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martes, 3 de julio de 2012

Cerrando Etapas

Siento no haber escrito estos días, pero no me ha dado la vida para más, la verdad. El pasado jueves, tuvimos una cena de graduación en la que despedimos a los alumnos de 2º de Bachillerato del colegio, y les deseamos lo mejor para esta nueva etapa de sus vidas. Estos alumnos han sido muy especiales para mí, porque son el primer curso que he visto crecer desde los 12 años y me apeteció hacerles un obsequio para que recordasen siempre un par de consejos que a mí me hubiese gustado recibir a su edad. 
Os dejo unas fotitos del regalo, que consistía en una taza con una frase de un wonderconsejo de Mr. Wonderful: "la única parte donde el éxito aparece antes que el trabajo es en el diccionario". 



Me parece algo que está muy bien tener en cuenta para su futura vida de estudiantes en la universidad, y después como trabajadores en el mundo laboral. Las tazas son objetos que tendemos a mirar mientras nos tomamos nuestro café mañanero y nos desperezamos. Por eso me gustan las tazas con mensaje: a base de repetirnos la misma idea, acabará calando. 
La otra parte del regalo fue una tarjeta, un poco especial. La hice aprovechando blocs de dibujo técnico antiguos. Esos blocs han acompañado a los alumnos a lo largo de muchos cursos, y los han llenado de trazados, de anotaciones y problemas. Con cada portada, hice una tarjeta. Por dentro, forré cada tarjeta con una copia del examen en el que mejor nota había sacado cada alumno a lo largo del curso, para recordarles de lo que son capaces cuando trabajan. Os dejo unas imágenes de las tarjetas, que no podían ser más handmade. Cada una iba personalizada con su nombre. Desde que existe Marengo Studio, intento que cada detalle y cada regalo tengan un toque único y personal. Lo mejor de un regalo no es el dinero que inviertes en él, sino la parte de ti que pones, de tus ilusiones, de tus ganas de hacer las cosas bien, de tus mejores deseos.



 Dentro adjunté una nota, que decía lo siguiente:

¡Hola!
Después de terminar 2º de Bachillerato y Selectividad, podéis estar seguros de que acaba de terminar una de las temporadas más estresantes de vuestra vida. Pero tened claro también, que esto no ha hecho más que empezar.
Comenzasteis hace unos años abriendo un camino en una dirección, hacia una carrera universitaria enfocada al campo de las ciencias. Dentro de unos días tenéis que tomar una bifurcación importante: qué carrera escoger. No tengáis miedo, porque la vida es larga, y tenemos tiempo de  equivocarnos. Lo importante es ser siempre sinceros con nosotros mismos y dar marcha atrás cuando nos damos cuenta de que nos hemos perdido, aunque empezar otro camino siempre dé mucho miedo y pereza. Es mejor rectificar a tiempo, que estar toda una vida perdidos sin saber a dónde queremos ir.
Los años de universidad serán distintos a lo que conocéis ahora, y os esperan momentos  maravillosos, pero también muy duros. Largas temporadas de estudio intenso, asignaturas que parecen imposibles de seguir o de aguantar, problemas, dificultades, y dudas, muchas dudas. Lo bueno es que todo eso se riega con momentos estupendos en compañía de mucha gente que estáis a punto de conocer, y que harán el camino más fácil.
Os tengo que decir que yo os echaré de menos. He tenido especial cariño siempre a vuestro curso. Supongo que porque os he visto crecer desde 1º de la ESO que vine a hacer mis prácticas, hasta que habéis terminado en el colegio, y habéis cerrado una etapa. ¡Quién me lo iba a decir a mí! La fase del colegio no cuesta tanto cerrarla, aunque dé un poco de vértigo mirar hacia delante sin saber qué vamos a encontrar. Luego vendrán otras etapas cuando acabéis la carrera y busquéis trabajo, cuando os mudéis fuera de casa, cuando os caséis (si decidís hacerlo), e iréis poco a poco pasando de nivel, como en los videojuegos. Cada etapa de la vida tiene su parte buena. Sólo hay que saber disfrutarla.
Ha sido un placer teneros en clase, mis chicos de Dibujo Técnico. Estoy muy orgullosa de todos y cada uno de vosotros. Creo que podéis llegar allí donde queráis dirigiros. Para acabar os voy a dar dos consejos  que creo que son muy válidos:
1.    Tened cuidado con lo que pensáis. Lo que os decís a vosotros mismos cada día cala en vuestra autoestima. No quiero que el miedo, ni los nervios, ni la inseguridad, ni terceras personas tóxicas, os hagan olvidar que sois formidables y que podéis con todo lo que os propongáis.
2.    Trabajad duro. Ya lo dijo Picasso “La inspiración existe, pero tiene que pillarte trabajando”. Creo que este consejo es tan importante que debéis recordarlo cada día, y por eso os he hecho este regalo de una taza donde os lo recordará con el café (o el cola-cao) que os toméis por la mañana. Sin trabajo, no tendréis recompensa.
Y, lo peor, nunca sabréis hasta dónde habríais podido llegar.

Espero que de vez en cuando os acordéis de mí, porque el Dibujo une mucho (lo que ha unido el diédrico, que no lo separe el tiempo) y me mandéis un correito contándome qué tal van las cosas.
Os deseo de lo bueno, lo mejor. Un abrazo fuerte

 


Últimamente me da mucho que pensar esto de cerrar etapas en la vida. Son los momentos culminantes en los que te das cuenta de que, aunque día a día casi ni nos percatamos, el tiempo pasa y la vida sigue.

lunes, 25 de junio de 2012

Modo Esponja

Ayer estuve planificando mis vacaciones. Tengo la suerte de poder ir este año a una isla en la que nunca antes he estado, y por lo que me han contado, es maravillosa.

No sé si a vosotros os pasa, pero yo cuando viajo y aterrizo en una ciudad que no es la mía, tengo que pateármela entera, verlo todo, entrar en todas partes y que no se me quede ni un rinconcito sin ver. Entro en un estado en el que todo me parece maravilloso y genial, e intento impregnarme del espíritu de la ciudad. Intento grabar la sensación que me producen los olores, las calles, la gente, los tonos de sus edificios, para poder recordarlas cada vez que vea una foto de ese viaje, o que alguien me mencione esa ciudad.

