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lunes, 28 de octubre de 2013

La Emoción de la Historia

El pasado viernes fui con mis alumnos de Plástica de 4º de la ESO a ver la exposición de Georges Méliès, la magia del cine, al Caixa Fórum. A mí Mèliés siempre me ha emocionado, y hablé de ello en este post hace un tiempo. Estaba muy ilusionada con esta visita, porque sabía que tenía un gran potencial para enganchar con los alumnos y conseguir que apreciaran la visión del cineasta. Preparamos la exposición viendo "La invención de Hugo", en la que se presenta la figura de Méliès como el genio y visionario que fue. Hablamos de la película de Scorsese que nos acercó a un personaje tan misterioso y fascinante, que el resto de la historia del niño, los relojes y la estación se queda relegada a un segundo plano. ¡Uno quiere saber más de papá Georges! 



Para que un alumno entendiera en qué época nos estamos moviendo, vimos en clase un documental muy interesante sobre la historia del cine. Así uno se da cuenta de que el  invento del cinematógrafo estaba hecho, pero nadie había establecido la conexión entre cine y arte que Méliès tuvo clara desde el principio. 




Por eso hay que invertir en todos los campos del saber. Alguien debería recordarle esto al Gobierno de nuestra nación. Los investigadores y científicos pueden dar con la máquina a la que un artista pone la magia. Edison y los hermanos Lumiere consiguieron aunar inventos previos como la linterna mágica, el zootropo, el praxinoscopio o los rotoscopios con la cronofotografía. Si se podía hacer con dibujos, ¿por qué no hacerlo con fotografías? Hasta ahí los Lumiere supieron desarrollar el cinematógrafo, pero se quedaron en grabar imágenes en movimiento sin ir más allá. Pese a que estos cortometrajes impresionaban muchísimo a la gente de la época, los Lumiere sabían que su capacidad de sorpresa se agotaría, se acabarían cansando, y quedaría reducido a una moda pasajera. Tuvo que entrar en escena un artista, George Méliès, para darle una vuelta de tuerca al asunto. Los Lumiere no le quisieron vender un cinematógrafo precisamente porque le pronosticaban una corta vida, pero Méliès no se dio por vencido: encontró la manera de hacerse con uno parecido, y acabó por fabricarse el suyo propio. Mèliés aplicó al cine todo lo que habñia aprendido del teatro y la magia. El cine se convierte en algo mágico en las manos de este singular genio. 




No pudimos dejar de ver la película "Viaje a la Luna" antes de ir a ver la exposición de la Caixa, y el videoclip de los "Smashing Pumpkins" inspirado en ella. Los dos se pueden ver en el post que escribí sobre Méliès.  Los alumnos entonces empiezan a pensar que este hombre, si ha inspirado pelis de Scorsese y videoclips de grupos musicales, debía de ser alguien realmente singular. 

Cuando a ti un tema te interesa y te emociona, sin querer lo transmites a tus alumnos. No puedes evitarlo. Y si a eso le añades un tiempo previo de preparación de una actividad, al final consigues que realmente saquen mucho partido a la salida extraescolar. Ellos sabían algo del tema, e iban con ganas. Nuestra guía les dijo, para su absoluto deleite, que sabían mucho de Méliès. Y eso hizo que se sintieran cómodos y aportaran y preguntaran todo lo que les venía a la cabeza, que fueron muchas cosas y muy interesantes. Hubo un momento en que nos paramos en frente de una capa de astrónomo que el propio Méliès había diseñado y llevado en algunas de sus películas. Los chavales se quedaron asombrados y preguntaron si la capa era de verdad. La guía les aseguró que lo era, igual que todos los objetos que podían ver dentro de vitrinas en la exposición. Casi con la boca abierta, dijeron: "Pero entonces esa capa tiene mucho valor. ¡La diseñó él! ¡Y se la puso él!". Y la guía no pudo sino emocionarse, al ver que estos alumnos realmente apreciaban el pedacito de historia que ella llevaba mostrándoles durante la última hora. 

Dibujo para el story board de "Viaje a la Luna"
Dibujo de Méliès para el story board de "Viaje a la Luna"

Cuando se despidió de nosotros, les dijo que eran un grupo que les había emocionado, y que no cambiasen nunca. "Si sois capaces de apreciar el pasado"- les dijo- "seréis capaces de hacer grandes cosas en el futuro, porque entenderéis de dónde venís".

E, igual que la guía, yo no puedo dejar de emocionarme con mis alumnos, en momentos como estos (y muchos otros). Mi capacidad de sorpresa siempre se altera con estos chicos, que, efectivamente, creo que harán grandes cosas en el futuro. 



lunes, 23 de septiembre de 2013

Despertar

La vida no tiene marcha atrás. Ni "control + Z" en teclado alguno. Muchas veces nos vemos en situaciones en las que desearíamos con todas nuestras fuerzas dar marcha atrás, borrar el último minuto, el último mes, el último año de nuestras vidas, pero no podemos. Estamos tan acostumbrados a poder deshacer lo que acabamos de decidir en el virtual mundo de la tecnología, que nos entra una desazón especial cuando nos damos cuenta que el mundo real no es tan sencillo. Es algo que he pensado cada vez que he rayado el coche al meterlo en el garaje: "Sin tan sólo pudiera dar marcha atrás en el tiempo unos "segunditos", me ahorraba el disgusto, y sobre todo el taller y el inconveniente que es estar un montón de días sin coche". Me viene a la cabeza también cuando dibujo con un lápiz sobre un papel. Tan acostumbrada estoy a la tableta gráfica o al ratón, que me parece raro no poder volver atrás simplemente cuando me apetece. Cuando, en una conversación, se nos escapa algo por la boca que no estaba planeado decir... Según las palabras salen uno ya está mentalmente tirando de ellas con una soga imaginaria para que vuelvan al lugar del que nunca debieron salir...

Me he dado cuenta de que esta desazón sólo tiene remedio en un mundo... El de los sueños. Es una de las sensaciones más gratificantes que existen, la de despertar de un mal sueño. Sin ir más lejos, el otro día soñaba que se me caía la perrita de mi madre por un balcón. ¡Menudo disgusto! ¡Menuda llorera! Me invadía una angustia infinita, pensando que aquel fallo ya nunca tendría solución. Hasta que desperté. ¡Y me sentí tan dichosa de pensar que todo había sido un mal sueño! La perrita seguía vivita y coleando (nunca mejor dicho), y yo no había cometido un error que fuese a perseguirme el resto de mi vida. Esa sensación de alivio es divina. Uno se siente como si por fin, Dios nos hubiese dejado utilizar el "Control + Z" en el manejo de nuestra vida. ¡Qué sensación de fortuna infinita!

