia de amor. En este momento, Picasso estaba totalmente enamorado de la mirada de la misteriosa Dora. Y eso se transmite en la obra. 

No es la primera vez que le ha pasado esto a Picasso. Le pasó en vida con el retrato que le hizo a Gertrude Stein en 1906. Cuando le dijeron que el retrato no se parecía a la modelo, él replicó: "No se preocupe, ya se parecerá". La salida de Picasso ante la crítica es única. Mi lectura de esa respuesta, es que la evolución del arte y la sociedad ha hecho, efectivamente, que entendamos el parecido de los retratos de Picasso con la realidad.

Gertrude Stein
  
Puede que el parecido no sea fotográfico. ¡Pero qué diferente es lo que transmite este retrato si lo comparamos con el de Dora! Aquí, más que afecto, vemos respeto, admiración. La mirada, que tampoco mira al pintor, no es una mirada soñadora, sino determinada. Es una mirada al futuro; es una mirada con un proyecto. Su postura corporal, su  actitud, es vanguardista; igual que lo fue su postura ante el arte y la literatura. Como dijo la alumna, "no es igual, pero transmite lo mismo". 

El que se ha plantado delante de una hoja en blanco para hacerle un retrato a alguien, se habrá dado cuenta de que lo más difícil es captar precisamente esa expresión, ese aura, esa actitud frente a la vida. Cada uno tenemos la nuestra, y es completamente diferente a la de los demás. A veces un retrato consigue mimetizar los rasgos, pero la obra parece el retrato de un muñeco, de un maniquí sin vida. Le falta alma. Picasso consiguió en sus retratos captar el alma de las personas. Con trazos toscos, simplificados, geométricos, mezclando puntos de vista y confundiendo al espectador. Siempre innovando. 

Por supuesto que la alumna que hizo el comentario final no es el alumno que dijo que Picasso era una mierda. Éste último salió diciendo lo mismo que decía antes de entrar. Pero que uno o dos alumnos miren el arte con otros ojos después de una de estas actividades extraescolares, para mí no tiene precio. Merece todos los esfuerzos. Será un alumno que encuentre un refugio a sus pensamientos y una salida hacia la libertad. Gracias, una vez más, a la Fundación Mapfre por hacer posibles estos momentos. Una alumna de 15 años descubriendo a Picasso es el objetivo más difícil que puede tener cumplir cualquier programación didáctica de Plástica en este país. Gracias por ayudarnos a conseguir que cada día su retrato de Gertrude, se parezca más a Gertrude.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Como en casa... ¡En ningún sitio!

Pesadilla en la cocina
Pesadilla en la Cocina
Hoy os voy a hablar de un programa que os va a ahorrar un montón de dinero en vuestra vida futura. Seguramente muchos de vosotros ya lo conocéis, pero a los que aún no os habéis enganchado al chef Chicote, hoy os voy a recomendar su programa (sí, una recomendación televisiva por primera vez en este blog). Se llama "Pesadilla en la cocina" y es la versión española de "Kitchen Nightmares", un programa americano del que hemos copiado el formato, que también televisan en la misma cadena. Hoy día es difícil encontrar un programa o serie en la tele que no sea una copia de un antecesor americano.

El formato es más o menos como sigue: un restaurante que no funciona llama al programa para que el chef Alberto Chicote y su equipo vayan a ver cuál es el problema. Normalmente la cocina es mala, la coordinación aún peor y la atención al cliente deja mucho que desear. Nada más entra la cámara en el restaurante y se ve la comida que sirven y el servicio que dan, uno empieza a hacerse a la idea del porqué de su fracaso.

Yo siempre me he preguntado cómo funcionan las cocinas de los restaurantes. Quien más y quien menos, todos hemos tenido la experiencia de ponernos a cocinar para seis u ocho personas, y nos hemos dado cuenta de la locura que puede llegar a ser tener todo listo y a tiempo. Lo que nos gusta de comer fuera de casa, es experimentar nuevos sabores en un ambiente nuevo y no tener que preparar la mesa, ni la comida, y, mejor aún, no tener que recoger el tinglado que se monta. Lo único malo es la cuenta, que, sobre todo viviendo en Madrid, siempre sale por un pico. 

Al contrario que yo, mi padre siempre ha odiado comer fuera de casa, y ha venerado la comida de mi madre. Supongo que él, acostumbrado a comer en restaurantes todos los días, podía imaginarse las cocinas de según qué sitios. Lo bueno del programa del que os hablo hoy, es que no deja nada a la imaginación. El chef Chicote se mete en una cocina ajena que ha requerido sus servicios, y observa cómo se ponen en acción. 