Lyon_Naiara Briones
Arquitectura en Lyon
Por ejemplo, pienso en Lyon y me vienen a la mente las formas helicoidales de las escaleras de caracol, las calles estrechas, los contrastes entre la parte antigua y la nueva, las alargadas plantas de los edificios que me recuerdan a las teclas de un piano, la ensalada lionesa que tiene bacon y huevo escalfado, el embutido, los macarons, los corchos de chocolate, las tienditas maravillosas de detalles increíbles, las láminas con ilustraciones ideales y los puestos de libros antiguos. Me recuerda a los hermanos Lumiére y al Museo del Cine que está en la casa que tenían en Lyon, que me recorrí una y otra vez  intentando fotografiar esa imagen y esa sensación en mi cerebro. Me vienen los recuerdos de los paseos, de las visitas, de las miles de escaleras y cuestas imposibles, del dolor de piernas, de la montaña que reza y la montaña que trabaja, del increíble Museo de las Miniaturas, el Museo de Bellas Artes, la Plaza de Terreaux, el Ayuntamiento y los increíbles frescos lyoneses, que son pinturas que cubren las fachadas de los edificios. Me pongo a pensar y no paran de agolparse recuerdos simplemente maravillosos. Ya os digo que yo hago el esfuerzo consciente en cuanto piso una ciudad de empaparme hasta los huesos de ella. Y funciona.
Lyon_Naiara Briones
La comida Lyonesa

Casa_hermanos_Lumiere_Lyon
Exterior e interior de la cas de los hermanos Lumiere en Lyon

Museo de las Miniaturas_Lyon
Museo de las Miniaturas y Guignol

frescos Lyoneses. Catedral de Fourviere y Torre Metálica
Arriba, frescos Lyoneses. Catedral de Fourviere y Torre Metálica

Por eso me gusta pensar que cuando viajo estoy en modo esponja. Todo me inspira, todo me gusta, todo me parece interesante, y todo lo absorbo. Y, por supuesto, todo es digno de ser fotografiado. Os he hecho un recopilatorio de fotos de esos viajes a Lyon, ciudad que me enamora. Al final, muchos recuerdos de nuestros viajes quedan en las fotos que tomamos. Con esos recuerdos uno tiene inspiración para rato. Por eso en vacaciones, me gusta tener unos días de playa (o campo) y desconexión total, y otros días de una ciudad nueva (en España o fuera, la cosa es conocer el mundo un poquito más) que me cargue las pilas de la creatividad.
Plaza de Terreaux, Lyon
Plaza de Terreaux, en Lyon

Últimamente, porque me doy cada vez más cuenta de la cantidad de cosas que ocurren en las grandes ciudades sin que nos percatemos, intento vivir en modo esponja también en Madrid.  De la vida cultural de Madrid empiezas a contar y no paras. Hay tanto que hacer que es inabarcable. A mí me llegan invitaciones para inauguraciones de expos casi todas las semanas, por mail y por carta. Hay tanto que hacer que uno se desborda. No caigáis en eso. Despacito y buena letra. Yo aquí os hablo de mi experiencia con la vida cultural de Madrid en muchas entradas, pero eso es un filtro que yo hago. Hay que mirar la oferta probar, y decidir lo que será una constante en nuestro tiempo libre porque nos ha gustado. Lo que no nos ha aportado demasiado, lo descartamos. Bien es cierto que el modo esponja es muy apropiado en vacaciones, porque no tenemos los agobios diarios de los estudios y el trabajo en la cabeza, y nos queda hueco para llenarlo de esas nuevas sensaciones. Así que, cuando uno se pone en modo esponja pero no está de vacaciones, tiene que tomárselo con un poco más de calma para no agobiarse. La vida cultural tiene que aportarnos buenos momentos y nuevas ideas, pero ser sobre todo una vía de escape a nuestras preocupaciones diarias, no una carga. Si lo vemos como una carga, hay que relajar el ritmo, o encontrar actividades que nos llenen más. 

Lo bueno del modo esponja en la propia ciudad, es que podemos tomarlo sin agobios. En la ciudad en la que residimos estamos muchas semanas al año, y no tenemos los días contados como cuando hacemos visitas turísticas. Poco a poco uno va viendo, va visitando, y se va empapando de su propia ciudad. Y, aunque parezca difícil, siempre es sorprendente. Os recomiendo que os compréis una guía de Madrid como si fuerais “guiris”. Yo tengo varias, y todavía no las he completado. Me queda muchísimo por descubrir. Las guías os hablarán de lugares y monumentos que no teníais ni idea de que existían en Madrid. Podéis hacer planes de una mañana o de una tarde y visitar ese rinconcito que no conocíais y que recomiendan. Os parecerá de tontos, pero no sabéis la cantidad de cosas chulas que esconden las guías. Yo tengo tres guías de Madrid que me gustan. Os iré hablando de ellas a ratitos, pero eso será otro día.

viernes, 22 de junio de 2012

La Norma (II parte)

Como lo prometido es deuda, y la semana pasada os prometí que iba a colgar esta redacción que escribí hace unos años, aquí os la dejo. Por hoy no escribo nada más, que bastante tiene el post de hoy con el texto que sigue. El que no sepa de qué va el asunto, tiene que ponerse en antecedentes aquí. Luego, si quiere seguir leyendo, aquí está la redacción.

LA NORMA

Norma: Regla que se debe seguir o a la que se debe ajustar la conducta.

De cuantas definiciones he buscado para norma, creo que esta es la que mejor se adapta a nuestro caso.
            Aunque creo que es obvio por qué se deben seguir ciertas normas establecidas, y dado que hacer este trabajo forma parte de la norma, expondré a continuación ciertos datos y una breve opinión al respecto.