Lo malo es que hay momentos en la vida tan nefastos, que nos parecen pesadillas de las que no podemos despertar. Cada día que pasa le pedimos a Dios que nos deje despertar del sueño infame en el que nos vemos inmersos cada día.  Pero el alivio de despertar nunca llega. Parece, al revés, que el único alivio llegar cuando nos entregamos al sueño. Y sólo en el sueño podemos pensar que todo fue un sueño. Hasta que la luz del día nos despierta con la toma de conciencia, de que sólo en sueños era un sueño. 

Realidad, sueños, ilusiones, pesadillas... Son difíciles de  identificar por nuestro cerebro. Todo lo vivimos con una intensidad parecida. Y lo peor es que nunca estamos seguros de cuándo estamos despiertos. La vida es sueño.Ya lo dijo Calderón de la Barca. 

¿Qué es la vida? Una ilusión.
¿Qué es la vida? Un frenesí,
una sombra, una ficción, 
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño, 
y los sueños, sueños son.

domingo, 28 de abril de 2013

BE WHAT YOU WANT... ¡Es una orden!

Mensajes. Vivimos rodeados de mensajes. Mensajes que nos llegan por whats app (o ahora por el nuevo line), mensajes que nos llegan por email, por teléfono, por la televisión, en los carteles que nos rodean constantemente cuando salimos de casa, en los vinilos pegados a los autobuses, en las bolsas de plástico de los comercios, mensajes que nos transmiten las personas con las que nos relacionamos a lo largo del día... Cientos, o incluso miles de mensajes. Puede llegar a ser abrumador el pensar en la cantidad de mensajes que recibimos y procesamos a lo largo del día. Precisamente porque no nos paramos a pensar en mucho de estos mensajes, no les damos ninguna importancia. Acabaríamos volviéndonos locos si nos parásemos a reflexionar sobre cada una de las campañas publicitarias que nos llegan cada día. 

Pero a veces a mí me da por pararme y pensar. Tengo a veces esa mala costumbre. El otro día me estaba dando una vuelta por un centro comercial, y entré en una tienda que está ahora presente en muchos centros y calles comerciales que se llama KIKO Cosmetics. Me hacía falta un Rimmel para las pestañas, y decidí darle una oportunidad a la marca. Entré, me aconsejaron, compré, y me dieron mi rimmel en una bolsita, que os muestro en la foto. "¡Menudo mensaje nos manda esta marca!"- pensé. "BE WHAT YOU WANT". "Sé lo que quieras". Cuatro palabras que encierran el secreto de la felicidad de las personas. Cuatro palabras que KIKO cosmetics resume dando un consejo muy fácil en una letra un poco más pequeña: "Shop at kikocosmetics.com". Y yo me paro a pensar en que es curioso que una firma de maquillaje mande este mensaje tan abrumador. Sí, abrumador, porque parece una orden. "SÉ LO QUE QUIERAS". Sólo le falta el signo de exclamación. Es más o menos fácil tener la pinta que uno quiere (salvando siempre las barreras físicas de los genes; ya sabemos que cada uno tenemos una materia prima con la que podemos contar, y yo nunca podré medir un metro ochenta centímetros, por mucho que me empeñe). Contando con el presupuesto de cada uno, yo he conocido a personas que han pasado por un auténtico "Make over" personal, han cambiado de estilo, de peinado, de forma de vestir, y hasta de forma de hablar, y, efectivamente, la sensación, la pintilla, la presencia, han conseguido cambiarla parcial o casi totalmente. Para eso está bien el maquillaje, la ropa, el estilismo, las revistas de moda y todas esas marcas que te dan ideas para reinventarte cada día.


Pero ese "BE" que nos lanza KIKO Cosmetics, esa orden que nos empuja a ser lo que queremos ser, es mucho más que ponerte una capa de maquillaje, pintarte una raya en el ojo o comprarte un vestido fluor de esos que tanto se llevan esta temporada. Una siempre acaba por llegar a casa, por muy largo que haya sido el día, se quita esos tacones, deja el bolso en un armario, se quita los pendientes, las pulseras, el collar o el pañuelo, se cambia de ropa, se desmaquilla, se da una ducha, y se queda sola con su esencia. Y esa esencia, queridos, ésa es la esencia donde no llega ni el maquillaje, ni el estilismo, ni el personal trainer. Ahí solo llega una misma o, si me apuras y si le dejas, el psicoanalista. Cuando estás sola, se da cuenta de dónde está y qué quiere. Al menos, te sueles dar cuenta de qué no quieres. No sé si esto me pasa a mí sola, pero a veces, uno ralentiza un poco la velocidad de su vida, se para un rato a pensar, o a escribir, como es mi caso, y reflexiona. Ser lo que quieres, no es tan fácil. Primero tienes que saberlo, y después echarle las narices de intentarlo. Muchas veces para darte cuenta de que quizá no era lo que imaginabas. Y de ahí a empezar otra vez. SER lo que uno quiere, implica además DECIR y HACER lo que uno quiere, y eso es cada vez más complicado según se van cumpliendo años.

Me parece curioso que una marca de maquillaje lance este mensaje a sus clientes. Es el mensaje fácil, desde luego. Escoge la pinta que quieres tener por fuera, que es la que ven los demás. La pinta que tienes por dentro es más difícil de tapar que las ojeras, y es la pinta a la que tendrás que enfrentarte en soledad el resto de los días de tu vida. Es un buen mensaje el de KIKO, aunque difícil de llevar a cabo, sobre todo en esta época que nos ha tocado vivir. Yo creo que un mensaje más apropiado sería "REMEMBER WHAT YOU WANT" (Recuerda lo que quieres) o incluso "DON´T FORGET WHAT YOU WANT" (No olvides lo que quieres).  Porque a veces el no olvidar quiénes somos o qué queremos, nos redirige muchas veces en la vida después de habernos desviado del camino. Yo me apunto la frase (esta última versión que me sacado de la manga), pero desde luego la desvinculo de cualquier marca que sirva simplemente para mejorar la presencia. La frase que hay en esta bolsa debería de ser algo así como "LOOK LIKE YOU WANNA LOOK" (Ten la pinta que quieras tener). Pero vamos a intentar no confundir términos. Y vamos también a intentar no dar órdenes que sean inabarcables, porque lo único que podemos conseguir es sentirnos muy frustrados.


Si me hacéis caso y alguna vez os fijáis en los mensajes que os llegan cada día, veréis una gran cantidad de paradojas como ésta. Si lo hacéis, me encantará que las compartáis conmigo, y entre todos nos mandemos mensajes que nos hagan crecer más sabios y más justos con nosotros mismos.

martes, 5 de febrero de 2013

Inside The Masters

Inside the Masters


Internet es maravilloso. Hay días en que nos llegan imágenes llenas de ingenio como ésta que no he podido evitar compartir en Agujetas Mentales

A veces uno tiene una idea y le cuesta mucho encontrar una imagen que ilustre con fidelidad lo que su mente está imaginando, o, mejor aún, el sentimiento que le invade por dentro. Cuando una imagen está tan bien llevada y muestra una idea tan clara, no puedes evitar pensar que alguien relacionado con el mundo de la publicidad puede estar detrás de todo esto.