Yo verdaderamente me quedo boquiabierta en cada programa, al ver lo que se esconde en los rincones de las cocinas de los restaurantes. Descubrí el programa en el capítulo en que muestran un restaurante mexicano en Barcelona en el que había un ratón muerto dentro de un lavavajillas. De ahí, me picó la curiosidad y tuve que ver todos los episodios anteriores. Desde entonces no me pierdo uno. Cada semana cruzo los dedos para no ver un establecimiento en el que haya comido alguna vez. Mi hermano se puso pálido al reconocer un restaurante del barrio de las letras de Madrid donde ha cenado en más de una ocasión. En ese programa se mostraron los misterios de una nevera en la que se guardaban toda suerte de restos orgánicos en distintos grados de descomposición.  A cualquiera le ha pasado dejar un tupper en la nevera con algo y olvidarse de su existencia. Un día, un cierto "tufillo" nos recuerda aquello que guardamos convencidos de aprovecharlo en algún momento, y, por miedo a abrir la caja de los truenos, lo tiramos con la fiambrera incluida. Antes de ver este programa, a mí me gustaba pensar que en los restaurantes cada día se hace revisión de despensa y de nevera. Pues está visto que ni revisión, ni limpieza, ni nada de nada. Son tales las aberraciones que llegas a ver en el programa, que cada día tienes menos ganas de salir a comer fuera de casa. 

Os voy a dejar el link a uno de los programas. Este restaurante ya se cerró por problemas financieros (todos los que llaman al programa están al borde de la quiebra; está claro que a nadie le gusta mostrar sus vergüenzas en la tele si no es absolutamente necesario).



El Chef Chicote demuestra en muchas ocasiones que las desavenencias personales acaban por repercutir en negocios que se resienten de las malas relaciones entre sus dueños unas veces, de su desidia, dejadez y falta de control en otras.  Este hombre hace no solo de chef, sino que, junto a su equipo, también cumple las funciones de psicólogo, estilista, diseñador y entrenador personal de las personas que le llaman.
 
Supongo que el objetivo del programa no es desanimarnos a salir de cena fuera, pero desde luego es el efecto que consigue en muchas personas. Yo, que continúo con mis "pinitos" en la cocina, cada día estoy más contenta comiendo en casa. Sólo estoy ahorrando para un día ir a conocer los restaurantes de este chef tan especial, que es capaz de aderezar y enderezar la vida de muchas cocinas y las personas que hay detrás de ellas.


jueves, 6 de septiembre de 2012

Aki, Maki

 Allá por mayo, unos investigadores de la Universidad de Oxford y la City University de Londres, en Reino Unido, aseguraron que los impuestos alimenticios que benefician a los productos más saludables, como frutas y verduras, y penalizan a la comida rica en grasas y a las bebidas azucaradas son eficaces para mejorar la salud de la población mundial. Según estos estudiodos, subiendo las tasas alimentarias un 20% en la comida basura y las bebidas azucaradas, se conseguiría reducir la población obesa en un 8 -10 %. (Podéis leerlo aquí).

Cuando oí esta noticia en los medios de comunicación, me pareció un tanto extrema. El problema de la alimentación tiene mucho que ver con la educación de la población, y sobre todo con el poco tiempo que invertimos en cocinar alimentos sanos, mucho más laboriosos de preparar que los precocinados. Los estados deberían de castigar más a los establecimientos que envenenan a la población, antes que a las personas que compran esos productos por falta de tiempo, presupuesto o formación. Les parece mal que comamos comida basura, pero no hay problema en anunciar diariamente cientos de productos precocinados llenos de grasas saturadas y azúcares en los medios de comunicación y compactar en las ciudades miles de establecimientos donde se venden este tipo de productos. 

¿Y los que seguimos llevando una alimentación saludable pese a todo? ¿No nos merecemos un premio, como pagar precios razonables por la fruta y la verdura?

El otro día me acordé de este tema, porque fui a cenar a un restaurante japonés que me habían recomendado. Es un lugar que defiende un concepto de comida rápida, barata, y sobre todo sana. Porque, al fin y al cabo, estas cosas no son incompatibles. 