            Las normas en la sociedad nos remiten inevitablemente a la historia de esa sociedad, formada por miles de individuos que desde el principio de los tiempos ya establecieron ciertas normas de convivencia. Desde que empezamos a estudiar la historia del mundo, aparecen documentos estableciendo ciertas normas que se deberían cumplir, de forma implícita o explícita.
            Algunas tradiciones de este tipo han llegado hasta nuestros días, como por ejemplo el Derecho Romano. Roma creó un Derecho escrito que recogía la tradición romana y las costumbres de los pueblos sometidos, y que definía los derechos y deberes de los ciudadanos respecto al Estado y las relaciones interpersonales. El Imperio Romano es el mejor ejemplo para explicar cómo una norma que incluya y someta a TODOS puede beneficiar al conjunto. El urbanismo y la creación de redes viarias, así como la imposición de una moneda ÚNICA en todo el Imperio y la difusión del Latín por todos los territorios conquistados, llegaron a convertirse en importantes elementos de la romanización.
            Sin embargo, la creación de una norma implica una cierta jerarquización, se ponga uno como se ponga. Siempre hay un grupo creador de esa norma, que tiene que velar para salvaguardarla. La corrupción o mala conducta de este grupo, como en el caso de al mismo Imperio Romano, pueden hacer que todo se desmorone. Los emperadores comenzaron a gobernar de una forma dictatorial, y el ejército se hizo el amo de la situación. Esta debilidad fomentó la presión de los pueblos bárbaros en las fronteras y al mismo tiempo el fin del Imperio romano de Occidente (476 dC).
            Podemos incluir dentro de este mismo apartado, otros ámbitos de estudio, como pueden ser la religión o la misma historia del arte.
En el ámbito religioso, podemos remontarnos hasta los mismos albores de la religión cristiana, a partir del siglo I d.C., cuando se difundieron entre la sociedad romana algunas religiones orientales que intentaban dar respuestas a las cuestiones existenciales de las gentes. La que más arraigó fue el cristianismo, dado que presentaba la pobreza como una virtud, y aseguraba una vida mejor después de la muerte. Después de ser practicada de forma clandestina durante un periodo de tiempo, Teodosio reconoció el cristianismo como la religión oficial y única del imperio con el Edicto de Tesalónica(380 dC). Además, cabe mencionar que a partir del siglo II se desarrolló una jerarquía eclesiástica, al tiempo que desaparecía el carácter asambleario del cristianismo inicial. Desde entonces y hasta hoy, las autoridades de la Iglesia, se reúnen cada cierto tiempo para deliberar y decidir sobre dogmas y disciplina eclesiástica. El primer concilio celebrado fue el de Nicea, en el siglo IV, y el último el Vaticano II, en la segunda mitad del siglo XX.
            En la Historia del Arte, es bien sabido la existencia de ciertas normas artísticas, que marcaron las épocas que hoy conocemos. Por mencionar una de estas normas, a la que se recuerda con este mismo sustantivo, recordemos el Ora et Labora de la regla de San Benito, que tanto influirá en la construcción de la abadía de Cluny. En el siglo X la abadía benedictina de Cluny, en Borgoña, protagonizó un movimiento de reforma de la vida monástica, que se extendería por toda Europa, y que marcará una importantísima época en el campo artístico: el arte Románico.

            La norma es estrictamente necesaria para una existencia en comunidad como a la que estamos sometidos desde el mismo momento en que pisamos este mundo, pero también hay que decir, para ser objetivos, que la trasgresión de la norma ha supuesto los mayores y más importantes cambios en la historia de la Humanidad.
            No podemos olvidarnos que, tras cada cambio, hubo un hecho, un personaje o una comunidad que de una manera u otra se opuso a la norma existente hasta el momento.
            El ejemplo que viene dado tras esta introducción a la cuestión es la por todos conocida Revolución Francesa. A finales del siglo XVIII, Francia era un estado eminentemente agrícola, feudal en lo económico y político, y con una sociedad organizada en estamentos. A los privilegios de nobleza y clero, se añadían la pervivencia de usos feudales en la economía, que impedían el desarrollo de la pujante burguesía. Para la mayoría de los franceses aquel era un sistema agotado, por lo que se necesitaba una revolución radical.
            Lo mismo podríamos aplicar a los levantamientos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, en contra de la dominación napoleónica y la invasión de la península por las tropas francesas.
            ¿Qué hubiera ocurrido si los obreros españoles nunca hubieran dejado sus puestos de trabajo en 1855 con la primera huelga general en España? Quizá aún estaríamos luchando por nuestro derecho de asociación y unas condiciones de trabajo más humanas.
Podemos aplicar esto mismo al arte y la literatura vanguardistas, por ejemplo. Las vanguardias, por definición, suponen la ruptura de la norma establecida. Futurismo, Cubismo, Creacionismo, Expresionismo... La creación de nuevas realidades a partir de una desmembración y nueva alineación de la realidad existente. Los caligramas de Gillaume de Apollinaire o los manifiestos de Filippo Tomasso Marinetti, hicieron época, constituyendo una fuerte influencia en nuestros literatos posteriores de la generación del 27, como Gerardo Diego o Alberti.

No quiero extenderme más, aunque podría, en estos datos históricos que argumentan una posible postura ante el tema planteado. Lo que me gustaría dejar bien claro aquí, es que el acontecimiento promotor de este trabajo en sí, y del “castigo” o lo que sea que este pretende constituir, no se debe, en mi opinión,  a una transgresión de la norma por el mero hecho o placer de romper lo estrictamente establecido, sino a  un momento de ira o enajenación mental, si se me permite. No creo que un individuo que analice detenidamente lo que significa la acción de tirar una silla por la ventana de un instituto lleno de gente que se mueve por las instalaciones continuamente, llegue a realizar esta acción. Si a pesar de recapacitar llegara a lanzar el objeto, estamos hablando de un enfermo mental o psicótico que necesita ayuda. Si lo hizo sin pensar, quizá el mayor castigado en estos momentos sea él, pensando en lo que hubiera podido suceder con un poco menos de suerte.
Quizá ha querido con su “hazaña” llamar la atención de la gente del instituto y de los profesores; esa atención que nunca ha conseguido por otros medios(En este caso... Lo ha conseguido. Quizá acababa de averiguar que ha suspendido lengua, o que su novia/o le engaña con otra/o... ¿Quién lo sabe?
No sé por qué puede alguien tirar una silla por la ventana, pero mi padre me contó que en su instituto tiraron un banco una vez, así que dejémoslo en que es una “chiquillería” por mucho que se parezca a un acto vandálico. De hecho, por mucho que se empeñe la Dirección en que los primeros implicados son los alumnos pertenecientes a esa ala, si yo estuviera tan hastiada con el mundo como para querer tirar una silla por la ventana, lo cierto es que me subiría al piso más alto del edificio en cuestión, para verla caer desde más arriba, sobre todo si estudio en un primer piso. En una clase vacía puede entrar cualquiera, entendiendo por cualquiera CUALQUIERA, sin restricciones de alas, aulas, sexo o edad.
Así que puede que todo esto tenga poco que ver con cumplir las normas, y mucho que ver con un individuo y su propio mundo, que más que romper las normas, pretendía demostrarse algo a sí mismo.