Inside the Masters

Ya lo dijo Shakespeare: "Estamos hechos de la misma materia que los sueños".  Los artistas son personas que saben darle forma, color y estructura a sus sueños. Y me parecen tan geniales estos tres artistas de los que nos habla la imagen, como el artista (o grupo de artistas) a quien/es se le haya ocurrido esta fantástica idea. Una misma realidad, tres visiones; tres sentimientos; tres representaciones. Algo hay en el interior de cada uno de nosotros que nos hace únicos. Es, para mí, uno de los más intrigantes misterios de la vida: ¿Cómo ven la realidad las personas que me rodean? ¿Qué ven ellos tras los aconteciemientos que comparten conmigo cada día?

Lo mejor, y lo peor, es que nunca lo sabremos. De estos tres que tenemos en esta evocadora imagen, sabemos un poco más. Lo sabemos a través de sus cuadros, que no dejan de ser autopsias de sus vidas, de sus sentimientos, de sus ilusiones, de sus miedos, experiencias y frustraciones. Obras en las que muchos intentamos encontrar solución o cunsuelo para los problemas que tenemos hoy en día.

Internet pone al alcance de nuestra mano miles de ideas. No ha habido una era más inspiradora que la nuestra. Tenemos miles de ideas y de soluciones a un solo click. Aunque, a veces, tanta información nos sobrecoja. Esta imagen me llegó vía Facebook, como una de tantas que se cuelgan, comparten y comentan sin pena ni gloria para sus creadores. Investigando un poco he descubierto que es de una agencia de publicidad muy conocida llamada DDB. Hicieron la campaña para la Escuela de Arte del Museo de Arte de Sao Paulo. Simplemente GENIAL.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Se Alquila, pero... ¿Cómo se alquila?

Mis disculpas. Mis más sinceras y profundas disculpas por dejar este trocito de mí, abandonado tanto tiempo. Mis seguidores más habituales me habéis hecho, por fin, echarle valor a esta vuelta al ruedo. Los que no me conocéis, entenderéis mi ausencia cuando os mente una sola palabra: mudanza. Ha sido una de las difíciles e intensas, porque ha tenido mucho de reformas y arreglo de desperfectos además del típico movimiento de las posesiones de un lado para otro. Pero ya instalada y feliz, vuelvo a este espacio con mucha alegría.

Tengo muchas ideas de posts que se me ha ido acumulando en estos días sin escribir, pero voy a empezar por la que debe ser la primera. Es algo que he pensado en escribir muchas veces desde que empezó esta aventura de la mudanza, y creo que es la reflexión que más me apetece hacer ahora mismo. 

Ya hablé en otra ocasión del mundo al revés de las empresas inmobiliarias en nuestro país. Un sinsentido, que me consta que choca a millones de personas, pero, como tantas otras cosas, uno más que nos comemos con patatas nos guste o no. 

Buscando piso de alquiler (cualquiera compra nada con la que está cayendo ahora mismo en este país), uno se vuelve habitual de ciertos portales que acumulan información de miles de apartamentos y chalets a la venta y por alquilar en toda España. Haciendo estas búsquedas, me topé con 10 consejos para encontrar piso de alquiler en idealista.com. Yo leí estos consejos antes de ir a visitar mi primera casa, y la verdad es que me impactaron.

Estoy de acuerdo en que encontrar piso es complicado. Es muy difícil encontrar ese lugar que más de una vez has imaginado, al que te gustaría llamar "mi casa". Pero no te engañes: todas las casas tienen un PERO. Lo malo es que algunas tienen muchos PEROS, y lo peor de los PEROS es que se suelen descubrir después de haber firmado el contrato de arrendamiento. 

Estos consejos empiezan con una frase que a mí me creó una cierta ansiedad: "hay una serie de trucos que pueden ayudarte a que salgas victorioso en la dura competencia por encontrar ese lugar especial". ¡Dios mío! "Salir victorioso en la dura competencia"... Con un nudo en la garganta, seguí leyendo.

Los cuatro primeros consejos están bien. Piensa primero dónde quieres vivir, y cuánto estás dispuesto a pagar. Luego métete en algún portal como idealista.com y mete tus preferencias. Eso sí, verás que hay muchas inmobiliarias, y pocos particulares. Como ya os he contado, eso está muy feo por parte de el que pretende alquilar su vivienda. Utiliza las facilidades que te dan estos portales para estar al tanto de nuevos pisos que se pongan en la web.

Y a partir del quinto consejo, empieza ese tono que te anima a ser una versión mejorada de ti mismo, que me hizo ponerme nerviosa para las entrevistas con los propietarios.
- "cuando establezcas contacto, no marees al propietario, muéstrate educado, dialogante y amable, interesado en su piso. recuerda que la llamada telefónica representa una primera impresión de tí. si ha dado la suficiente información en el anuncio no le hagas perder el tiempo creando redundancia". 

Luego siguen los consejos para la cita
-" llega antes de la hora prevista, preséntate arreglado (el límite lo marca uno mismo pero una camisa y bien afeitado para un chico está bien)
- piensa en como si fueras a una entrevista de trabajo, te van a mirar con lupa
- tanto si te enseña el piso el portero como si es el propietario, muéstrate como la persona más encantadora del mundo. eres serio, responsable, hablas con propiedad y de forma educada (...)

Luego sigue dando consejos como que lleves a tu madre contigo porque "da serenidad y empatiza con el propietario" y que te hagas con el conserje, interesándote por la tranquilidad en del vecindario. A mí a estas alturas del artículo no me llegaba la sangre a los pies. No tenía ni idea de que ir a ver una casa tuviese tanta preparación detrás. Pero, sin duda, lo peor estaba por venir: los consejos para el trato con el propietario.
- "estamos en crisis, lo que menos desea un casero es alojar a alguien que pueda generarle problemas, impagos o choques en la comunidad
- debes mostrarte ante él/ella como ése inquilino "serio y solvente" que está buscando. argumenta porqué te viene bien ese piso (cercanía al trabajo...), échale alguna flor al piso y muéstrate más sólido económicamente que el banco de españa (si realmente estás en esa posición, claro)
- si trabajas en una empresa seria y de prestigio debes venderlo
- debe quedarle claro que lo vas a poder pagar (siendo una persona sólo, te lo preguntará) y, además, no le vas a generar ningún problema: le presentas a tu madre, carta de recomendación de tu empresa..."