El restaurante del que os hablo de llama MAKI. Apuntaos el nombre, porque estoy segura de que va a dar mucho que hablar. El primer maki se inauguró en Las Tablas en marzo de 2011. Le siguió Méndez Álvaro y Malasaña. Sus fundadores, Jose y Alex, quieren compartir nosotros su gran pasión por comer y divertirse comiendo. Maki es un lugar para todos los públicos; los amantes del japo y los que se inician en esta aventura culinaria, que descubrirán que la cocina japonesa es mucho más que solo sushi. La alimentación de este establecimiento se apoya mucho en el pescado, las algas y el arroz, aunque también tienen otros platos como brochetas (de pollo, solomillo, langostinos o salmón), fideos, tempura, ensaladas, teriyaki, teppanyaki y katsu. El procedimiento es muy parecido al de un restaurante de comida rápida, y el timing también (son muy rápidos, en serio). Llegas, pides, pagas, te dan tu bebida, te sientas, y en un santiamén te traen tu comida a la mesa. Así de fácil. Lo bueno, es que en vez de una hamburguesa grasienta, este fast food es good for you.

Menú de Maki
Menú de Maki
 Me gusta mucho que tengan una serie de kombos y platos combinados donde escoger, para ponernos más fáciles las cosas a la hora de hacer una buena selección de comida. Como veis, el summer box era muy completo, y a un precio muy razonable. Verduras, pescado, un poco de arroz y pasta. Una comida saludable, divertida, riquísima y barata.


Menú de Maki
Te sirven un lunch box con tus palillos, y comes requetebien. Os lo recomiendo. Además, el ambiente de los restaurantes es muy fresco y está todo limpísimo. La imagen gráfica de la marca es muy juvenil y liviana, con un toque de naif. Es un sitio divertido, donde dan ganas de repetir. 


Y digo yo... ¿No podrían los estados favorecer y dar facilidades a empresarios como Jose y Alex, para que las ciudades se llenen de conceptos saludables, económicos y divertidos como éste? Desde luego los ciudadanos lo ganaríamos en salud y en buen humor, sin que se resintiese nuestro bolsillo. Enhorabuena por esta iniciativa estupenda.

¡Ah! Y para los que no estéis muy puestos en comida japo, han añadido un glosario en la página web de maki. Aquí os lo enlazo.



sábado, 1 de septiembre de 2012

Tintoretto al desnudo


El Paraíso. Tintoretto, 1588
El Paraíso. Tintoretto, 1588

Aunque no suelo escribir los fines de semana, hoy hago una excepción para recomendaros un plan en el centro de Madrid, cortito, y que sólo vais a poder disfrutar hasta el lunes. En el Museo Thyssen podéis encontrar una muestra gratuita, que muestra el proceso de restauración de una de sus obras paradigmáticas: "El Paraíso" de Tintoretto. 
Si veis que no os da tiempo, siempre podéis echar un vistazo a este microsite que han preparado en el Thyssen.

Os dejo el vídeo que se muestra en la exposición para que veáis el desconocido trabajo de los restauradores de los museos.


Mirad con qué mimo y precisión deslcuelgan el cuadro, lo trasladan, le cambian el bastidor, y toman muestras para analizar los materiales con los que está preparado y pintado el cuadro. Veréis también cómo toman radiografías, imágenes infrarrojas y ultravioletas que desvelan las distintas fases del dibujo del cuadro, las costuras de la tela, los cambios en la composición e incluso inscripciones que el pintor decidió eliminar para la versión definitiva del cuadro. 


Restauración de El Paraíso de Tintoretto. Museo Thyssen
Restauración de El Paraíso de Tintoretto
En la exposición se han hecho ampliaciones a gran formato tanto de detalles del cuadro, como de esas mismas partes en su versión infrarroja, ultravioleta o radiografía. Supongo que a Tintoretto, igual que a cualquier artista, no le sentaría nada bien ver que más que su cuadro, también su estilo propio y su destreza se han desnudado antes estos rayos indiscretos que dejan ver todas las etapas de la obra. Es imprescindible contar con estas pruebas para poder restaurar de la mejor manera las obras de arte. Sin embargo, estoy segura que los artistas pedirían que sus secretos no se airearan ante el gran público. Igual que un médico no desvela los secretos de los pacientes... ¿No os parece curioso pensar que a un artista no le gustaría ver este despliegue informativo de las etapas previas de su obra? Como Tintoretto no está aquí para contárnoslo, nos quedaremos con la duda y aprovecharemos para aprender de su obra.

Se sabe por estos estudios que Tintoretto preparó la tela en tonos oscuros y fue sacando los tonos medios y claros a base de tonos claros de pintura en capas más matéricas. También se ven muchas correcciones en la composición de varias zonas de la obra. Algunos personajes desaparecen para evitar un abigarramiento excesivo en algunas partes. Otras veces, las figuras simplemente cambian de postura. Los personajes de la obra fueron pintados como anatomías desnudas, que Tintoretto "vistió" posteriormente. Y hay unas inscripciones que se ven en capas subyacentes de pintura, que Tintoretto decidió eliminar.