¡Ah! Y volviendo al tema principal de mi trabajo... Supongo que aquel que lo esté leyendo se dará cuenta perfectamente de por qué seguir las normas establecidas es importante: Nos hace la vida más fácil y mejora nuestra convivencia y entendimiento.

miércoles, 20 de junio de 2012

Lo que dura un Beso

"Lo que dura un beso" Alberto García Álix
"Lo que dura un beso" Alberto García Álix
Me encanta la foto de García Alix por su encuadre, por su luz, y sobre todo por su título. Ese momento de inspiración ha dado lugar a un título que es pura poesía.

Miradas curiosas que se nos escapan por la ventana; momentos de intimidad que dejamos filtrar a través de las cortinas; discusiones que escuchamos sin querer a través de paredes demasiado finas. Son momentos en los cuales volvemos a ser conscientes de que tenemos vecinos, personas que viven a nuestro alrededor, sus pequeños universos alineados en torno a astros para nosotros desconocidos. 

La_colmena_Naiara Briones



 Con sus problemas, sus alegrías, sus complicidades, sus curiosidades. Son personas ajenas pero cercanas, que están ahí, cuyas vidas se desarrollan cerca de la nuestra, pero sin llegar a interferir, a colisionar o unirse del todo en la mayoría de los casos. Son muchas las series de televisión, las historias, las novelas que giran alrededor de las relaciones vecinales. En las grandes ciudades se erigen cientos de edificios con más de diez plantas, que albergan a miles de personas en su interior. Historias comprimidas en enjambres, en colmenas, como las vio Cela; en espacios reducidos que se alzan a cientos de metros del suelo.  Cuando cae la tarde y se encienden los ojos de los edificios, vemos pequeñas escenas, destellos de la cotidianidad, que nos recuerdan lo parecidas que son nuestras vidas, lo mucho que tenemos en común, aunque nos empeñemos en querer ser tan distintos. Hacer la cena, poner la mesa, leer un libro tranquilamente a la luz de una pequeña lámpara en el salón, ver un rato la televisión antes de caer rendido a la cama después de un día agotador. Retales de vidas que se escapan por las ventanas y nos llegan para recordarnos que no estamos solos. Vamos avanzando en una marcha acompasada por esta vida, que no sabemos hasta dónde carece de sentido o hasta dónde es un plan perfectamente diseñado.
La Colmena_Naiara Briones

Estos momentos de intimidad compartida han sido motivo de inspiración para muchos artistas, y cómicos. ¿Quién no ha leído 13, Rue del Percebe y se ha reído con las hilarantes historias de sus entrañables personajes? Yo esperaba con gran expectación el fin de semana cuando mi padre compraba el periódico, y podía coger el suplemento infantil donde venía este cómic que me encantaba.  Creo que en un momento o en otro todos nos hemos topado con series como “Aquí no hay quien viva”, “Aída”, “La que se avecina” o  “Mujeres desesperadas” y hemos pasado un buen rato con las enrevesadas y cómicas situaciones.
13 Rue del Percebe
Tengo una camiseta que me regaló mi amiga Sofía hace tiempo en un cumpleaños, y me gusta porque me recuerda a esas conexiones latentes que tenemos con nuestros vecinos cercanos. Siempre le he tenido especial cariño a esta  prenda. Tiene una mirada tierna e inocente sobre el tema. La camiseta dice: "Pide un sueño", y cada personaje, desde su rincón del mundo, asomado a una ventana, comparte un sueño. "El chico del ático sueña que un día podrá volar. Ella sueña con un mundo perfecto. La chica del segundo sueña con su príncipe azul. El chico del segundo sueña con la chica del segundo. El del primero sueña con un coche nuevo. La chica del primero sueña con un par de zapatos".


Me recuerda a la visión del mundo de Amelie Poulain, que descubre los secretos mejor guardados de un adulto que una vez fue un niño soñador, metidos en una caja de metal. Descubre los sueños del que una vez se refugió en la misma casa que ella mora en ese momento. Guiada por un impulso, decide encontrar a ese hombre, y devolverle sus sueños. La grata sensación que le produce esta hazaña, hace que decida hacer feliz con pequeños gestos a todos los que la rodean, averiguando y cumpliendo las pequeñas ensoñaciones de las personas que viven en su edificio o con quienes trabaja. Así, llena de ilusión, y de ganas de hacer más felices a los demás, Amelie encontrará el amor. Si hay alguien en este mundo que no haya visto esta película, le recomiendo que la vea. Al terminar, al menos por un rato, verá a los demás con otros ojos. Les verá como personas que ansian, que aspiran, que quieren, que se ilusionan, que intentan, que a veces consiguen, que otras veces no consiguen. Personas a las que, con un pequeño gesto, podemos hacer un poco más felices. Sólo tenemos que pararnos a pensar por un momento en "lo que dura un beso".

miércoles, 13 de junio de 2012

O-B-D-C


El Roto O-B-D-C
El Roto "O-B-D-C"

Soy una firme creyente en la disciplina. Creo que a cierta edad, lo creamos o no, la disciplina es imprescindible para crecer sabiendo lo que está bien y lo que está mal; lo que podemos hacer y decir, y lo que no; cómo debemos tratar a nuestros mayores; cuál es la forma correcta de comportarse. Creo que los niños necesitan límites, y que no ponérselos puede implicar que tengan serios problemas en su desarrollo personal posterior. Uno puede tener problemas de autoestima cuando madura tanto por un exceso de disciplina (padres y profesores demasiado exigentes y rígidos, sin los cuales uno se siente perdido al tener que desenvolverse solo en la vida) como por defecto (padres y profesores para los que todo está bien, por lo que nos equivocaremos muchas veces sin su supervisión en la vida, y empezaremos a dudar de nosotros mismos).

Habiendo dejado clara mi postura, también creo que esta disciplina que imponemos, tiene que dejar un espacio para la creatividad y la toma de decisiones. Tenemos que enseñar a los niños a comportarse, a discernir lo moral de lo inmoral, y una vez maduran, tenemos que enseñarles a pensar y decidir por sí mismos. El sabio refranero español lo deja bien claro: “una de cal y una de arena” o “en el punto medio está la virtud”. Es muy difícil encontrar el punto medio, sobre todo cuando se intenta educar a tantos niños y tan diferentes. A veces me doy cuenta de lo acostumbrados que están los niños a hacer exactamente lo que se les pide que hagan. Uno de esos momentos es cuando corrijo trabajos de Educación Plástica. Cuando propones un trabajo, les das unas guías, y ellos te piden todas las especificaciones posibles para saber de qué manera van a sacar más nota (cuáles van a ser tus criterios al corregir): si pongo más color, si utilizo esta técnica, si pongo más figuras, si lo hago más grande o más pequeño… Pero pocos son los que utilizan las directrices que has dado para hacer algo donde intervenga, además,  la creatividad. Esto pasa porque están acostumbrados a que innovar suele ser sinónimo de salirse del camino establecido, y sacar menos nota o enfrentarnos a una reprimenda.