A estas alturas fue cuando decidí ponerme mis mejores galas para impresionar al propietario, con mis comentarios preparados para dejarle epatado con mi solvencia, simpatía y seriedad. En la parte de la negociación ya me veía con menos posibilidades, porque soy incapaz de regatear, ni en el mercadillo. Pero aún así, seguí leyendo:
- "si duda (y puedes) le dices que le pagas el año entero de golpe, o hasta final de año o le das más meses de fianza de lo habitual (aunque legalmente sólo sea uno) todo eso refuerza tu fortaleza e imagen
- el precio algunas veces no es negociable. si sabes que hay más gente que tú interesada (has sido testigo del ir y venir de potenciales interesados) no se toca a la baja porque ya hay alguien que pagaría lo que pide "

Os voy a decir una cosa. Cuando alquilas en el sobrevalorado mercado inmobiliario de hoy día, asume que te vas a dejar una parte muy poco razonable de tu escaso sueldo en el pago de tu casa cada mes. Si como clientes somos exigentes con cualquier producto, no entiendo esta desmesurada necesidad de impresionar al casero mostrando más solvencia que el Banco de España. Mi error fue que me creí estos consejos, y olvidé que como consumidor, como arrendatario en este caso, tenemos también unos derechos. Os quiero decir una cosa: todo esto está muy bien, pero recordad que vais a vivir en esa casa, si todo va bien, y las casas tienen muchos problemas. Sobre todo si es una casa antigua, sé muy crítico con el mantenimiento de la casa: comprueba los grifos, las puertas, las ventanas... Sé detallista en la observación de la pintura, los suelos, loa acabados. 

Pregunta al casero sobre temas importantes: calefacción (es central o independiente de la casa, gas ciudad o butano, cuánto es el gasto mensual aproximado de consumo de la casa, tiene termostato, etc.), electricidad (dónde está el cuadro de luces, cuánto consumo tenía contratado el anterior inquilino), dónde está la llave del agua, cuál es el estado de las tuberías... Es muy importante que le preguntes si todos los suministros están contratables. Nosotros nos tiramos más de un mes luchando con Iberdrola para conseguir gas en la casa, ya que el antiguo propietario había dejado de pagar el gas unos meses de dejar la casa. Esos marrones te los tiene que solucionar el propietario y dejar los suministros en condiciones.

Encontramos la casa, una preciosidad, pero con mucho trabajo que hacer; un jardín con unas arizónicas de cinco metros de alto que no han podado jamás, muchos arreglos chapuceros en una casa con un mantenimiento inexistente durante mucho tiempo, cisternas de baños que no funcionaban, grifos con poros, bidets que perdían agua... Por eso te digo que si de verdad eres solvente y una persona seria, debes de ser exigente  con uno de los productos en los que te dejarás más dinero en la historia de tu vida: tu vivienda. Y sobre todo deja siempre apalabrado que el casero te arreglará cualquier problema que tengas en aquellos detalles de la casa que no te haya dado tiempo a probar, por ejemplo los electrodomésticos. Si es necesario, déjalo por escrito. A nosotros nos costó dos inundaciones en la cocina de lavadora y lavaplatos que el casero los cambiase porque, literalmente, eran como para poner en un museo. Comprueba que la caldera funciona, así como los radiadores, porque un invierno con problemas en la caldera puede ser muy duro. 

A nosotros nos han tocado de todos los colores, y hemos estado dos meses de arreglos varios por no hacer las comprobaciones necesarias desde aquel primer día. Así que, en mi opinión, si llevas a tu madre a ver la casa, que no sea para impresionar al casero; que sea para que, como siempre, te ilumine con la inmensa sabiduría de su experiencia que detectará los problemas a kilómetros. Y si llevas también a tu padre, mucho mejor.



lunes, 17 de septiembre de 2012

SAIRAILIBOMNI... INMOBILIARIAS. ¡¡Bienvenidos al mundo al revés!!

En este país, a veces siento que vivo en el mundo al revés. Pero quizá soy yo, que miro al mundo haciendo el pino. No sé qué opinaréis vosotros.


Yo siempre he pensado que quien pide un servicio y lo contrata es quien debe pagar por él, ya que es esta persona quien se beneficia o disfruta de dicho servicio. De hecho creo que es así, en general, como funciona el mundo. Cuando compramos cualquier producto en un establecimiento, pagamos por él una cierta cantidad de dinero, y nos lo llevamos. Cuando contratamos un servicio, pongamos por ejemplo un gimnasio, pagamos por acceder a las instalaciones y quizá por algunas clases incluidas en una determinada tarifa, etc. El esquema siempre es el mismo: quiero algo, lo busco, comparo, contrato, pago y disfruto de los servicios/ productos que me ofrecen a cambio de mi dinero.

Todo funciona así excepto, como no, el mercado inmobiliario. Ese mercado que ha conseguido dar la vuelta a la economía del mundo, sigue haciendo estragos volviéndonos a todos disléxicos en la comprensión del desarrollo normal de la economía. Os cuento el porqué de este post indignado:

Un buen día, uno decide cambiar de casa. Como no parece ser el mejor momento para comprar una vivienda (a no ser que uno quiera una de esas viviendas construidas en el extrarradio del mundo conocido, de las que les dio por edificar a los bancos en sus épocas gloriosas y que ahora intentan colocar a todo el pobre diablo que se acerca buscando vivienda con una nómina debajo del brazo y un contrato indefinido con una cierta antigüedad), es normal pensar en irse de alquiler. 

Con esa decisión comienza una aventura animada de ayer y hoy: encontrar piso. Después de decidir la zona, uno se pone a buscar por internet: Idealista, fotocasa, enalquiler... Existen muchas webs que los futuros arrendadores utilizan para mostrar sus propiedades a los potenciales inquilinos. Hay varios factores a tener en cuenta: precio, número de habitaciones, número de cuartos de baño, zona en la que está situada la vivienda, número de planta, plaza de garaje, trastero, metros cuadrados, antigüedad, equipación de muebles y electrodomésticos... Un sinfín de detalles que hacen que una casa entre en el ranking de viviendas que te interesan para convertirse en tu futuro hogar. De las fotos uno nunca se puede fiar demasiado, porque suelen ser de lo más desmotivantes (¡Con lo que vende una buena foto, señores caseros!). De todos los factores que influyen en la decisión de qué vivienda escoger, me falta el más importante: ¿el alquiler se tramita a través del propietario directamente o indirectamente a través de una inmobiliaria? Porque, si se da el segundo caso, vas a tener que pagar un mes más de alquiler por la cara. ¡Por un servicio que no has contratado tú! 

Entiendo que pagues como futuro inquilino si eres tú quien se acerca a una inmobiliaria y le pide que busque casas con unos ciertos criterios, y que concentre las visitas a todas ellas para no perder el tiempo. Pero, si además de pasarte tus horas libres navegando por internet buscando la casa perfecta, llamando a todos los inmuebles que te interesan, paseándote por las zonas que te gustan en busca de un cartel de "Se alquila", si además de todo eso tienes que pagar tú el servicio de la inmobiliaria... Entonces es que vivimos en un mundo que está dado la vuelta. 