Restauración de El Paraíso de Tintoretto. Museo Thyssen
Restauración de El Paraíso de Tintoretto. Museo Thyssen

Estratigrafía de un cuadro
Estratigrafía de una obra pictórica

Junto a los detalles del cuadro, también vemos estratigrafías, que son micro muestras de pintura tomadas de la obra, vistas al microscopio. Así se puede determinar exactamente las capas de la obra y los materiales utilizados para preparar la tela, las imprimaciones y la calidad de los pigmentos. También se pueden ver las capas de barniz. Según los expertos, los pigmentos utilizados por Tintoretto, eran de primer calidad.

De todos estos estudios también se deducen las antiguas restauraciones y repintes de los cuadros que se han hecho en épocas anteriores, cuando la tecnología no daba para tanto como ahora, y a veces los materiales y procedimientos no eran los más adecuados. 
Todo este proyecto de conservación de arte ha sido ideado y financiado por el Bank of America Merrill Lynch, que es un programa único que otorga subvenciones a museos sin ánimo de lucro de todo el mundo para conservar obras de arte de valor histórico o cultural que necesitan restauración. La restauración se ha llevado a cabo en el hall central del Thyssen y ha sido la primera restauración de una obra de arte a la vista del público en un museo español. Vamos, como una operación televisada a corazón abierto. La muestra me ha parecido muy interesante y didáctica. Una pena que termine justamente cuando comienza el curso escolar.

viernes, 31 de agosto de 2012

(grass) Hopper... el saltamontes que pintaba girasoles


SelfPortrait. Edward Hopper
SelfPortrait 1925-30


Algo tiene esa mirada. No nos mira directamente, sino de lado. Con una cierta timidez, asomándose debajo de ese sombrero, unos ojos azules como el cielo nos observan y podríamos decir que nos cuestionan. El gesto de este hombre me recuerda a la sonrisa más famosa de la Historia del Arte, la de la Mona Lisa. Un gesto a caballo entre la sonrisa y la seriedad ¿Os suena este hombre? Es Edward Hopper, uno de los pintores realistas norteamericanos más maravillosos del siglo XX. Hasta el 16 de septiembre tenéis la oportunidad de ir a ver la mayor exposición de obras de este artista que se haya realizado nunca en Europa. Podéis verla en el Thyssen, con obras procedentes de las colecciones del MoMA (NYC), Metropolitan (NYC) y Museo de Fine Arts de Boston, entre otros.

En el título del post, le he llamado saltamontes (GrassHopper) porque así es como sus compañeros de clase llamaban a este pintor, cuando aún era un tímido adolescente. Parece que la incapacidad de relacionarse mediante palabras con sus compañeros dio rienda suelta a otra forma de comunicación, que sería la ilustración, y, posteriormente, la pintura. 

Gasolinera. Edward Hopper. 1940
Gasolinera, 1940

Rieles al atardecer, 1928
De noche en la oficina. Edward Hopper. 1940
De noche en la oficina, 1940
La mirada de Hopper es tímida, siempre observando desde la distancia los lugares, las personas, las rutinas, la intimidad de los hogares a través de las ventanas. Esa mirada de su autorretrato, ladeada, escondida, discreta pero a la vez intensa, sólo la vemos una vez sobre un liezo en ese autorretrato. El resto de obras que nos muestra Hopper representan lo que llega a su retina a través de esa mirada y, por un corto espacio de tiempo, conseguimos tener los ojos del artista. 
En sus propias palabras: "En el desarrollo de todo artista siempre se encuentra el plan de la obra futura ya en la obra primeriza. El núcleo, en torno al cual el artista levanta su obra, es él mismo; es el yo central, la personalidad o como se la quiera llamar, y esto apenas cambia desde el nacimiento a la muerte. Lo que una vez fue el artista, lo es siempre con leves variaciones. Los vaivenes de la smodas en relación con los métodos o los temas le cambian poco o nada". Y en el caso de su obra, sus palabras quedan confirmadas. ¿Qué fue lo que intentó este artista?. Él mismo lo explica: "Quizá no sea muy humano. Mi intención era pintar la luz del sol en la pared de una casa". Pintando la luz del sol en las superficies, tallando con su pincel el blanco del lienzo como la luz moldea con las sombras la realidad, Hopper consiguió pintar la luz. Si nos fijamos bien en los cuadros de Hopper, veremos que las superficies son planas, pero los colores de luces y sombras están tan estudiados que consigue con planos lo mismo que sus antecesores, los impresionistas, con sus nerviosas pinceladas. En los cuadros de Hopper no hay detalles, y sin embargo al entornar los ojos nos parece que estamos, ya no frente a una foto, sino frente a una ventana.