A mí me costó mucho deshacerme de la forma en que aprendí a hacer las cosas en el colegio. Me costó hasta 2º de bachillerato darme cuenta de que podía cuestionar lo que está escrito en los libros (aunque sean libros de texto y me los haya tenido que estudiar), o lo que dice un profesor. Todo en esta vida es subjetivo, porque todo lo han producido, pensado o escrito personas, o sea, sujetos. Aprender a cuestionar nos da libertad, nos hace personas críticas con el mundo en que vivimos. No sé si nos hace más felices, porque es verdad que cuando no te crees todo lo que ves, lo que oyes o lo que lees, creas más indignación en tu interior que cuando crees todo lo que escuchas.  Pero sí es verdad que nos hace personas más libres. Y eso, a la larga, hace que las sociedades funcionen mejor. Pero eso no lo enseñan en casi ningún colegio, porque es más incómodo.

No sé si alguno tenéis la experiencia de dar clase. La verdad es que creo que, como tantas cosas, todos deberíamos experimentarlo, al menos una temporadita de nuestras vidas. Los alumnos más fáciles son los que nunca cuestionan lo que dices. Eres el profesor, y punto. Los alumnos que cuestionan lo que dices te ponen a prueba y hacen tu día a día más difícil. Sin embargo, a la larga, esos alumnos son un reto que nos hace renovarnos y pedirnos cada día un poco más a nosotros mismos. No me refiero a alumnos que te cuestionen como persona, si no a esos alumnos que realmente se paran a pensar en lo que dices, y a veces no les cuadra. O les cuadra tanto, que establecen una conexión muy especial contigo como profesor, que recordarán toda su vida.

Os voy a poner un ejemplo visual. Hay veces que los alumnos me sorprenden y tomo nota de sus reacciones o hago fotos de sus trabajos para tener una ilustración de mis pensamientos para mejorar mis clases, mis criterios de evaluación y, por qué no, mi visión del arte y de la vida. Siempre estamos aprendiendo de la visión de los demás. Explicando teoría del color a alumnos de 12 años, nos encontramos con los colores primarios, secundarios, complementarios, el círculo cromático, etc. Estas son las ilustraciones del libro que explican las relaciones entre los colores:
Teoría del Color
Teoría del Color

Éste es un ejercicio del libro que me gusta que hagan para que consigan un efecto de transparencia a través de los colores (el número 1):

Teoría del Color
Ejercicio Teoría del Color

Después de darles las mismas directrices a todos para conseguir un trabajo parecido al de la muestra, y sin mucho margen de maniobra, se obtienen resultados muy distintos. Parece que todos van a ser iguales, pero, al ponerte a corregir, te das cuenta de que hay interpretaciones tan distintas como estas que os muestro:

Teoría del Color
Teoría del Color

Este trabajo está bien entendido, bien pintado, bien mezclado y, según los criterios de evaluación establecidos es un 10.

Teoría del Color
Teoría del Color

Este otro alumno no ha trabajado con colores planos, los bordes no están depurados, las superposiciones se han amontonado y, sin embargo, tiene un alma y un carisma especial. ¿Lo veis? El primero ha seguido las normas, y es un 10. Al segundo no le puedo poner un 10 porque no sigue los criterios que se han dado en clase (pintura plana, bordes nítidos), pero tiene una plasticidad y una composición muy interesante. La composición de la zona central está muy bien trabajada, dada la dificultad que presentaban las superposiciones de las figuras tal como están colocadas. Este alumno ha ido un poco más allá. El resultado, según los criterios, es que no ha seguido las normas y, aunque sea genial, no puede sacar tan buena nota como el primero porque no sería justo.

He empezado este post con un comic de "El Roto" que creo que ilustra muy bien su contenido. ¿A qué se enseña en las aulas? A veces a o-b-d-c-r. La obediencia hasta un cierto punto es necesaria. Por eso los artistas muchas veces no cuadran en las Escuelas y Facultades de Arte (Dalí sin ir más lejos). Algunos no saben seguir normas, o no quieren seguir indicaciones. Si no hubiese unos criterios de evaluación y unos objetivos, no sabríamos a qué atenernos para hacer un trabajo. Si yo cambio los criterios según corrijo, no sería justa con todos los alumnos. Pero tiene que haber un espacio en el aula para la creatividad y la toma de decisiones personales.

Así podríamos tratar a este alumno; no te pondré un 10 en este trabajo porque te has saltado una indicación importante, pero sí un 8. He detectado que tienes una visión especial, y te explicaré por qué tu trabajo me parece bueno. Quizá juntos descubramos así un camino en el que tú te sientes cómodo y yo también porque creo que llegaremos a algún lugar nuevo. A lo mejor así descubrimos que tu forma de pensar es distinta y bien canalizada es genial. Esa es la riqueza de valorar la diferencia y ayudar a cada uno a pensar por sí mismo. Podemos abrir caminos que aún están por descubrir. Y si no, que se lo digan a Kandinsky.

viernes, 8 de junio de 2012

Formas que encajan

Tuercas y tornillos; llaves y cerraduras; piezas de puzles; cajones y cajoneras; personas y personas, o sea parejas. ¿Qué tienen todas estos pares de objetos y humanos en común? Que, para que funcionen, tienen que encajar. 
El pasado día de San Valentín, compré en Lidl (es que soy muy fan de Lidl, proque vende cosas variopintas pero muy chulas y útiles... Voy a tener que hacer un post de Lidl) una taza para hacer un regalito gracioso. Puede parecer un poco cursi (a mi chico se lo pareció, la verdad, y en previsión de ello también le regalé una tarjeta super molona de la que ya os hablé aquí) pero es uno de esos objetos que me recuerdan cosas importantes. Me recuerdan que las personas que celebramos juntos días de San Valentín año tras año, podemos hacerlo porque encajamos. Las parejas que funcionan, algunas veces, lo tienen todo en común. Pero sinceramente no creo que de esas haya muchas. La mayoría de las parejas que funcionan, son parejas que se complementan. A mí no me interesan las mismas cosas que a mi pareja, pero él ha sabido hacer que a lo largo de estos años me aprenda los nombres de muchos futbolistas, me interesen los deportes de riesgo (aunque por ahora no los practique), entienda cómo funcionan algunas nuevas tecnologías que antes me parecía que funcionaban por magia potagia, y también ha conseguido que no le dé tanta importancia a lo que no la tiene. Por mi parte, yo creo que he conseguido que él vea algunas exposiciones con curiosidad, que le interese cómo funciona una cámara de fotos, que se recorra las ciudades que no conoce como si no hubiera un mañana (aunque a lo mejor eso ya lo hacía de antes), que perciba detalles que antes le pasaban inadvertidos, y que sea menos práctico y más soñador con algunas cosas.