Fijaos: El propietario decide contratar una inmobiliaria para que enseñe la propiedad a los posibles arrendatarios, y haga todos los papeles. El propietario piensa en un servicio. Lo quiere, lo busca, compara, contrata... ¡Y paga el pringado que se va a vivir de alquiler a su casa! Además de la mensualidad, la fianza y el aval bancario, si te gusta una propiedad cuyo dueño ha decidido meterla en inmobiliaria, tienes que pagar una mensualidad de más (y no está precisamente barato el alquiler en Madrid) a unos señores cuyos servicios nos has demandado en ningún momento. Es más, cuyos servicios, cara a quien se va de alquiler, se resumen en quedar contigo y abrir la puerta de una casa para enseñártela. Muchas de las preguntas que les hagas no las sabrán ni contestar, porque la casa no es suya, y nunca han vivido allí. No está mal cobrar 1000 euros por abrir una puerta, ¿no? 
Así que uno de mis factores decisivos para meter una casa en mi ranking de "futuros hogares" ha sido que no estuviese gestionado por inmobiliaria. 

Desde éste, mi humilde rincón del ciberespacio, quiero hacer una llamada de atención a todos esos propietarios que ponen su vivienda en alquiler con intermediarios que tienen que pagar los futuros inquilinos. Señores caseros del mundo, ¡que la crisis está para todos!... No engordemos aún más los bolsillos de uno de los responsables de estos momentos tan duros por los que estamos pasando, y seamos solidarios con el que se va de alquiler porque no es propietario de un inmueble. Y, futuros inquilinos del mundo, esos que estáis buscando casas de alquiler, no paséis por el aro de pagar un dineral por un servicio que no habéis contratado. 

Si es el mundo el que está del revés, seremos nosotros los que tendremos que hacer el pino para verlo del derecho de nuevo. 

jueves, 30 de agosto de 2012

Lo que Marcan las Marcas

Una imagen vale más que mil palabras. Ésa es una máxima por la que nos regimos en nuestra sociedad, más que nunca antes en la historia. La imagen cuenta para nuestra percepción de todo: personas, lugares, y, sobre todo, marcas. Lo que diferencia a una marca de otra, muchas veces es sólo su imagen de marca y no tanto la calidad del producto que ofrece. Hay marcas que son el mismo perro con distinto collar. 

Por eso es tan importante que las imágenes corporativas de las empresas sean sólidas y transmitan lo que la marca quiere que pensemos de ella. Confianza, innovación, calidad, tradición, descaro, juventud... Hay infinidad de conceptos. Como ya comenté en una ocasión,es muy importante la impresión que causamos en el cliente que nos percibe como marca. Gráficamente, la primera decisión que tenemos que tomar para dar personalidad a una empresa será el nombre y el logotipo. El logo representa a la empresa, persona o institución a la que hace referencia. Una empresa con una buena imagen corporativa y una buena estrategia de marketing consigue que al ver esto...
Logotipo de la Caixa
... estemos viendo directamente La Caixa, sin necesidad de que nos indiquen ya el nombre de la entidad. El logo se convierte en el rostro reconocible de la marca. El de arriba lo diseñó Miró, y muestra, de una forma muy esquemática y primaria, a una persona echando una moneda en una hucha. Hay quienes lo ven y quienes no lo ven, pero los logos acaban siendo simplificaciones de un concepto materializadas gráficamente en un símbulo que tiende a ser sencillo y rotundo. Esto permite que sea fácilmente recordable por el cliente. Desde luego el de Miró lo es.  

Aquí tenemos otro que ejemplo de una diseñadora, en ese momento estudiante de diseño, que se basó en el concepto que transmitía el nombre de la marca NIKE (diosa griega de la victoria, que se representa con alas y volando a gran velocidad), simplificando un ala hasta convertirla en el mundialmente famoso "swoosh" de Nike, que la marca exhibe orgullosa sin necesidad de utilizar su nombre. La marca se convierte en el logo. 

Logotipo Nike

Este verano he tenido dos momentos que me han llevado a reflexionar sobre la importancia de la imagen corporativa de las marcas y el calado que tienen en la sociedad. En el primero de estos momentos yo me encontraba en el Algarve portugués. Estábamos haciendo la compra en un súper, y buscábamos margarina. Pero no valía cualquier margarina; queríamos margarina "Tulipán", que es la que más le gustaba a todo el mundo. Entre los envases de la cámara frigorífica del súper no había ninguna marca que se llamase "Tulipán", pero mi mano se fue directamente a una marca que se llamaba "Planta". Y no, no fue porque el tulipán sea una planta, sino porque reconocí el logo y la tipografía de la marca, que inteligentemente, se suele conservar a nivel internacional. No todas las palabras suenan bien en cualquier idioma, y hay que idear nuevos nombres para los mismo productos cuando se llevan a distintos países. Un ejemplo típico es el del "Mitsubishi Pajero", que en España se renombró como "Montero", porque eso de "Pajero" aquí suena muy, pero que muy mal. Les hice un par de fotos a los envases, que os muestro aquí, para que veáis cómo se conserva la tipografía, el logo, los colores, la disposición de las letras que forman ondas debajo del nombre, etc. Lo que cambia es el fondo de hierba impreso en la caja de margarina portuguesa, que no está en la española. Bueno, y que la portuguesa clásica tiene más sal que la española con sal... Pero es que los portugueses son muy "salaos"; yo siempre lo he dicho.

Logo Planta_Tulipan

Logo Planta_Tulipan


Nunca te das cuenta del peso que tienen las imágenes y símbolos en tu cabeza hasta que situaciones como ésta te hacen pararte a pensar cuántas veces a los largo de tu vida ves los logos de las marcas. No sólo en los anuncios de televisión, que son los momentos en que somos más conscientes de que nos intentan vender algo, sino en el transcurrir de todos los días de tu vida: desayunas consumiendo los logos de Kellogg's, de Tulipán, de Central Lechera Asturiana, de Fontaneda... Y, aunque no te des cuenta, los reconocerías en cualquier lugar con una facilidad que te deja a ti mismo alucinado. Suma a eso las marcas de moda, comida rápida, coches, tecnología, muebles, tiendas diversas... Y verás que el bombardeo es silencioso, pero constante.

El segundo momento de estas vacaciones que me hizo pensar en este aspecto de nuestra sociedad, es el juego Logo Quiz; un app súper entretenido que consiste en identificar logos con marcas. El juego te enseña el logo, y tú escribes la marca. Quizá pienses que conoces pocos logos de memoria. No sé si serías capaz de dibujarlos, pero desde luego te aseguro que eres capaz de reconocer muchos de ellos. Te vienen los nombres a la mente nada más ver el símbolo, y sin pensar. Os dejo una pantalla del primer nivel (a más nivel, logos de marcas más desconocidas, o menos vistos en los medios de comunicación) para que hagáis la prueba. Advierto, el juego engancha.