Luz del sol en el segundo piso, 1960. Edward Hopper
Luz del sol en el segundo piso, 1960

Hopper decía que los humanos somos girasoles. Siempre buscando la luzY al son que marca esa luz, aparecen en su obra, casi de forma anecdótica pero llamando poderosamente la atención de quien contempla sus cuadros, personas que viven sus pequeñas vidas bañándose en esa luz. En la luz del atardecer, de media mañana, de los primeros rayos de luna... Uno de los cuadros que más me ha llamado la atención de la exposición ha sido "Grupo de gente al sol". Hopper vio a estas personas en medio de la ciudad robándole unos rayos al sol, pero los representó en un paraje idílico, con unos trigales y unas montañas azuladas de fondo. Seguramente, el lugar donde esas personas hubieran escogido estar, de haber podido elegir. Es una obra de un humor sutil y entrañable, que me parece representativa de la búsqueda de Hopper de esa luz y esos girasoles en sus cuadros. Estas personas, trajeadas, y claramente fuera de contexto, son los girasoles que Hopper representó durante toda su vida, bailando al son del sol.

 "Con un apuntador detrás de cada tragaluz soplándole una réplica mordaz, los tímidos tendrían la última palabra", ya lo dijo el personaje Amelie Poulain. Digamos que (grass)Hopper, el saltamontes que pintaba girasoles, tenía la réplica mordaz pegadita en las cerdas de su pincel.


Grupo de gente al sol. Edward Hopper. 1960
Grupo de gente al sol. 1960

lunes, 27 de agosto de 2012

¡Casa!



El ruido de las olas se convierte repentinamente en el rugido de los coches. El vaivén del agua pasa a ser el fulgor mecánico de los vehículos que pasan al otro lado del muro que me separa de la calle. ¿Dónde estoy? ¿Quién se ha llevado el mar? Las mañanas de tranquilidad, sol y nada se llenan de nuevo de la conocida vida cotidiana de Madrid. 

Me escapé hace un mes y medio sin decir nada, un poco a traición, un poco a escondidas. Pero ya he vuelto. Lo mejor de la vuelta de vacaciones ha sido encontrarme de nuevo con este teclado y pensar en todo lo que tengo que contar, y las ganas tremendas que tengo de hacerlo. Como he dicho otras veces, los períodos de vacaciones son altamente creativos.

Me tenéis que disculpar, porque realmente quería haber escrito una despedida antes de las vacaciones... Pero me pilló el toro de las compras de última hora, las maletas, los imprevistos... ¡Qué os voy a contar que no sepáis! Y allá donde fui he estado desconectada del mundo internáutico, en una suerte de desintoxicación de megabytes. Hoy ya vuelvo con ganas, poniendo en orden mis ideas mientras preparo lavadoras y ordeno los contenidos de las maletas de nuevo en sus armarios de origen. Las maletas vuelven llenas de ropa sucia, pero sobre todo de recuerdos que no llevaban en el viaje de ida. Ese es el souvenir más preciado de los viajes.

En "momentos que saben a gloria" hablé del primer día de vacaciones, y hoy hablo del primer día de vuelta a casa. Volver al trabajo no sabe tan bien como las vacaciones, pero hay un poco de disfrute en ese momento en que se vuelve a poner el pie en la seguridad del hogar. Al fin y al cabo es nuestro refugio, ese lugar donde nos sentimos más que nunca dueños de nosotros mismos. De ahí el título de este post, "¡Casa!", que es lo que gritábamos de pequeños cuando, jugando al "pilla-pilla" llegábamos a ese árbol donde nadie nos podía atrapar y estábamos a salvo. No es casualidad que se llame así: "casa". 
No voy a negar que esta mañana me ha dado angustia pensar que ya pasó el verano un año más, pero el otoño y el invierno seguro que nos tienen preparados buenos momentos que harán este año diferente de los anteriores.

Me gusta pensar que este invierno no seremos los mismos exactamente del año pasado. Seremos mucho más, llenos de la energía y de los buenos momentos de estos días de disfrute y descanso veraniego. Igual que ayer, volviendo en el largo trayecto que me trajo a Madrid desde el sur de España, pensé que el próximo año estaré de vacaciones con un montón nuevo de experiencias en mi maleta de todo lo que me espera este año y aún tengo que descubrir. Total, que la vida, como siempre, es sumar y seguir. De lo que he sumado este verano ya os hablaré estos días, y lo que sigue es la última semanita del mes de agosto. Disfrutad de ella.