Por eso encajamos: porque somos diferentes, aunque en lo fundamental somos parecidos. Quiero decir: los dos somos tazas. Si fuéramos tuerca y tornillo, seríamos metálicos. Si fuéramos cajón y cajonera, seríamos de madera. Hay personas que nunca podrán encajar, porque no tienen en común su escala de prioridades y valores en la vida. Y eso es tan difícil como abrir una cerradura con un mortero: seguro que nos empeñamos en que tiene que funcionar, y al final no lo conseguimos, y encima alguien se hace daño. Kukuxumusu lo ilustró con este dibujo tan expresivo.
 

Yo he hecho unas fotos a mi taza, sacándola de la cocina, con la ciudad de Madrid de fondo. Fuera de su alacena, las tazas cobran vida, y se parecen un poco a nosotros mismos. 


Formas que encajan. Naiara Briones
"Formas que encajan"


Formas que encajan. Naiara Briones
"Formas que encajan"

Igual que este salero y pimentero de la marca de diseño francesa Pylones, que sabéis (porque también os lo conté aquí, que me encanta). Sal y pimienta, aceite y vinagre, curvo y convexo. Formas que encajan. Personas que encajan. Relaciones que funcionan. Puertas que se abren. Vidas más felices.


"Formas que encajan" Naiara Briones
"Formas que encajan"
"Formas que encajan" Naiara Briones
"Formas que encajan"
A lo largo e los años, supongo que las formas de las personas van cambiando por diversos motivos. Las circunstancias nos pedirán que adaptemos nuestra forma a la de nuestro compañero, para poder seguir encajando. Así que mi reflexión es que encajar hoy es importante, pero no definitivo. Evolucionar, estando pendiente siempre de nuestra pareja, de sus necesidades, de su manera de afrontar la vida, y adaptarnos a ello es el secreto de las relaciones que funcionan en el tiempo. Claro que las formas tienen que adaptarse mutuamente la una a la otra, y comunicarse mientras todas estas transformaciones ocurren. 

Mañana se casa una maravillosa persona, muy querida por mi familia. Le deseo todo lo mejor de corazón.  A Marivi y Luis, con todo mi cariño y mis mejores deseos. Espero que seais formas que encajen siempre.


miércoles, 6 de junio de 2012

Cumpleañera Dicharachera (parte 2)

Cuando uno termina 2º de Bachillerato en el colegio o instituto y cumple 18, el mundo se torna como un abanico inmenso de posibilidades entre las que escoger. Por una parte es maravilloso, pero por otra da un poco de vértigo. Uno toma decisiones muy importantes, y tiene mucho miedo a equivocarse. La buena noticia es que siempre hay tiempo para dar marcha atrás. Si te equivocas no pasa nada, todos los problemas tienen solución.

Yo he tenido mucha suerte en mis años de universidad. Escogí una carrera que me apasionaba, lo pasé muy bien y disfruté mucho, y además me llevé a gente maravillosa por el camino. En estas fotos se ven personas con las que hace mucho que no hablo, otras con las que hablo a diario. Hay gente que viene y va en tu vida y hay gente que se queda.  Hay también gente con la que no hablas a menudo, pero que sabes que estará ahí siempre y puedes contar con ella. Sea como sea, creo que es maravilloso echar la vista atrás y ser consciente de cuánto amor hemos recibido en nuestra vida. El primer año de universidad fui con dos amigas a un concierto de Lenny Kravitz, con Macy Gray de telonera, el día de mi cumple. Resultó que había sido su cumpleaños el 26 de mayo, y cantó el cumpleaños feliz. Yo no me podía sentir más halagada. La vida siempre te da sorpresas.

Lo genial de tener amigos artistas, es que te hacen regalos muy especiales, como el cojín cosido y pintado a mano con una bruja, que me hizo Irene, o el retrato ilustración de Amaya. También están las tarjetas cumpleañeras, como la que me regaló Rebeca cuando cumplí 21. 


De todos los años de universidad, el más intenso fue el último, con el proyecto de final de carrera. Recuerdo que por la temporada de mi cumpleaños estaba agotada, después de una serie de noches sin dormir, y con un montón de trabajo por hacer y de apuntes por estudiar. Estaba en mi habitación trabajando, y de pronto me llamó mi madre. Cuando bajé a la cocina, me encontré a mis más queridas amiga de la facultad, disfrazadas de ensalada (era una gracia nuestra) en la terraza de mi casa. Me habían preparado una merendola para celebrar mi cumple, aunque fuese un rato. Me quedé asombrada mirando a mi madre, que estaba metida en el ajo hasta el fondo. ¡No me podía creer que hubiese podido mantener el secreto! ¡Qué ilusión y qué alegría! Es una de esas cosas que uno ve pasar en las pelis, y le encantaría vivirlas. Pues mira qué suerte tuve. Fiesta sorpresa, y por segunda vez en mi vida.

Después de cinco años de carrera, aún me quedaron ganas de seguir estudiando (y siguien sin quitárseme del todo, la verdad). Un cumpleaños que recuerdo con mucho cariño fue el vigésimo cuarto. Coincidió con una exposición en Segovia de la escuela de imagen EFTI, donde hice un máster al acabar la carrera junto con mi amiga Amaya. Fui con mis padres, con mi hermano, y con mi amiga Paloma, que se apuntó a comer cochinillo y a ver la expo. Es lo que mola de que pasen cosas en tu cumple, los vuelve inolvidables del todo.


Ese año Paloma me hizo un regalo muy especial: su peluche favorito de Mr. Potato, con una tarjeta que guardo con mucho cariño. Ella siempre dice eso de : "te llevo en la patata", y con este regalo quedó ilustrado perfectamente. Siempre que veo ese Mr. Potato en casa, me acuerdo de Palomita.