¿Qué tal ha ido? Seguro que de los 20, como mínimo habéis acertado 15. ¿No os resulta un poco abrumador comprobar el gran espacio que ocupan las marcas en nuestro cerebro lo queramos o no? Es cierto que las marcas se gastan cantidades atroces de dinero en diseño de imagen corporativa, marketing y publicidad... Pero desde luego a nivel de impacto, cada céntimo les sale rentable. Si no, ya os digo yo que no hubiese comprado margarina "Planta" en Portugal, si no la primera que hubiese pillado. 
Si hubiera alguna forma de dejar así de grabados los conocimientos aprendidos en el colegio, seríamos unos "culturetas" de mucho cuidado. Los diseñadores de esos logos pueden morirse tranquilos: la mayoría de sus nombres no los conocemos, pero su obra ha calado en lo más profundo del inconsciente colectivo de nuestra sociedad consumista.
Lo más gracioso de todo es que a veces nos dejamos un ojo de la cara para llevar un determinado logo de una marca en la solapa, en el reloj, o en la cartera, y lo que hacemos en realidad es publicitar gratis a todas estas marcas. En la mayoría de los casos no es que nos gusten las marcas en sí, sino que nos atrae todo lo que la marca significa y la imagen de marca sobre la que se ha construido. De ahí que se compren imitaciones de marca. 

Os dejo un vídeo muy interesante sobre cómo una niña de 5 años percibe los logos de las marcas, y a qué los asocia nada más verlos. Sumadle a esta niña 10, 20, 30 años y calculad el impacto que tienen las marcas en nuestras vidas.




 

jueves, 5 de julio de 2012

Maniobras en la Vida

Elliott Erwitt - USA. Kalifornia. 1955.
Elliott Erwitt - USA. Kalifornia. 1955.

Ésta es sin duda una de mis fotografías preferidas de la historia de la foto. Es fresca, es natural, espontánea, graciosa y tierna. Es una foto de Elliot Erwitt; en mi opinión, uno de los fotógrafos más geniales que ha pisado este mundo. Esta imagen me recuerda a la capacidad que tiene la fotografía para captar un momento irrepetible; para imprimir el alma de un instante de la historia en un padacito de carrete e inmortalizarlo para siempre en las retinas de miles de personas. Dicen que los integrantes de tribus aborígenes, se negaban a ser fotografiados por los exploradores y etnólogos, porque pensaban que esas máquinas robaban el alma. Supongo que al ver tu imagen fuera de tu cuerpo por primera vez, algo extraño y mágico ocurre. Muchas imágenes, como ésta que muestro hoy, siguen despertando esa sensación de magia que entraña toda fotografía.

Me acuerdo mucho de esta imagen cuando estoy conduciendo, sobre todo aparcando ,y tengo que mirar los espejos retrovisores. A veces me da por pensar que la vida tiene mucho que ver con esos momentos de maniobra automovilística. Os voy a explicar por qué. Cuando uno intenta aparacar o maniobrar con el coche, tiene que estar atento a muchos frentes: el retrovisor derecho, el izquierdo, el interior del coche, e incluso a veces sacar la cabeza por la ventanilla, o pedirle al copiloto que nos eche una ojeada para no hacer un estropicio en los coches colindantes y en el propio. Aún así, todos los que llevamos conduciendo algún tiempo, tenemos la experiencia de habernos despistado un momento. Un segundo de despiste en uno de los numerosos flancos  que tenemos abiertos conduciendo, es suficiente para que venga otro coche en un momento que estemos dando marcha atrás y produzcamos un accidente. 

Cuando lo piensas detenidamente, la vida es igual. Tenemos multitud de ámbitos en nuestra vida a los que tenemos que prestar atención: familia, amigos, trabajo, pareja, finanzas, desarrollo personal... Cuando prestamos demasiada atención al trabajo, descuidamos a la familia, a los amigos, a la pareja, y nuestro desarrollo personal se centra sólo en la faceta profesional. Si dedicamos demasiada atención a la familia y amigos, puede que eso afecte a nuestro rendimiento en el trabajo, y por lo tanto pongamos en peligro nuestro nivel de vida. Hay que estar buscando siempre un divino equilibrio para evitar que produzcamos accidentes que puedan afectar además a otras personas. Y aún cuando conscientemente intentamos dedicar tiempo a todo lo que consideramos importante, a todos los espejos retrovisores, a todas las indicaciones, habrá gente que nos diga que no sabemos aparcar, es decir, que no estamos encontrando el tan ansiado equilibrio. 

Eso sí, hay un aspecto en la que la analogía de los espejos retrovisores y las maniobras de aparcamiento no se cumple: creo que las mujeres, a lo largo de la historia hemos demostrado ser auténticas magas compaginando trabajos, familias, parejas y problemas de todo tipo, y sin embargo se nos dice que no sabemos aparcar. Dejando clichés a parte, creo que en las maniobras de la vida, demostramos ser auténticas expertas de la conducción.

viernes, 22 de junio de 2012

La Norma (II parte)

Como lo prometido es deuda, y la semana pasada os prometí que iba a colgar esta redacción que escribí hace unos años, aquí os la dejo. Por hoy no escribo nada más, que bastante tiene el post de hoy con el texto que sigue. El que no sepa de qué va el asunto, tiene que ponerse en antecedentes aquí. Luego, si quiere seguir leyendo, aquí está la redacción.

LA NORMA

Norma: Regla que se debe seguir o a la que se debe ajustar la conducta.

De cuantas definiciones he buscado para norma, creo que esta es la que mejor se adapta a nuestro caso.
            Aunque creo que es obvio por qué se deben seguir ciertas normas establecidas, y dado que hacer este trabajo forma parte de la norma, expondré a continuación ciertos datos y una breve opinión al respecto.