lunes, 9 de julio de 2012

101 Cosas (o más) para hacer en Madrid antes de Morir

Ya estamos en pleno periodo vacacional. Unos vienen y otros van, más cerca y más lejos. Yo aún sigo en Madrid (aunque ya me quedan menos días aquí). Ayer estaba buscando por internet un plan para pasar el domingo haciendo algo diferente, y me encontré con una lista de las 101 cosas para hacer en Madrid antes de morir en este blog

Empecé a leer la lista, y me di cuenta de que aún me quedan unas cuantas. Me gusta esta lista porque no sólo se refiere a visitar museos y ver monumentos (que también me encantan, como sabe el que me conoce o sigue este blog), sino de actividades como montar en bici, pasear, leer, tapear... Os dejo la lista completa, proque no tiene desperdicio. Podéis empezar a tachar las cosas que ya habéis hecho, y planificar las que os queden para algún día de este verano. 

Hay algunas cosas muy graciosas, como "Entontrar un piso de más de 30 metros cuadrados", o "cazar zombies en la línea 6 del metro a las 8 de la mañana". Eso sí que es cultura madrileña.

Me parece super útil también para organizarle una visita entretenida a la gente que viene de fuera a visitar Madrid un finde largo. Tiene todas las claves para que se impregnen de lo más auténtico de la ciudad. ¿Añadiríais algún item a la lista? A mí por lo pronto se me ocurre que añadiría en el plano artístico la Fundación Canal de Santa Engracia, porque es un espacio único en la ciudad. También en el Retiro añadiría ir a ver, además del guiñol, a los mimos que siempre están posando con disfraces, a cada cual más imaginativo, esperando quietos como estatuas que alguien les eche una monedilla. Y pensando, pensando, seguro que se nos ocurre alguno más.