Un año más tarde empecé a trabajar como profesora, y después de las vacaciones de Semana Santa me pidieron hacer un mural para la fiesta del colegio. El tema eran las Olimpiadas (año 2008). Con las mascotas a tamaño monumental tuve que rellenar paneles de 2,4 metros de alto por 1,2 de ancho. ¡Ahí es nada! Como me parecía que quedaba soso, me metí yo sola en el embolado de hacer unas columnas clásicas con poliestireno para poner entre un panel y otro. Por supuesto que con las clases, las correcciones, las preparaciones de exámenes y todo lo que conlleva dar clases, no me daba tiempo, y tuve que ir haciendo las columnas en casa (los paneles, con semejante tamaño, me los tenía que pintar en el colegio como fuese). Lijando las columnas en la terraza de mi casa, me resbalé con el polvillo que iba cayendo al suelo, y me rompí un hueso del pie. Un mes de baja. Eso es dejarse la piel en el curro. Total, que ese cumple mis amigos vinieron a casa a comer un trozo de tarta y felicitarme el año. Ese, tengo que ser sincera, no fue mi cumpleaños preferido. Pero me llegó al alma que viniesen a soplar las velas juntos.
Por eso unos meses más tarde decidí recelebrar mi cumple con una fiesta temática de super héroes inventados. Fue una idea que tuvo mi amigo Alberto, que es un tío muy creativo. Estábamos de lo más graciosos: Ultravioleta, Superglue (esa era yo), WonderBra, Flash Gordo... ¡No sabéis que divertido!

No sabía yo entonces que un año más tarde volvería a estar de baja el día de mi cumpleaños, con una amigdalitis bestial que hacía torcer el gesto a los médicos más pintados, cuando yo abría la boca y les enseñaba lo que tenía ahí dentro. Hacía un mes y medio que había conocido a mi chico y me daba mucha rabia estar tan malita en el mes de junio. El príncipe azul vino a mi casa con una tarta de chuches y un regalo encantador, y si tenía alguna duda (que va a ser que no) ya me di cuenta para siempre de que es el chico más maravilloso que he conocido en mi vida.


Como no lo pude celebrar en su momento con mi gente, al ponerme buena invité a mi casa a una fiesta piscinera a mis amigos. Lo pasamos genial, como todos los veranos, y pude gritar, con mi garganta ya buena, lo contenta que estaba de tenerles allí. Me hizo mucha ilusión que viniesen todas mis chicas, incluyendo a Olguita, que la veo menos pero también la quiero mucho.

Tampoco sospechaba ese año (así es la vida, nos pasan las cosas sin que nos podamos anticipar, y siempre nos sorprende) que el año siguiente mi príncipe tendría que felicitarme desde la distancia, porque le mandaron a un proyecto a Líbano. Ese año me llegó un ramo de rosas rojas que hizo que se me cayesen lágrimas como puños de la emoción.


Ese cumple fue especial por otro motivo: fue mi primer año como tutora en el colegio. Me tocó un grupo de niños excepcionales, a lo que tengo un montón de cariño. El día de mi cumple me regalaron una cartulina enorme de color naranja con fotos de todos y dedicada por cada uno para su tutora. El trabajo de tutoría es muy duro (no se sabe hasta que no se experimenta), pero los alumnos hacen que merezca la pena cada minuto empleado y cada quebradero de cabeza. 



En mi grupo de amigas todas vamos creciendo (no tengo la exclusiva en esto de cumplir años), y cada vez nos cuesta más quedar. Cada una con su pareja, algunas con sus niños, otras que viven lejos, cada cual con su trabajo, sus líos, sus preocupaciones. Los cumples son una excusa perfecta para vernos y cenar tranquilas. Los maridos lo entienden, los novios también, y si hay que dejar a los niños con la abuela, pues se dejan. Y año tras año al menos conseguimos vernos todas juntas en los cumples. Amaya, Moni, Mar, Sofi, Rous y Lomis. Tengo un reservado especial para vosotras en mi cuore.

El año pasado Ale me volvió a sorprender con un regalo muy dulce que os enseño aquí abajo. Me gusta que siempre envuelve los regalos en cajas que no les corresponden para confundirte y que pienses que te va a regalar una cosa, cuando en realidad dentro ha metido algo totalmente diferente. ¡Para eso se las pinta y siempre me deja con la boca abierta! Mi vida es mucho más dulce y feliz contigo a mi lado.


Y ya hemos llegado piano piano a este año, tan especial también. Ya lo he celebrado en parte, pero me falta juntarme con mis chicas, y tengo varios planes en mente para hacer que sea otro cumple to remember. Gracias a mis alumnos por haberme demostrado tanto cariño el día de la fiesta del cole, y por esos regalos maravillosos que me hacen.


Y desde esta esquinita del ciberespacio, mando un gracias enorme a mis amigos, a mi chico y a mi familia. Por haberme ayudado tantas veces a crecer y a madurar. Por darme cariño cuando lo necesito. Por aguantarme año tras año. Por hacer que podamos seguir juntos. Juntos, nada más. Eso es lo más importante. Os quiero.

Para terminar estos dos post tan emotivos que me han supuesto un paseo precioso por mis memorias, os dejo las frases finales de la película "American Beauty". Es algo así lo que siento cuando pienso en todo el amor y toda la belleza que tenemos a nuestro alrededor en la vida. El protagonista habla de sus sensaciones una vez muerto. Es curioso que tengamos que terminar nuestra estancia en este mundo para ver lo bella que fue nuestra vida:

"... cuesta seguir enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo. A veces siento como si la contemplase toda a la vez, y me abruma. Mi corazón se hincha como un globo que está a punto de estallar. Pero recuerdo que debo relajarme y no aferrarme demasiado a ella, y entonces fluye dentro de mí como la lluvia y no siento otra cosa que gratitud por cada instante de mi estúpida e insignificante vida. No tienen ni idea de lo que les hablo, seguro. Pero, no se preocupen, algún día la tendrán".

Cumpleañera Dicharachera (parte 1)

Como lo prometido es deuda, hoy mi post va dedicado a esas jornadas especiales que año tras año nos recuerdan que los días no pasan en vano: los cumpleaños.

No puedo decir que me acuerde de cada cumpleaños que ha pasado, pero tengo unas cuantas anécdotas que no quiero que se lleve el viento. Como ya os dije ayer, he estado buceando entre mis álbumes de recuerdos, y tengo algunos momentos muy especiales que aquí van a quedar para que no se me olvide nunca lo afortunada que soy de haberlos vivido.