            Las normas en la sociedad nos remiten inevitablemente a la historia de esa sociedad, formada por miles de individuos que desde el principio de los tiempos ya establecieron ciertas normas de convivencia. Desde que empezamos a estudiar la historia del mundo, aparecen documentos estableciendo ciertas normas que se deberían cumplir, de forma implícita o explícita.
            Algunas tradiciones de este tipo han llegado hasta nuestros días, como por ejemplo el Derecho Romano. Roma creó un Derecho escrito que recogía la tradición romana y las costumbres de los pueblos sometidos, y que definía los derechos y deberes de los ciudadanos respecto al Estado y las relaciones interpersonales. El Imperio Romano es el mejor ejemplo para explicar cómo una norma que incluya y someta a TODOS puede beneficiar al conjunto. El urbanismo y la creación de redes viarias, así como la imposición de una moneda ÚNICA en todo el Imperio y la difusión del Latín por todos los territorios conquistados, llegaron a convertirse en importantes elementos de la romanización.
            Sin embargo, la creación de una norma implica una cierta jerarquización, se ponga uno como se ponga. Siempre hay un grupo creador de esa norma, que tiene que velar para salvaguardarla. La corrupción o mala conducta de este grupo, como en el caso de al mismo Imperio Romano, pueden hacer que todo se desmorone. Los emperadores comenzaron a gobernar de una forma dictatorial, y el ejército se hizo el amo de la situación. Esta debilidad fomentó la presión de los pueblos bárbaros en las fronteras y al mismo tiempo el fin del Imperio romano de Occidente (476 dC).
            Podemos incluir dentro de este mismo apartado, otros ámbitos de estudio, como pueden ser la religión o la misma historia del arte.
En el ámbito religioso, podemos remontarnos hasta los mismos albores de la religión cristiana, a partir del siglo I d.C., cuando se difundieron entre la sociedad romana algunas religiones orientales que intentaban dar respuestas a las cuestiones existenciales de las gentes. La que más arraigó fue el cristianismo, dado que presentaba la pobreza como una virtud, y aseguraba una vida mejor después de la muerte. Después de ser practicada de forma clandestina durante un periodo de tiempo, Teodosio reconoció el cristianismo como la religión oficial y única del imperio con el Edicto de Tesalónica(380 dC). Además, cabe mencionar que a partir del siglo II se desarrolló una jerarquía eclesiástica, al tiempo que desaparecía el carácter asambleario del cristianismo inicial. Desde entonces y hasta hoy, las autoridades de la Iglesia, se reúnen cada cierto tiempo para deliberar y decidir sobre dogmas y disciplina eclesiástica. El primer concilio celebrado fue el de Nicea, en el siglo IV, y el último el Vaticano II, en la segunda mitad del siglo XX.
            En la Historia del Arte, es bien sabido la existencia de ciertas normas artísticas, que marcaron las épocas que hoy conocemos. Por mencionar una de estas normas, a la que se recuerda con este mismo sustantivo, recordemos el Ora et Labora de la regla de San Benito, que tanto influirá en la construcción de la abadía de Cluny. En el siglo X la abadía benedictina de Cluny, en Borgoña, protagonizó un movimiento de reforma de la vida monástica, que se extendería por toda Europa, y que marcará una importantísima época en el campo artístico: el arte Románico.

            La norma es estrictamente necesaria para una existencia en comunidad como a la que estamos sometidos desde el mismo momento en que pisamos este mundo, pero también hay que decir, para ser objetivos, que la trasgresión de la norma ha supuesto los mayores y más importantes cambios en la historia de la Humanidad.
            No podemos olvidarnos que, tras cada cambio, hubo un hecho, un personaje o una comunidad que de una manera u otra se opuso a la norma existente hasta el momento.
            El ejemplo que viene dado tras esta introducción a la cuestión es la por todos conocida Revolución Francesa. A finales del siglo XVIII, Francia era un estado eminentemente agrícola, feudal en lo económico y político, y con una sociedad organizada en estamentos. A los privilegios de nobleza y clero, se añadían la pervivencia de usos feudales en la economía, que impedían el desarrollo de la pujante burguesía. Para la mayoría de los franceses aquel era un sistema agotado, por lo que se necesitaba una revolución radical.
            Lo mismo podríamos aplicar a los levantamientos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, en contra de la dominación napoleónica y la invasión de la península por las tropas francesas.
            ¿Qué hubiera ocurrido si los obreros españoles nunca hubieran dejado sus puestos de trabajo en 1855 con la primera huelga general en España? Quizá aún estaríamos luchando por nuestro derecho de asociación y unas condiciones de trabajo más humanas.
Podemos aplicar esto mismo al arte y la literatura vanguardistas, por ejemplo. Las vanguardias, por definición, suponen la ruptura de la norma establecida. Futurismo, Cubismo, Creacionismo, Expresionismo... La creación de nuevas realidades a partir de una desmembración y nueva alineación de la realidad existente. Los caligramas de Gillaume de Apollinaire o los manifiestos de Filippo Tomasso Marinetti, hicieron época, constituyendo una fuerte influencia en nuestros literatos posteriores de la generación del 27, como Gerardo Diego o Alberti.

No quiero extenderme más, aunque podría, en estos datos históricos que argumentan una posible postura ante el tema planteado. Lo que me gustaría dejar bien claro aquí, es que el acontecimiento promotor de este trabajo en sí, y del “castigo” o lo que sea que este pretende constituir, no se debe, en mi opinión,  a una transgresión de la norma por el mero hecho o placer de romper lo estrictamente establecido, sino a  un momento de ira o enajenación mental, si se me permite. No creo que un individuo que analice detenidamente lo que significa la acción de tirar una silla por la ventana de un instituto lleno de gente que se mueve por las instalaciones continuamente, llegue a realizar esta acción. Si a pesar de recapacitar llegara a lanzar el objeto, estamos hablando de un enfermo mental o psicótico que necesita ayuda. Si lo hizo sin pensar, quizá el mayor castigado en estos momentos sea él, pensando en lo que hubiera podido suceder con un poco menos de suerte.
Quizá ha querido con su “hazaña” llamar la atención de la gente del instituto y de los profesores; esa atención que nunca ha conseguido por otros medios(En este caso... Lo ha conseguido. Quizá acababa de averiguar que ha suspendido lengua, o que su novia/o le engaña con otra/o... ¿Quién lo sabe?
No sé por qué puede alguien tirar una silla por la ventana, pero mi padre me contó que en su instituto tiraron un banco una vez, así que dejémoslo en que es una “chiquillería” por mucho que se parezca a un acto vandálico. De hecho, por mucho que se empeñe la Dirección en que los primeros implicados son los alumnos pertenecientes a esa ala, si yo estuviera tan hastiada con el mundo como para querer tirar una silla por la ventana, lo cierto es que me subiría al piso más alto del edificio en cuestión, para verla caer desde más arriba, sobre todo si estudio en un primer piso. En una clase vacía puede entrar cualquiera, entendiendo por cualquiera CUALQUIERA, sin restricciones de alas, aulas, sexo o edad.
Así que puede que todo esto tenga poco que ver con cumplir las normas, y mucho que ver con un individuo y su propio mundo, que más que romper las normas, pretendía demostrarse algo a sí mismo.

¡Ah! Y volviendo al tema principal de mi trabajo... Supongo que aquel que lo esté leyendo se dará cuenta perfectamente de por qué seguir las normas establecidas es importante: Nos hace la vida más fácil y mejora nuestra convivencia y entendimiento.

miércoles, 20 de junio de 2012

Lo que dura un Beso

"Lo que dura un beso" Alberto García Álix
"Lo que dura un beso" Alberto García Álix
Me encanta la foto de García Alix por su encuadre, por su luz, y sobre todo por su título. Ese momento de inspiración ha dado lugar a un título que es pura poesía.

Miradas curiosas que se nos escapan por la ventana; momentos de intimidad que dejamos filtrar a través de las cortinas; discusiones que escuchamos sin querer a través de paredes demasiado finas. Son momentos en los cuales volvemos a ser conscientes de que tenemos vecinos, personas que viven a nuestro alrededor, sus pequeños universos alineados en torno a astros para nosotros desconocidos. 