  • 1. Ver los jardines de la Puerta de Atocha
  • 2. Ver el monumento en memoria al 11-M
  • 3. Ver la escultura del Ángel Caído
  • 4. Ver el Palacio de Cristal
  • 5. Montar en Bici por el Retiro
  • 6. Montar en barca en el estanque
  • 7. Posar para la foto delante del Oso y el Madroño
  • 8. Pasear por los Jardines de Cecilio Rodríguez
  • 9. Ver la fuente de la Cibeles
  • 10. Subir a la azotea del Circulo de Bellas Artes
  • 11. Pasear por la Gran Vía
  • 12. Disfrutar de un musical en uno de los teatros de la Gran Vía
  • 13. Ir de compras a la Calle Preciados
  • 14. Ver la puerta de Alcalá
  • 15. Disfrutar de un dulce en “la Mallorquina”
  • 16. Tomar las uvas en nochebuena en la Puerta del Sol
  • 17. Comer un bocadillo de calamares en la Plaza Mayor
  • 18. Ver la estatua de Eloy Gonzalo en la Plaza del Cascorro
  • 19. Caminar por el Rastro en cualquier mañana de domingo
  • 20. Tomar una ración de patatas bravas en el mítico “Las Bravas”
  • 21. Visitar a Don Quijote y a Sancho en la Plaza de España
  • 22. Ver el atardecer desde el mirador del Templo de Debod
  • 23. Ver el “Guernica” de Picasso en el Museo Reina Sofía
  • 24. Disfrutar de las grandes obras de arte del Museo del Prado
  • 25. Ver la colección de Bonsáis que hay dentro del Real Jardín Botánico
  • 26. Tapear en el recién reformado Mercado de San Miguel
  • 27. Visitar el Palacio Real y la Plaza de Oriente
  • 28. Pasear por los Jardines de Sabatini
  • 29. Comer en el mítico “Chino Subterráneo”
  • 30. Pisar el Km. 0
  • 31. Visitar el Museo Sorolla
  • 32. Admirar Plaza de la Villa
  • 33. Visitar el Valle de los Caídos
  • 34. Tocar el césped del Santiago Bernabeu
  • 35. Disfrutar del buen jazz del Café Central
  • 36. Rodearte de famosos en el Museo de la Cera
  • 37. Ver todo Madrid desde las Tetas de Vallecas
  • 38. Pasear por el parterre del Palacio de Aranjuez
  • 39. Visitar el Monasterio de las Descalzas Reales
  • 40. Ver las cuatro torres desde la estación de Chamartin
  • 41. Disfrutar de una buena cena hindú en el barrio de Lavapies
  • 42. Empezar el día con unos Churros en la Chocolatería San Ginés
  • 43. Empezar un pelea de bolas de nieve con un desconocido
  • 44. Ver la cúpula resplandeciente del Edificio Metrópolis
  • 45. Disfrutar del skyline de Madrid desde el Teleférico
  • 46. Descubrir las joyas ocultas del Museo Thyssen
  • 47. Descubrir parte de nuestra historia en el Museo de America
  • 48. Montarte en el Tren de la Fresa que sale del Museo del Ferrocarril
  • 49. Encontrar algo original para regalar en el Mercado de Fuencarral
  • 50. Dar un paseo por el Parque Tierno Galván
  • 51. Pasar el día en el Escorial
  • 52. Ver el Palacio Real desde el Campo del Moro
  • 53. Admirar los murales de la Casa de la Panadería
  • 54. Visitar la Catedral de la Almudena
  • 55. Visitar Las Ventas
  • 56. Salir de copas por Chueca y Malasaña
  • 57. Ver la Puerta de Toledo
  • 58. Ver la Gran Vía de noche
  • 59. Leer en un banco de la Plaza de Colón
  • 60. Fotografiar las Torres Kio tumbado en la acera
  • 61. Admirar el jardín vertical del Caixa Forum
  • 62. Visitar la Capilla del Obispo en la Plaza de la Paja
  • 63. Tomar una cañas en una terraza de la Latina
  • 64. Probar un jugoso pollo asado de la Casa Mingo
  • 65. Subir al “Abismo” del Parque de Atracciones
  • 66. Rugirle a los leones delante del Congreso de los Diputados
  • 67. Ver los frescos de Goya en la Ermita de San Antonio de la Florida
  • 68. Ver la plaza de Neptuno
  • 69. Admirar los escaparates de la Calle Serrano (si puedes, compra)
  • 70. Posar para la foto con la Gran Vía de fondo
  • 71. Visitar la Sierra de Madrid nevada
  • 72. Ver Madrid desde el Cerro de los Ángeles (altura, 666 metros)
  • 73. Disfrutar de una película en los pocos cines que quedan en la Gran Vía
  • 74. Descubrir la historia del Metro en el Andén Cero
  • 75. Ver la Plaza de Oriente desde el balcón de Opera
  • 76. Pasar el día con los héroes de tu infancia en el Parque Warner
  • 77. Visitar la casa en la que nació Cervantes (Alcalá de Henares)
  • 78. Recorrer el Anillo Verde Ciclista
  • 79. Ver el cielo estrellado en el Planetario del Tierno Galván
  • 80. Visitar la basílica de San Francisco el Grande
  • 81. En un día despejado, subir al Faro de la Moncloa
  • 82. Ver las crías recién nacidas de Oso Panda en el Zoo
  • 83. Cazar Zombies en la Linea 6 a las 8 de la mañana
  • 84. Pasear por la Casa de Campo
  • 85. Buscar piso de más de 30 metros cuadrados
  • 86. Perderte por Madrid
  • 87. Correr una maratón
  • 88. Comer un buen plato de Cocido Madrileño
  • 89. Llevar los niños a ver los títeres del Retiro.
  • 90. Colaborar con una ONG en la puerta de la FNAC
  • 91. Quedar con viejos amigos para tomar un café
  • 92. Organizar un picnic urbano en la Plaza de España
  • 93. Descubrir la Plaza Dos de Mayo. Origen de la Movida.
  • 94. Construir un muñeco de nieve en el parque del Retiro
  • 95. Disfrutar uno de los conciertos del Palacio de Deportes
  • 96. Visitar la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre
  • 97. Esquiar en el Snowzone de Xanadú. Cuando quieras.
  • 98. Buscar el mejor Mojito de Madrid.
  • 99. Disfrutar del abundante Arte Urbano
  • 100. Vivir una Noche en Blanco
  • 101. Hacerlo todo de nuevo. Esta vez, en compañía.

lunes, 25 de junio de 2012

Modo Esponja

Ayer estuve planificando mis vacaciones. Tengo la suerte de poder ir este año a una isla en la que nunca antes he estado, y por lo que me han contado, es maravillosa.

No sé si a vosotros os pasa, pero yo cuando viajo y aterrizo en una ciudad que no es la mía, tengo que pateármela entera, verlo todo, entrar en todas partes y que no se me quede ni un rinconcito sin ver. Entro en un estado en el que todo me parece maravilloso y genial, e intento impregnarme del espíritu de la ciudad. Intento grabar la sensación que me producen los olores, las calles, la gente, los tonos de sus edificios, para poder recordarlas cada vez que vea una foto de ese viaje, o que alguien me mencione esa ciudad.