En los primeros años, los cumples son días como cualquier otro. Supongo que en nuestra conciencia de niños entenderemos que algo pasa con tanta tarta y tanta fiesta, pero aún no somos conscientes de por qué somos los protagonistas más que nunca. Los cumpleaños se empiezan a celebrar con la familia. Arriba estoy en una foto con todos mis primos (los que habían nacido en ese momento, claro) y mi hermano. Yo soy la del carrito, la que aún no sabe que hay que mirar a la cámara cuando te hacen una foto.

Recuerdo que siempre repartía invitaciones para mis fiestas de cumpleaños. Desde pequeña me ha gustado celebrar mi cumple con mis compañeros de clase. Recuerdo muchos de sus regalos, y algunas anécdotas. La más graciosa fue en un cumpleaños en que empezamos a agitar y a abrir botellas de fanta y coca cola, maravillados porque el líquido salía a propulsión del envase. Podéis imaginaros cómo quedaron las paredes de mi casa. Más o menos como un cuadro de Pollock, sí.

En el cumple que celebraba en la foto de arriba, un amiguete se cayó a la piscina (uno de los que se ve en el fondo de la foto de la derecha). Como no sabía nadar, uno de los padres de los niños invitados que se había quedado a tomar algo con mis padres, se tiró a la piscina en su rescate como un auténtico superhéroe. ¡Menos mal que todo se quedó en un susto!


Por lo que he podido contar en las velas de la tarta, aquí cumplía yo 13 años. Estoy con mi padre y mi hermano. Mi madre, sacando la foto. ¡Qué ilusión hace soplar las velas! Me gusta la tradición que dice que uno tiene derecho a pedir un deseo al soplar las velas. Por sumar experiencia y seguir cumpliendo años, el destino te concede un deseo. No sé lo que pediría, pero si era ser feliz, seguro que está cumplido.

Las personas empezamos a cambiar mucho físicamente entre los 11 y los 15 años. Cada uno a su ritmo, pero, de repente, ves que tienes pinta de mujercita. En mi caso a los 15 años ya empezábamos las amigas a preocuparnos por nuestro aspecto, por la ropa y, como no, por los chicos. Salíamos en un grupo de gente bastante grande, con muchos amigos y amigas que vivían en la urbanización. El año que cumplí 15, me hicieron un regalo súper especial. Me regalaron un álbum en el que cada uno había aportado una foto de bebé, y una foto actual (con 15 añitos, por la época). Cada uno añadió también una dedicatoria. Es uno de esos regalos que me emociona volver a abrir y recordar. Lo guardo con muchísimo cariño, y me llena de orgullo haber sido merecedora de un regalo tan trabajado y tan personal. Lo titularon "100 amigos en 15 años". Como yo estaba loca por Leonardo Di Caprio en aquel momento, pusieron una foto de una revista con un autógrafo falsificado y una nota disculpándose por no haber podido venir a la fiesta. ¡A que es un regalo genial?


Aquí están algunas de las páginas del álbum, con fotos de personas que adoro, y que nunca van a salir del lugar especial donde viven en mi corazón.

Después de los 15 vienen los 16, y ya teníamos un grupo de amigas muy cercanas, que nos sentíamos uña y carne. Estábamos locas por una película que se llamaba "Amigas para siempre" ("Now and Then"). Trataba de cuatro amigas que se reencontraban después de veinte años cuando una de ellas está a punto de dar a luz. Ese reencuentro da lugar a que recuerden sus veranos juntas, y las anécdotas de su adolescencia. Cada una nos identificábamos con una de las protagonitas. A mí me gustaba Roberta, que estaba encarnada por Cristina Ricci, actriz que me encantaba en ese momento.

Cuando cumplí 16 estaba a punto de irme a Estados Unidos un año, y me hicieron una fiesta de despedida por todo lo alto. Fue poco después de la Fiesta de final de curso del colegio de ese año. 

Mis amigos hicieron una colecta monumental, y me regalaron un móvil para que puediéramos llamarnos estando en los Estates. Fui la primera del grupo en tener móvil (tecnología que comenzaba por aquellos entonces), aunque la fiebre no tardó en llegarles al resto. Luego resultó que no se podía utilizar el teléfono en Estados Unidos, pero le di buen uso a mi vuelta.


En Estados Unidos (Oxford, estado de Massachusetts) cumplí los 17. Recuerdo que el profesor de Historia (un chico joven y muy guapo del que estabamos todas absolutamente enamoradas y que podéis ver en la foto de arriba a la izquierda) me compró una tarta y celebramos mi cumple en su clase.
En la Cafetería me regalaron mis amigas una comida muy especial. Recuerdo ese cumpleaños con muchísimo cariño. Hice amigos en este año que no olvidaré mientras viva, y con los que, gracias a las redes sociales, puedo mantener contacto a día de hoy.


Por la tarde, mis amigas me hicieron una fiesta sorpresa en casa de una de ellas. Fue una fiesta pijamas temática (el fondo del mar era el tema, y me regalaron un cubo lleno de objetos relacionados con el mar: puzles, figuritas de peces, gafas de sol... Fue una fiesta muy divertida. Creo que es una gran idea organizar fiestas temáticas para celebrar los cumples. Y las fiestas pijamas de chicas... Simplemente me encantan. Unos cuantos años después, ahora que empezamos todas a tener nuestros propios domicilios, me vuelve a parecer una idea fabulosa esta de hacer fiestas pijama.

 Cuando mis padre vinieron a verme a Estados Unidos por mi graduación (sí, me gradué con 17 porque cogí muchas asignaturas y tenía suficientes créditos aunque fuese un año más joven que mis compis de clase) y por mi cumple, me regalaron una salida a ver ballenas (whale watch). Soy, he sido y seré una enamorada de las ballenas, y este regalo me emocionó profundamente.

Un año después, y con la Selectividad encima, cumplí 18. No estaba el momento para muchas celebraciones, así que lo celebré con mi familia. En cuanto terminaron los exámenes, nos juntamos para celebrarlo todo: el terminar bachillerato, cumpleaños varios, el final de la selectividad, y, por qué no, el final de una etapa muy importante de nuestra vida. Nos convertíamos en mayores de edad, para lo bueno y para lo malo.

Aquí os dejo por hoy, y mañana sigo con los cumples de veintitantos.