La_colmena_Naiara Briones



 Con sus problemas, sus alegrías, sus complicidades, sus curiosidades. Son personas ajenas pero cercanas, que están ahí, cuyas vidas se desarrollan cerca de la nuestra, pero sin llegar a interferir, a colisionar o unirse del todo en la mayoría de los casos. Son muchas las series de televisión, las historias, las novelas que giran alrededor de las relaciones vecinales. En las grandes ciudades se erigen cientos de edificios con más de diez plantas, que albergan a miles de personas en su interior. Historias comprimidas en enjambres, en colmenas, como las vio Cela; en espacios reducidos que se alzan a cientos de metros del suelo.  Cuando cae la tarde y se encienden los ojos de los edificios, vemos pequeñas escenas, destellos de la cotidianidad, que nos recuerdan lo parecidas que son nuestras vidas, lo mucho que tenemos en común, aunque nos empeñemos en querer ser tan distintos. Hacer la cena, poner la mesa, leer un libro tranquilamente a la luz de una pequeña lámpara en el salón, ver un rato la televisión antes de caer rendido a la cama después de un día agotador. Retales de vidas que se escapan por las ventanas y nos llegan para recordarnos que no estamos solos. Vamos avanzando en una marcha acompasada por esta vida, que no sabemos hasta dónde carece de sentido o hasta dónde es un plan perfectamente diseñado.
La Colmena_Naiara Briones

Estos momentos de intimidad compartida han sido motivo de inspiración para muchos artistas, y cómicos. ¿Quién no ha leído 13, Rue del Percebe y se ha reído con las hilarantes historias de sus entrañables personajes? Yo esperaba con gran expectación el fin de semana cuando mi padre compraba el periódico, y podía coger el suplemento infantil donde venía este cómic que me encantaba.  Creo que en un momento o en otro todos nos hemos topado con series como “Aquí no hay quien viva”, “Aída”, “La que se avecina” o  “Mujeres desesperadas” y hemos pasado un buen rato con las enrevesadas y cómicas situaciones.
13 Rue del Percebe
Tengo una camiseta que me regaló mi amiga Sofía hace tiempo en un cumpleaños, y me gusta porque me recuerda a esas conexiones latentes que tenemos con nuestros vecinos cercanos. Siempre le he tenido especial cariño a esta  prenda. Tiene una mirada tierna e inocente sobre el tema. La camiseta dice: "Pide un sueño", y cada personaje, desde su rincón del mundo, asomado a una ventana, comparte un sueño. "El chico del ático sueña que un día podrá volar. Ella sueña con un mundo perfecto. La chica del segundo sueña con su príncipe azul. El chico del segundo sueña con la chica del segundo. El del primero sueña con un coche nuevo. La chica del primero sueña con un par de zapatos".


Me recuerda a la visión del mundo de Amelie Poulain, que descubre los secretos mejor guardados de un adulto que una vez fue un niño soñador, metidos en una caja de metal. Descubre los sueños del que una vez se refugió en la misma casa que ella mora en ese momento. Guiada por un impulso, decide encontrar a ese hombre, y devolverle sus sueños. La grata sensación que le produce esta hazaña, hace que decida hacer feliz con pequeños gestos a todos los que la rodean, averiguando y cumpliendo las pequeñas ensoñaciones de las personas que viven en su edificio o con quienes trabaja. Así, llena de ilusión, y de ganas de hacer más felices a los demás, Amelie encontrará el amor. Si hay alguien en este mundo que no haya visto esta película, le recomiendo que la vea. Al terminar, al menos por un rato, verá a los demás con otros ojos. Les verá como personas que ansian, que aspiran, que quieren, que se ilusionan, que intentan, que a veces consiguen, que otras veces no consiguen. Personas a las que, con un pequeño gesto, podemos hacer un poco más felices. Sólo tenemos que pararnos a pensar por un momento en "lo que dura un beso".

jueves, 14 de junio de 2012

La Norma

Ayer os hablaba de lo que enseñamos en los colegios. Muchas veces enseñamos a obedecer y cumplir normas. Pensando en esto, me acordé de algo que pasó en el insituto en el último año de bachillerato y me apetecía compartir aquí. 

La historia es que yo estaba en una de esas clases que no se portan demasiado bien. De esas clases a las que los profesores están recordando constantemente que son las peores del centro, que no se les puede dar clase, que son insufribles. Un buen día, nuestra tutora (se llamaba Lola, y era la profesora de Inglés) se puso muy seria con nosotros; mucho más que habitualmente. Había pasado algo gordo. Alguien había tirado una silla por la ventana del piso más alto del intituto (justamente el nuestro, y por la zona de nuesrta clase). Las consecuencias de algo así pueden ser terribles, pero afortunadamente no había ocurrido nada grave. La silla había aterrizado en el suelo del patio, sin chocarse en su caída con el cráneo de nadie. 
Aún así, el tema era serio. Por eso, y sin tener ni idea de quién podía ser el responsable, nos mandaron como castigo que escribiésemos una redacción sobre la importancia de cumplir las normas. Un escrito que debía de llevar por título "La Norma".  
En aquel momento, a mí no me pareció que alguien hubiese tirado una silla por la ventana por romper las normas, si no seguramente por un cabreo momentáneo. Las normas son importantes, pero a veces las rompemos porque, bajo determinadas circunstancias, no tenemos la mente fría para analizar la situación. Enajenación mental transitoria, vamos. De eso en los centros educativos hay mucho en temporada de exámenes y/o de entrega de notas.

Bueno, pues yo escribí mi redacción y mi punto de vista, y esto fue lo que entregué.

la_norma_naiara_briones
La Norma

Era una redacción de tres hojas, bien documentada, que empezaba hablando de la historia de las normas en las sociedades, y acababa con mi punto de vista alrededor del acontecimiento en cuestión en mi instituto.
Después de escribirla completa, se me ocurrió una idea: entregarla escrita rompiendo la norma. La norma, en nuestro idioma, es escribir de izquierda a derecha. Pues volteé el texto, y la entregué con las palabras escritas de derecha a izquierda. Se ve mejor en este detalle:

la_norma_naiara_briones
La Norma

La redacción acababa con la siguiente frase:

¡Ah! Y volviendo al tema principal de mi trabajo... Supongo que aquel que lo esté leyendo se dará cuenta perfectamente de por qué seguir las normas establecidas es importante: Nos hace la vida más fácil y mejora nuestra convivencia y entendimiento.

La historia es que el trabajo gustó tanto a mis profesores que hicieron copias del documento (una del derecho y otra del revés) para repartir a todos los cursos del instituto. Esta idea entraría dentro de la categoría "romper la norma para entender la norma" o "la excepción que confirma la regla". 

Si os interesa leer lo que ponía en la redacción completa, escribidme un comentario, y lo cuelgo otro día. ¡Buen jueves a todos!