Lyon_Naiara Briones
Arquitectura en Lyon
Por ejemplo, pienso en Lyon y me vienen a la mente las formas helicoidales de las escaleras de caracol, las calles estrechas, los contrastes entre la parte antigua y la nueva, las alargadas plantas de los edificios que me recuerdan a las teclas de un piano, la ensalada lionesa que tiene bacon y huevo escalfado, el embutido, los macarons, los corchos de chocolate, las tienditas maravillosas de detalles increíbles, las láminas con ilustraciones ideales y los puestos de libros antiguos. Me recuerda a los hermanos Lumiére y al Museo del Cine que está en la casa que tenían en Lyon, que me recorrí una y otra vez  intentando fotografiar esa imagen y esa sensación en mi cerebro. Me vienen los recuerdos de los paseos, de las visitas, de las miles de escaleras y cuestas imposibles, del dolor de piernas, de la montaña que reza y la montaña que trabaja, del increíble Museo de las Miniaturas, el Museo de Bellas Artes, la Plaza de Terreaux, el Ayuntamiento y los increíbles frescos lyoneses, que son pinturas que cubren las fachadas de los edificios. Me pongo a pensar y no paran de agolparse recuerdos simplemente maravillosos. Ya os digo que yo hago el esfuerzo consciente en cuanto piso una ciudad de empaparme hasta los huesos de ella. Y funciona.
Lyon_Naiara Briones
La comida Lyonesa

Casa_hermanos_Lumiere_Lyon
Exterior e interior de la cas de los hermanos Lumiere en Lyon

Museo de las Miniaturas_Lyon
Museo de las Miniaturas y Guignol

frescos Lyoneses. Catedral de Fourviere y Torre Metálica
Arriba, frescos Lyoneses. Catedral de Fourviere y Torre Metálica

Por eso me gusta pensar que cuando viajo estoy en modo esponja. Todo me inspira, todo me gusta, todo me parece interesante, y todo lo absorbo. Y, por supuesto, todo es digno de ser fotografiado. Os he hecho un recopilatorio de fotos de esos viajes a Lyon, ciudad que me enamora. Al final, muchos recuerdos de nuestros viajes quedan en las fotos que tomamos. Con esos recuerdos uno tiene inspiración para rato. Por eso en vacaciones, me gusta tener unos días de playa (o campo) y desconexión total, y otros días de una ciudad nueva (en España o fuera, la cosa es conocer el mundo un poquito más) que me cargue las pilas de la creatividad.
Plaza de Terreaux, Lyon
Plaza de Terreaux, en Lyon

Últimamente, porque me doy cada vez más cuenta de la cantidad de cosas que ocurren en las grandes ciudades sin que nos percatemos, intento vivir en modo esponja también en Madrid.  De la vida cultural de Madrid empiezas a contar y no paras. Hay tanto que hacer que es inabarcable. A mí me llegan invitaciones para inauguraciones de expos casi todas las semanas, por mail y por carta. Hay tanto que hacer que uno se desborda. No caigáis en eso. Despacito y buena letra. Yo aquí os hablo de mi experiencia con la vida cultural de Madrid en muchas entradas, pero eso es un filtro que yo hago. Hay que mirar la oferta probar, y decidir lo que será una constante en nuestro tiempo libre porque nos ha gustado. Lo que no nos ha aportado demasiado, lo descartamos. Bien es cierto que el modo esponja es muy apropiado en vacaciones, porque no tenemos los agobios diarios de los estudios y el trabajo en la cabeza, y nos queda hueco para llenarlo de esas nuevas sensaciones. Así que, cuando uno se pone en modo esponja pero no está de vacaciones, tiene que tomárselo con un poco más de calma para no agobiarse. La vida cultural tiene que aportarnos buenos momentos y nuevas ideas, pero ser sobre todo una vía de escape a nuestras preocupaciones diarias, no una carga. Si lo vemos como una carga, hay que relajar el ritmo, o encontrar actividades que nos llenen más. 

Lo bueno del modo esponja en la propia ciudad, es que podemos tomarlo sin agobios. En la ciudad en la que residimos estamos muchas semanas al año, y no tenemos los días contados como cuando hacemos visitas turísticas. Poco a poco uno va viendo, va visitando, y se va empapando de su propia ciudad. Y, aunque parezca difícil, siempre es sorprendente. Os recomiendo que os compréis una guía de Madrid como si fuerais “guiris”. Yo tengo varias, y todavía no las he completado. Me queda muchísimo por descubrir. Las guías os hablarán de lugares y monumentos que no teníais ni idea de que existían en Madrid. Podéis hacer planes de una mañana o de una tarde y visitar ese rinconcito que no conocíais y que recomiendan. Os parecerá de tontos, pero no sabéis la cantidad de cosas chulas que esconden las guías. Yo tengo tres guías de Madrid que me gustan. Os iré hablando de ellas a ratitos, pero eso será otro día.